Como ya ocurrió en la etapa inicial, las fuertes rachas de viento, con la región en aviso naranja, ocasionó que la organización decidiera recortara una parte de la misma. En esta ocasión, se quitaron 40 km y se retrasó la salida en 30 minutos, para empezar a las 11:45 horas.
La organización emitió un comunicado en el que anunciaba que: «reunida la comisión de seguridad se decide anular parte de la etapa, entre el kilómetro 80 tras la población de El Berro y el kilómetro 116,3, lo cual resulta una etapa de 148,4 kilómetros (30 kilómetros menos)».
La idea era mantener la subida a los puertos de Collado Bermejo y la Cresta del Gallo, pero tan solo 45 minutos después de la nueva salida, a la altura de Alhama de Murcia, una caída ocasionaba que el pelotón se detuviera y decidiera no continuar más en estas condiciones. Algunos corredores, como Pello Bilbao, hablaban a las cámaras de televisión allí presentes y decían que en esas condiciones era imposible continuar.
Vista la situación, y tras algunas negociaciones, se decidió que los corredores se fueran en coches hasta Santomera, la ciudad donde estaba situada la meta. Una vez allí, la idea es hacer un recorrido de 10 km por la ciudad, habrá ganador de etapa y se entregarán los maillots. No obstante, se matizaba que estos resultados no contarían para la general final.
Por tanto, el vencedor, al menos virtual, de esta edición de la Vuelta a Murcia sería ya Marc Soler.