El ecuatoriano Jhonatan Narváez (UAE) volvió a mostrar su gran estado de forma en este Giro para llevarse su segunda victoria en esta edición en un día donde se subieron hasta cinco cotas de montañas en los últimos 45 kilómetros. Un final, por tanto, explosivo y muy duro que favoreció las condiciones del ecuatoriano que da así otro triunfo de etapa a un equipo que perdió tres corredores en la segunda jornada.
La carrera se rompió completamente bastante pronto, con el continuo sube y baja y con el viento que también hizo de las suyas. Así, un grupo de unos 40 corredores se marchaba por delante y conseguía tener hasta casi cuatro minutos de ventaja sobre el pelotón del líder Eulalio y de Vingegaard. Entre ellos, había hombres que estaban a poco más de cinco minutos en la general, lo que inquietaba atrás y ocasionaba que el ritmo de carrera fuera muy intenso.
No obstante, y a pesar de lo rápido que se iba en los dos grupos traseros, el trío formado por Bjerg, Leknessund y Narváez se entendía muy bien y conseguía aguantar delante, justo hasta las últimas y durísimas rampas finales donde el ecuatoriano se marchaba en solitario hacia la gloria.
El mejor español en meta fue Juan Pedro López (Movistar), que llegó octavo.
Jhonatan Narváez (UAE): «Para mí ha sido una buena etapa, por supuesto, pero ha sido dura. Bjerg ha hecho un trabajo increíble hoy; para mí, él es el hombre del día. Es alguien que siempre se sacrifica por el equipo. En la tele siempre se le ve trabajando, pero siempre es una de las piezas clave para nosotros. En la parte final, lógicamente, las piernas han tenido la última palabra. Había mucho viento de cara y esa zona se me hizo dura. Conseguimos meternos en la escapada a falta de 60 kilómetros y desde ahí tuvimos la oportunidad de buscar la etapa. Como sabéis, vengo de una lesión. Aquí estamos compitiendo con solo cinco corredores, pero el ambiente en el equipo es magnífico. Seguiremos peleando por conseguir más victorias».
Eulálio Alfonso (Bahrain): «Para el final, estudié bien los últimos kilómetros y me quedé un poco atrás para leer la carrera. En el último kilómetro, hice ese movimiento para entrar en los adoquines en cabeza y así ganar velocidad, porque con tantas curvas es mucho más fácil cuando ruedas en la parte delantera. Respecto a Jonas Vingegaard y Jai Hindley, no creo en absoluto que sea un hombre marcado. Aún quedan dos semanas de carrera, llegan las ascensiones muy largas y está claro que no puedo seguir a esos corredores. En cuanto a mantener el maillot rosa hasta la jornada de descanso, eso espero, pero ya veremos mañana».
Jonas Vingegaard (Visma): «Hoy hemos corrido exactamente como queríamos: el objetivo principal era mantenernos fuera de problemas. El ritmo fue increíblemente alto, pero también lo disfruté. Mis compañeros de equipo trabajaron duro todo el día para mantenerme en una posición segura. Mañana nos espera una etapa dura con final en alto. No hay etapas fáciles en el Giro, y hoy ha quedado demostrado una vez más».
Giulio Ciccone (Lidl): «He tenido bastante suerte con el tiempo. Me sentía bien, pero la carrera ha sido nerviosa. He intentado atacar en varios momentos, pero estaba demasiado cerca en la general y el Visma no quería dejarme marchar. Así que he hecho todo lo posible para ayudar a Derek y después he ahorrado fuerzas en la última subida. Así que ya veremos. Para mí, mañana empieza un Giro nuevo. Ha sido realmente nerviosa. Creo que bastantes corredores tenían miedo de que se marchara un grupo grande. Cuando hemos entrado en la carretera nacional, el viento era un poco molesto. Era viento de cara, por lo que el pelotón iba muy estirado. El viento se ha levantado de repente, y ahí es cuando los grupos se han cortado y ha empezado otra carrera totalmente distinta».
Narváez atiende a los medios tras su victoria en en la octava etapa del Giro 2026.