Análisis: Hammer Series, ¿hemos llegado ya al futuro?

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Poco a poco parece que Velon, esa asociación nacida de la unión de intereses comunes por parte de la mayor parte de los equipos con licencia World Tour, va aclarando su cometido y sabiendo, como se suele decir, qué es lo que quiere ser de mayor. Después de haber limitado su actividad, al menos la más pública, a la difusión de vídeos más o menos espectaculares con cámaras on board y revelar algunos datos dirigidos a los más puestos en esto del ciclismo, Velon ha dado un paso importantísimo y decisivo con el anuncio de la puesta en marcha de la Hammer Series, una competición que comenzará esta misma temporada y que, como no podía ser de otra manera viniendo de donde viene, pondrá el acento en el resultado colectivo y no tanto en el individual.

“El futuro del ciclismo comienza hoy”. Así de ambicioso es el lema de la recién presentada iniciativa que, si todo sigue el plan previsto, arrancará el próximo mes de junio en Países Bajos y se completará con un calendario de eventos que todavía debe de ser desvelado. Pero, la primera pregunta que surge al conocer la creación de esta, según Velon, revolucionaria iniciativa no puede ser otra que ¿qué es exactamente la Hammer Series?

Según el comunicado hecho público ayer por Velon, la Hammer Series es una “serie de eventos que llevarán a los mejores equipos a dar el máximo a través del corazón mismo de las disciplinas ciclistas hasta encontrar al gran vencedor”. Todo ello, claro, sin perder de vista –como es lógico– la vertiente de negocio ya que prometen que “el formato traerá los elementos más excitantes del ciclismo en equipo a una audiencia mucho más amplia”.

Lo primero que debe de quedar claro es que la Hammer Series es una competición que pondrá el foco en el enfrentamiento entre equipos, algo que, hasta ahora, sólo la modalidad de contrarreloj por equipos se encargaba de llevar de forma nítida a las pantallas de televisión. Es cierto que todas las carreras por etapas y la propia clasificación UCI premian el esfuerzo colectivo con clasificaciones ad hoc, pero no lo es menos que son cuestiones secundarias que, en realidad, sólo interesan al público especializado y no a las audiencias millonarias que nos dejan los grandes eventos.

Sprint, escalada y persecución

Cada equipo seleccionará a siete corredores para acudir a cada prueba y, ya inmersos en ella, formará con cinco hombres cada día de carrera. Además, desde Velon informan de que cada día la competición se desarrollará sobre circuitos de entre 8 y 10 kilómetros para asegurar que los espectadores que acudan a ver el evento desde la cuneta disfruten al máximo de esa experiencia. Algo que, por supuesto, también abre la posibilidad de imitar el modelo del ciclocross belga y cobrar entrada al trazado. Preguntados al respecto, los responsables se han limitado a decir que en cada circuito habrá zonas gratuitas y otras de pago, algo que ya sucede en carreras como el mundial, donde el acceso a las gradas suele ser de pago.

Como ya se ha indicado antes, el comunicado explica que los equipos participantes deberán demostrar sus dotes en las distintas disciplinas del ciclismo. ¿Estamos hablando de pista, BTT, BMX, ciclocross…? No. Nada más lejos de la realidad. Lo que quiere decir Velon con el término ‘disciplinas’ es que cada uno de los eventos que formen parte de las Hammer Series estará compuesto por una tríada de carreras en las que los equipos deberán demostrar su pericia al sprint, la escalada y una prueba de persecución que se disputarán a lo largo de los tres días de duración de cada una de las citas puntuables.

Por el momento, la única prueba confirmada es la que se celebrará en Limburgo (Países Bajos) entre el 2 y el 4 de junio y en ella estarán presentes un total de 18 equipos, lo que significa que Velon abrirá las puertas del evento no sólo a los equipos World Tour sino también a, al menos, los poseedores de una licencia profesional continental.

UCI, organizadores… y ahora, Velon

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El nuevo formato premiará el esfuerzo colectivo / © Movistar

Todo lo anterior responde únicamente al aspecto deportivo y de funcionamiento de este nuevo invento de Velon que, en realidad, responde a un decidido movimiento por parte de los equipos de posicionarse en la lucha de poder ancestral que vienen librando con la propia UCI y los organizadores.

Durante los dos o tres últimos años los equipos se han mantenido de perfil mientras que UCI y ASO (que consiguió el apoyo de la práctica totalidad de organizadores) tensaban la cuerda de una pelea en la que ASO llegó a retirar todas sus carreras del World Tour. La sangre finalmente no llegó al río. El máximo organismo mundial y los organizadores volvieron a la eterna situación de guerra fría sin que los equipos se mojaran de una forma clara en esa pelea, algo que podría haber sido fundamental a la hora de envainar las espadas por parte de UCI y organizadores.

Sin embargo, los equipos no han estado quitos durante este tiempo. Lo realmente importante en toda esta pelea es, cómo no, el dinero y este se encuentra, claro está, en los ingresos de los patrocinadores. Los equipos basan su existencia en ellos. Al contrario que en otros deportes, el ciclismo vive por y para los patrocinadores que dan nombre a las escuadras –aunque detrás de ellos haya una empresa dueña del equipo–, pero los cada vez mayores presupuestos necesarios para mantenerse vivos en el pelotón han hecho saltar todas las alarmas en cuanto a la sostenibilidad del negocio.

La televisión es el gran factotum de todo este asunto. La tele tiene que pagar por emitir las carreras y no al revés. Ese es el convencimiento de todos (quizás, el único punto en el que todos estén de acuerdo) porque es la única manera de aumentar significativamente los ingresos. El pastel, como se suele llamar de forma eufemística. Pero es precisamente el reparto del pastel lo que enfrenta de forma irreconciliable a unos y a otros. Los organizadores dicen que las carreras son suyas y, por lo tanto, los ingresos que de ellas se derivan también lo son. Los equipos, que sin ellos no hay carreras y que, por lo tanto, merecen una buena tajada del pastel. La UCI, por su parte, ejerce presión diciendo que sin ellos no hay pastel porque es en Aigle donde se decide si hay carrera (y, por lo tanto, pastel) o no, así que también quieren un pellizco.

Todo eso provoca que cada cierto tiempo una de las tres patas de este inestable banco protagonice una algarada que desestabiliza –todavía más– todo el conjunto en un movimiento destinado –como demostró ASO el pasado año con su decisión y su posterior marcha atrás– más a hacer una demostración de fuerza que a aportar soluciones.

Un punto de inflexión en el modelo de negocio

Ciclismo_Television

Velon quiere hacer más atractivo el ciclismo en TV

Pero, ¡ojo! porque lo que acaba de hacer Velon (los equipos) es, quizás, el movimiento más importante, temerario, valiente y decidido de los últimos años quizás, de siemprepor dar un golpe encima de la mesa que desbloquee la situación. Velon, o sea, los equipos, es la única propietaria de esta nueva Hammer Series. Dicho de otro modo: Velon ha hecho un nuevo pastel. Una tarta que no precisan repartir con nadie. Los organizadores, si quieren unirse al banquete, podrán ofrecerse, precisamente, como lo que son: organizadores, es decir, aquellos que organizan distintos aspectos para ofrecer un producto ordenado. Pero lo podrán hacer no como propietarios del evento sino, en el mejor de los casos, como franquiciados. Al más puro estilo Gran Premio de motociclismo o automovilismo.

La UCI, por su parte, tendrá que pensarse muy bien su próximo movimiento. Por el momento, Velon ha decidido respetar el calendario UCI existente y encajar sus pruebas en el mismo sin molestar a nadie, pero en Aigle saben que ninguna carrera puede existir sin los grandes nombres del pelotón porque son ellos los que atraen el interés de la televisión y es ella la que… bueno, ya saben como sigue esto. Velon, los equipos, tiene en este sentido la sartén por el mango. Tienen un negocio que, al menos de entrada, tiene muy buena pinta. Todo el mundo coincide en que el formato puede resultar tremendamente atractivo para el público más joven, nada atraído por las larguísimas horas de la más absoluta nada que muchas veces vemos en las pruebas tradicionales. En otras palabras, un producto que borra de un plumazo uno de los principales escollos que encuentra el ciclismo a la hora de enganchar a los post-millenials.

Velon se ha caracterizado en los últimos tiempos por ofrecer nuevas posibilidades en las retransmisiones ciclistas. Cámaras on board, telemetría o datos fisiológicos del ciclista reflejados en pantalla en tiempo real, cámaras en los coches de los directores, audio de las radios de los equipos… las opciones que ha puesto sobre la mesa recuerdan enormemente a modelos televisivos con probado éxito. Además, las pruebas de la Hammer Series se celebran en un circuito cerrado, lo que salva los problemas logísticos que alguna de esas tecnologías encuentra a la hora de ser producida en los enormes espacios abiertos de las carreras tradicionales.

Así pues, al menos de entrada, Velon ha conseguido un envoltorio magnífico. Un packaging inmejorable para un producto novedoso y, a priori, muy atractivo. ¿Qué es lo que el aficionado quiere ver en televisión? La épica de las grandes peleas en la alta montaña, la espectacularidad de los velocistas lanzados al sprint y la plasticidad de la contrarreloj por equipos. Y eso, absolutamente nada más que eso, es lo que ofrece la Hammer Series. Quizás el aficionado tradicional lo vea con recelo, pero en Velon, como reconocen sin ambages, están pensando en el aficionado del futuro que, al fin y al cabo, es el que tiene que garantizar el modelo de negocio. Un aficionado que vive a caballo entre el mundo real y el online y que, por lo tanto, espera y exige una nueva forma de recibir y vivir una retransmisión deportiva. Velon ha dado un paso. Un paso importantísimo en ese sentido. ¿Será el definitivo o, como tantas otras veces, el visionario será engullido en el futuro por nuevos actores?

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