El Psico Tour: Descanso mental el día de descanso

Cosas que sólo se pueden hacer durante el Tour en el día de recuperación © Team Sky

La primera parte del Tour de Francia concluyó este domingo. Tras nueve intensas etapas desde el pasado sábado 7 de julio, empieza hoy en los Alpes el segundo acto previo al desenlace pirenaico de la tercera semana.

Hasta ahora los ciclistas se han enfrentado a la tensión propia de las etapas diseñadas para que las escapadas interminables no lleguen a meta y se disputen la victoria los hombre rápidos.



Caídas en los últimos kilómetros de las etapas, cortes y pérdidas de tiempo de algunos de los favoritos, así como el abandono de ciclistas como Luis León Sánchez, Michael Matthews, Tiesj Benoot o Robert Kiserlovsky, entre otros, ha sido lo más destacado de los primeros días.

Hasta la novena etapa, la del pavés, en la que se produjo el abandono de Richie Porte y de José Joaquin Rojas por caída, una de muchas.

Una etapa cuya espectacularidad no debería obviar que esto es una carrera de tres semanas y no la París-Roubaix, y que meter a un pelotón de una gran vuelta por unos caminos empedrados por los que solo caben dos o tres ciclistas implica un riesgo de caídas, lesiones y abandonos quizás innecesario.

Esta segunda parte que hoy empieza la componen seis etapas, las tres primeras de alta montaña, una llana y las dos últimas de media montaña aunque la del sábado con final en alto.

El domingo, la llegada a Carcassone dará paso al segundo día de descanso, tras el que empezará la última y definitiva semana.

En el día de ayer pudimos ver cómo los ciclistas echaron mano de la estrategia en sus declaraciones.

Chris Froome aprovechaba para despejar cualquier duda acerca de sus caídas, “Me encuentro genial, estoy justo donde quería estar a estas alturas”, y para sembrar una duda, “La carrera decidirá quien es el líder. Para nosotros es fantástico tener dos opciones en la general, con Geraint Thomas segundo. Estamos arriba y sabemos que los demás equipos nos van a atacar, pero tanto mi compañero como yo estamos muy bien”.

Romain Bardet restaba importancia a su posición en la general y dirigía sus aspiraciones a la montaña, “Aún no hemos afrontado el primer puerto y ya he perdido mucho tiempo, eso no es lo ideal aunque podría haber sido peor. Para mí empieza una nueva carrera. No tengo nada que defender y me hace falta recuperar tiempo”.

Vincenzo Nibali, al que apenas se le ha visto en estos primeros días, se mostraba expectante, “Estoy donde quería estar. Lo que no quería era perder tiempo antes de la montaña”, “veremos que sucede en la carrera, si la táctica será atacar o esperar a las últimas batallas”.

Mientras que Mikel Landa insistía en su recuperación, “He podido descansar bastante bien. No he tenido mucho problema para dormir. Esta mañana, como es normal, me he resentido del golpe de ayer pero he entrenado con normalidad. Creo que no habrá ningún problema para mañana”.

Como si se tratara de unas elecciones, nadie quiso mostrar sus debilidades y parecían estar satisfechos con lo sucedido en estas nueve etapas.

Entre los favoritos, las diferencias son escasas: Valverde a 48 segundos de Geraint Thomas, Rafal Majka a 49”, Jakob Fulgsang a 50”, Chris Froome y Mikel Landa a 59”, Vincenzo Nibali a 1’05”, Tom Dumoulin a 1’20”, Steven Kruijswijk a 1’23”, Romain Bardet a 1’55”, Ilnur Zakarin a 2’05”, Domenico Pozzovivo a 2’11”, Nairo Quintana a 2’13” y Rigoberto Urán a 2’16”.

De entre todos los candidatos, los tres ciclistas que mejor posicionados se encuentran en la general son Valverde, Majka y Fulgsang: no han sufrido, hasta la fecha, percance alguno.

Una vez retomada la competición con la etapa de hoy entre Annecy y Le-Grand-Bornand, surge la pregunta, ¿llega la mente a descansar algo en un día de descanso?

Seguramente hayamos visto imágenes del entrenamiento de algún equipo, algún tuit mostrando una situación distendida, de alguna comida, masaje o en la piscina, o de alguien comprando algo, que nos haga pensar que el descanso que disfrutan los ciclistas únicamente es físico y que se emplea para recuperar la musculatura y reponerse de los golpes de las caídas y del cansancio acumulado.

Lo cierto es que los principales aspectos psicológicos también disfrutan de un respiro, principalmente en lo que respecta a la concentración y a la disminución de la tensión que se produce en carrera.

Este día permite prestar atención a todo tipo de señales ambientales que durante la competición resultarían absolutamente improcedentes.

Realizar actividades que permitan distraerse de los estimulos habituales de carrera suponen un descanso para nuestra concentración y para nuestro sistema nervioso.

Por ejemplo, leer los medios de comunicación, hablar con familiares, tuitear y guasapear pero esta vez con algo más de tiempo y sin sueño, disfrutar de unos horarios menos constreñidos, dedicar un poco más de tiempo a las reuniones con los directores deportivos y hacerlo sin la presión y el cansancio propios de los días de carrera.

Incluso el entrenamiento con el equipo conlleva una presencia reducida de ciclistas, por lo que nuestro foco atencional debe centrarse en un número limitado y controlable de estímulos, a diferencia de cuando se rueda en pelotón.

Asimismo, la menor fatiga que se genera en un día de recuperación permite recuperar nuestra capacidad de atención durante periodos más largos de tiempo, lo contrario que sucede cuando acumulamos día a día cansancio, que dificulta el mantenimiento de una atención sostenida.

A nivel cognitivo nos permite tomar perspectiva, valorar con calma lo que en ocasiones, de un día para otro, no somos capaces de ver o analizar con claridad.

Reflexiones y valoraciones acerca de lo sucedido en carrera, nuestra comprensión hacia determinadas decisiones o acontecimientos. Un buen momento para resolver conflictos entre compañeros o con el personal del equipo fruto de las tensiones de carrera.

Un día que nos ofrece también la posibilidad de evaluar nuestra situación en carrera, tanto en función de nuestros intereses como en función de los objetivos del equipo.

Las oportunidades perdidas, las decisiones en las que nos precipitamos o en las que fuimos demasiado conservadores. Ésto únicamente nos servirá de algo si lo planteamos constructivamente como un aprendizaje del que podamos establecer objetivos de mejora.

En cuanto a los aspirantes a la victoria final, sin duda se trata de un momento idóneo para actualizar la estrategia de carrera en función de la situación en la que se encuentren.

En función de las caídas, del tiempo perdido, de la posición en la general, de la situación del equipo, los objetivos deben revisarse y valorar si continúan siendo los adecuados o pueden optimizarse en relación a los recursos de los que se dispone.

Por último, los procesos grupales adquieren un día como este una relevancia significativa, dado que se dispone de todos los ciclistas, lo que posibilita la realización de actividades y dinámicas grupales que optimicen la estabilidad y la satisfacción del grupo, la cohesión para la consecución de objetivos y la ejecución de equipo.

Un día, sin duda, necesario para recuperarse física y psicológicamente, en el que tanto la mente, como los músculos, agradecen haber disfrutado de un breve pero merecido descanso.

* Antonio Moreno es psicólogo del deporte especializado en ciclismo

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