La tercera etapa del Tour de los Alpes ha sido una de esas montañas rusas con las que el Giro de Italia deleitaba a los más cafeteros en su media montaña. Zona de grandes puertos, pero solo uno se podía mirar en ese espejo: el passo Castrin. Lo demás, subidas largas como Andalo (allí ganó Alejandro Valverde su etapa en el Giro de Italia 2016), no puntuables. Vamos, una tortura absoluta. El pelotón, además, la empezó de la peor manera, con una caída masiva en el kilómetro tres que obligó a neutralizar la competición durante algunos kilómetros. Se registraron varios abandonos y por la tarde se irán elaborando varios partes médicos, esperemos que sin mayores consecuencias. En las faldas del passo Castrin se reabrió la carrera y comenzaron las hostilidades por formar la fuga. Solo dos hombres abrieron camino y fueron capturados a falta de tan solo cuatro kilómetros para la finalización: Sam Oomen (Lidl-Trek) y Darren Rafferty (EF), que fue líder provisional durante la aventura. Durante algunos kilómetros, hubo un ciclista puente: Christopher Juul-Jensen (Jayco). Pero no quitó ni un ápice de protagonismo a los dos héroes del día.
En el último ascenso, no puntuable, la ventaja del dúo empezó a menguar y los favoritos empezaron a afilar armas para el descenso final, que tenía su miga. Atacó Jefferson Cepeda (EF), con más ganas que piernas. El Pinarello-Q36.5 empezó a controlar en las primeras plazas del pelotón con una misión clara: poner la carrera en orden para que Tom Pidcock se moviese en el descenso. Así fue, pero pese a haber estirado el grupo de unos treinta corredores que componían el denominado como pelotón principal, el daño fue escaso. Acabada la bajada, fue el turno de Egan Bernal (Ineos) y de Ben O’Connor (Jayco), que lanzaron sendos ataques, si bien Pinarello-Q36.5 tenía la situación bajo control.
Se iba a repetir un escenario similar a la jornada de apertura de este Tour de los Alpes, con protagonistas bastante similares. Pero esta vez se volvieron las tornas y fue Tom Pidcock (Pinarello) quien se impuso en el sprint final a Tomasso Dati (UKYO). Tercero fue Egan Bernal. El líder, Giulio Pellizzari (Red Bull-Bora), entró en el grupo y conserva el verde. Todavía quedan dos días importantes, aunque la jornada de Arco, que era bien incómoda para controlar, ha sido pasada por el italiano y su equipo con nota.
Tommaso Dati (Ukyo): «Después de eso, el día comenzó muy rápido, todo el mundo quería ir al frente, y finalmente el escape se formó casi en la cima de la primera subida, lo hicimos a una velocidad realmente sostenida. Intenté aguantar lo más posible, pero me dejaron llevar, volví al pelotón en el descenso y, finalmente, la carrera se desarrolló con bastante regularidad. Sabía que esta última curva era crucial. Tomé la trayectoria a la izquierda, luego vi un movimiento hacia la derecha, traté de seguirlo, pero al final no fue el correcto. Él (Tom Pidcock) probablemente entró primero, yo tercero, luego conocemos todos los talentos de Tom (Pidcock) en las curvas y para manejar la bicicleta, y tomó esos pocos metros de ventaja que ya no pude alcanzar. Pero bueno, ahí lo tienes, este segundo puesto es una nueva confirmación. Probablemente estoy más contento por hoy que por la victoria. Puede que sea un poco exagerado, pero probablemente necesitaba una confirmación y la obtuve».