Jonas Vingegaard confirma su doblete Giro y Tour para 2026

Redacción / Ciclo 21

Jonas Vingegaard correrá el Giro de Italia 2026. Era una noticia muy esperada, y ya no había dudas, con la confirmación oficial hoy por parte del interesado durante la presentación oficial del equipo en España. El danés liderará así a Visma tanto en la Corsa Rosa como posteriormente en el Tour de Francia, confirmando su ambición de lograr el mejor resultado posible en ambas carreras, intentando así replicar el logro de su gran rival, Tadej Pogacar, hace dos años. Este año, Pogacar solo correrá en la Grande Boucle tras una primavera dedicada de nuevo a las grandes clásicas de un día, incluyendo los adoquines.

«Más allá del deseo de Jonas de participar en el Giro, estamos convencidos de que hacerlo beneficiará su nivel en el Tour», explicó la directora de carrera, Grischa Niermann, desde la etapa. «Por supuesto, aspiramos a la victoria en el Giro, pero el Tour sigue siendo el objetivo más importante». Por su parte, el danés reiteró su deseo de participar en el Giro: «Llevo tiempo pensando en participar en el Giro. Es una de las carreras más importantes del calendario. También es una carrera que nunca he disputado».

Del danés también se sabe que estará en el UAE Tour y luego pasará por Catalunya, antes de iniciar la preparación para ese ambicioso doblete de Giro y Tour. 

Por su parte, Wout Van Aert afronta la temporada 2026 con ambición pese a la lesión que le hizo perderse la temporada de ciclocross. Ayer regresó a los entrenamientos en carretera, menos de diez días después de fracturarse el tobillo, y hoy volvió a ejercitarse durante la presentación oficial de su equipo en España, confirmando que su recuperación progresa rápidamente. Aunque aún no puede caminar con normalidad, el belga mantiene sus metas altas, con la vista puesta especialmente en la próxima primavera.

El ciclista nacido en 1994 quiere destacar en las clásicas más importantes, desde la Omloop Het Nieuwsblad hasta la París-Roubaix, pasando por la Strade Bianche y la Milán-San Remo, donde se siente especialmente motivado tras su victoria en Siena durante el último Giro de Italia. Van Aert subraya que estas carreras se adaptan a sus características y considera que forman parte de las mejores pruebas del calendario, por lo que no quiere perdérselas el próximo año.

La Classicissima, junto con el Tour de Flandes y el Infierno del Norte, será uno de los principales objetivos de un calendario largo e intenso que también incluirá el Tour de Francia, donde ve oportunidades para victorias de etapa, y el final de temporada se centrará en la Vuelta a España y el Campeonato Mundial de Montreal. Tras un período complicado, su gran objetivo es recuperar la prominencia en las clásicas de un día y conseguir una victoria significativa que cierre la temporada con éxito, aspirando a una campaña consistente y sin altibajos.

A su vez, Matteo Jorgenson afrontará la temporada 2026 con un giro estratégico en su calendario. En su tercera campaña con el Visma el estadounidense ha decidido dejar de lado las clásicas del pavé para centrarse en las pruebas de las Ardenas, donde será el líder del equipo. Una elección consensuada con la escuadra neerlandesa y favorecida por la reorganización interna del bloque, que le permitirá contar con un equipo casi volcado a su servicio en las clásicas vallonadas.

“Lo ideal sería correr todas las clásicas de primavera, pero si quieres rendir de verdad en las Ardenas, tienes que tomar decisiones”, explicó Jorgenson, que señala a la Lieja-Bastoña-Lieja como uno de sus grandes objetivos del año. El norteamericano considera que las carreras con subidas más largas se adaptan mejor a sus características y afronta el reto con ambición, incluso aceptando renuncias importantes como la París-Niza, prueba que había ganado en las dos últimas ediciones, para construir una preparación más acorde a sus metas de primavera y al camino hacia el Tour de Francia.

Una de las revelaciones del WorldTour en la pasada temporada, el joven británico Matthew Brennan, con doce victorias en su primer año como profesional, afronta la nueva estación con un calendario de alto nivel. A sus 20 años, el corredor de Visma —que recientemente amplió su contrato hasta 2029— tendrá presencia en varias de las grandes clásicas de primavera y hará su debut en una gran vuelta, la Vuelta a España, lo que convierte 2026 en un año clave para su progresión.

“Ha sido un año muy exitoso”, valoró Brennan al echar la vista atrás. “Desde que estoy en el equipo siento un apoyo total y una estructura que me permite crecer. Espero volver al nivel del año pasado y, si es posible, subir un peldaño más para empezar a tener protagonismo en las carreras más importantes”. En primavera volverá a enfrentarse a monumentos como Milán-San Remo, la Ronde van Vlaanderen y París-Roubaix, pruebas en las que, según explica, quiere “aprender y ganar experiencia en carreras extremadamente duras”.

La segunda mitad del año traerá el gran estreno en una ronda de tres semanas. Si todo transcurre según lo previsto, Brennan debutará en la Vuelta a España junto a líderes como Wout van Aert. “Tengo muchas ganas de la Vuelta. Tres semanas serán un gran desafío y aún no sé cómo reaccionará mi cuerpo, pero con una buena preparación y un equipo fuerte espero sacar mucho de la experiencia”, afirmó. Desde el equipo, Grischa Niermann pidió calma: “Matthew es clave para el futuro. Va a estas grandes citas para aprender; no esperamos resultados inmediatos, sino un crecimiento sostenido”.

También el mejor gregario de los neerlandeses, Victor Campenaerts desveló su calendario y confirmó que no disputará ninguna clásica de primavera en 2026 y orientará su temporada al trabajo en grandes vueltas. El belga de 34 años, que ya redujo su carga de carreras de un día tras su llegada a Visma, explicó en la jornada de medios del equipo que su prioridad pasa ahora por el Giro de Italia y el Tour de Francia, después de un papel sólido en la pasada Grande Boucle. “Mis clásicas no fueron exitosas y no creo que haya podido marcar la diferencia para Wout”, admitió con franqueza.

Donde sí encontró su sitio fue en las rondas por etapas. “Hubo muchos momentos en los que Matteo y Jonas quedaron muy satisfechos con mi trabajo. Ahí es donde puedo sentirme orgulloso”, señaló Campenaerts, que asume plenamente su rol de gregario. “Tengo poca ambición personal; lo prestigioso es formar parte de un equipo que aspira a ganar el Tour. Vine para ayudar, con la ilusión de llevar algún día a Jonas de amarillo en París”. El belga iniciará la temporada en la UAE Tour (16 de febrero), antes de París-Niza, y encarará después Giro y Tour como pilares de su calendario.

Timo Kielich, que llega para colaborar en tareas de ayuda a los líderes, será uno de los nuevos nombres belgas en Visma y combinará un exigente calendario de clásicas con adoquines -donde suplirá a Campenaerts– con su presencia en el Giro de Italia. El corredor limburgués de 26 años, procedente de Alpecin, disputará todo el bloque flamenco —desde el fin de semana inaugural hasta París-Roubaix— además de pruebas como Strade Bianche, Tirreno-Adriático y Milán-San Remo, asumiendo un rol clave de apoyo a Wout van Aert en las finales.

“Mi función será muy parecida a la del año pasado: ayudar en el posicionamiento para no correr nunca a la defensiva”, explicó Kielich. “Aquí la visión es clara: no importa quién gane, mientras sea alguien del equipo. Si llegamos varios a la final, también pueden abrirse oportunidades para mí”. Tras el intenso bloque primaveral, el belga enlazará con el Giro de Italia, donde trabajará al servicio de Jonas Vingegaard. “Será un papel distinto al que tenía con un sprinter, pero ayudar a ganar el Giro sería algo único”, afirmó, destacando que su nueva escuadra tiene una filosofía diferente, aunque “hay más de un camino para llegar a Roma”.

Otra cara nueva, Bruno Armirail ya vive sus primeros pasos en Visma inmerso en un profundo proceso de adaptación. A sus 31 años, el francés reconoce que el mayor reto no está sobre la bicicleta, sino fuera de ella: el idioma. “La barrera del inglés es un poco complicada”, admite, aunque destaca el apoyo de varios compañeros francófonos y del propio staff. En lo deportivo, también percibe diferencias claras respecto a sus equipos anteriores: menos horas de entrenamiento, pero sesiones más exigentes y mejor estructuradas, con una sensación de menor presión y una confianza total en el método del equipo. “Aquí saben lo que hacen”, resume.

Otro de los grandes cambios ha llegado en el plano de la alimentación. “Ya no puedo comer embutidos, ni paté ni budín”, bromea Armirail, que ahora sigue un plan nutricional muy controlado y personalizado. En cuanto a objetivos, el pirenaico prioriza la regularidad y el rol de gregario de lujo: quiere revalidar el título de campeón de Francia contrarreloj, ganar alguna etapa si surge la oportunidad y, sobre todo, ser decisivo al servicio de líderes como Jonas Vingegaard. “Prefiero hacer una carrera muy larga, ganar poco pero ser indispensable para el equipo, que buscar resultados personales y no durar”, explica, convencido de que este enfoque es la clave para prolongar su trayectoria al máximo nivel.

Louis Barré llegó nuevo este invierno a Visma tras rubricar un contrato de 3 temporadas. El francés de 25 años se presentó como un “puncheur” que busca desarrollarse en carreras de un día largas y exigentes. Sobre sus mayores logros, destacó su participación en la Amstel Gold Race y la entrada en París durante el Tour de Francia: “Sueño con ganar carreras como Amstel, Lieja-Bastoña-Lieja y el GP de Montréal”, afirmó el galo antes del inicio de la temporada 2026.

Tras conocer a sus nuevos compañeros, Barré confesó sentirse cómodo y motivado para aprender de los líderes del equipo: “El ambiente aquí es muy bueno y tengo muchas ganas de trabajar para líderes como Wout y Jonas, que pueden enseñarme mucho sobre cómo se corre en general. Quiero formar parte de sus victorias”, explicó el joven ciclista, que también tendrá oportunidades de liderar en pruebas adaptadas a sus características.

El también ciclista francés, Axel Zingle, ha aterrizado en el Visma con la ilusión de un debutante y la responsabilidad de justificar su fichaje por una de las estructuras más potentes del WorldTour. Durante la presentación oficial del equipo en Ámsterdam, el ex corredor de Cofidis no ocultó su asombro ante la maquinaria del conjunto neerlandés, reconociendo el salto cualitativo que supone en su carrera. «Es, sinceramente, otro mundo. Estoy muy impresionado por las instalaciones, la cantidad de personal y el nivel de detalle. Es un cambio enorme para mí, pero me siento preparado para afrontar este nuevo desafío», declaró el galo, quien llega para reforzar el bloque de clásicas y aportar versatilidad.

En cuanto a sus objetivos deportivos para 2026, Zingle asume un rol híbrido: será gregario de lujo en los Monumentos y líder en el calendario alternativo. El corredor es consciente de la jerarquía interna, donde figuras como Wout van Aert y Christophe Laporte llevan la voz cantante en Flandes o Roubaix, pero sabe que tendrá sus propias oportunidades para brillar. «Sé que en las grandes clásicas mi trabajo será ayudar a Wout y Christophe, pero el equipo ha sido claro: cuentan conmigo para obtener resultados y victorias en carreras secundarias, tipo Copa de Francia o Bélgica. Mi objetivo es ganar pronto para coger confianza», explicó Zingle, decidido a sumar triunfos desde el inicio de campaña.

Tras una temporada marcada por la irregularidad y los problemas físicos, Christophe Laporte ha recuperado la ambición y la frescura mental para afrontar este 2026. El ciclista francés del Visma reconoce sentirse en un estado de forma superior al esperado tras un necesario parón invernal, situando las grandes clásicas de primavera y el apoyo a Jonas Vingegaard en el Tour de Francia como los pilares de su calendario. Sin embargo, hay una espina clavada que el corredor galo ansía sacarse por encima de todo: el «Infierno del Norte».

«Como francés, la París-Roubaix es mi gran sueño; ganarla en casa sería algo increíble», ha confesado Laporte durante la jornada de medios de su equipo. El corredor es consciente de que el éxito en el velódromo de Roubaix requiere de una pizca de fortuna, pero su determinación es total tras dos años sin poder rendir al máximo en la campaña de adoquines. Además de sus ambiciones personales, Laporte subraya la importancia de recuperar la hegemonía colectiva en primavera: «El objetivo es volver a luchar por las victorias con el equipo en los monumentos, especialmente en San Remo, Flandes y Roubaix».

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