Especial atención en esta jornada quiero prestar al récord de España de los 4.000 metros batido por Eñaut Urkaregui, con unos 4:06.718 que mejoraban en casi ocho segundos los 4:14.512 de Erik Martorell que databan de octubre de 2021 en Grenchen.
No sólo por la plusmarca en sí, sino por el concepto que tengo de la persecución, una de las pruebas clave de la pista, de las que no engañan, aunque parezca venida a menos al haber perdido incomprensiblemente su carácter olímpico. Y en cierto modo, el mejor indicativo de que un pistard se merece una oportunidad en la carretera… aunque Urkaregui ya se la ha ganado con anterioridad.
Una marca que también fue mejorada por Joan Martín Bennassar, 4:10.862, aunque el mallorquín salió más tarde y se quedó sin esa gloria para la que parecía predeterminado vistas sus marcas recientes y sus condiciones. En este caso, decimocuarta plaza, frente a la octava del ciclista vasco.
“Ha salido muy bien, como lo tenía pensado. Hablando con mis entrenadores, pensábamos entre 4:05 y 4:08. Y cuando lo decía por aquí, no lo creían, se conformaban con un 4:10. Sabía que tenía patas para estar en ese tiempo, me he regulado bien y ha salido. Muy contento”.
Para el vasco, el octavo tiempo es lo de menos. “Ves los tiempos y no estoy muy lejos de los mejores. Teniendo en cuenta que soy de primer año, que es la primera vez que hago los 4 kilómetros, todo irá mejor cuando lo practique un poco más. Habrá que seguir dándole caña para estar hay adelante”.
Por lo demás, Robin Skivild sorprendía al favorito Lev Gonov en la clasificatoria (4:01.365 a 4:02.281). Pero en la final, el ruso hizo valer su condición desde la primera vuelta, aunque su tiempo fuese peor que el matinal, 4:03.491 frente a los 4:05.577 del danés. Eso sí, el gran protagonista sería Renato Favero, que en la final B doblaba al británico Matthew Bostock, pero continuaba su recorrido para acabar en 4:01.749.
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