El ciclismo, además de un deporte maravilloso, tiene enormes beneficios para los practicantes al más alto nivel de otros deportes, como el fútbol o el baloncesto, ya que permite realizar un gran trabajo cruzado cardiovascular con mínimo impacto, además de ayudar con la prevención de lesiones, siendo estos últimos factores muy importantes para deportes de impacto con un calendario apretado, como es el caso del fútbol del más alto nivel, que además culminará la presente temporada con los partidos de la Copa Mundial de Fútbol de 2026, que, además, será la más larga de la historia.
Los enormes beneficios del ciclismo para los practicantes de alto nivel de otras disciplinas deportivas incluyen una mejora de la capacidad cardiovascular, ya que permite mejorar la resistencia aeróbica, y sin el impacto y desgaste articular que ocasiona el correr. Además, en línea similar, ayuda a la recuperación activa, ya que estimula la circulación sanguínea en días y momentos de recuperación, eliminando residuos metabólicos. También es común su práctica entre jugadores de tenis por esa razón. De hecho, aunque fuera con bici estática, se hicieron muy mediáticas las imágenes de Rafa Nadal rodando en una bici estática después de ganar el Abierto de Australia a Medvedev hace algunos años, estimulando así la recuperación activa después de una batalla que se fue a las cinco horas.
Volviendo a los beneficios del ciclismo en el entrenamiento de otras disciplinas, el deporte de la bicicleta proporciona un excelente condicionamiento muscular para el tren inferior, ya que fortalece cuádriceps, isquiotibiales y glúteos, todos ellos esenciales en movimientos potentes y explosivos de deportes como el fútbol y el baloncesto. Hay que destacar que el ciclismo no sería un substituto de otras prácticas, sino un complemento, eso sí, excelente, para el entrenamiento de otros deportes, ya que, por ejemplo, la bici no ayuda a mejorar la agilidad, fuerza excéntrica, o los cambios de dirección que se trabajan en deportes como el fútbol, el baloncesto o el balonmano.
La posibilidad de integrar el entrenamiento de bici en otros deportes pasa por estructurarlo de dos maneras; la primera sería con intérvalos de alta intensidad (HIIT), por ejemplo, alternando esprints de 30 segundos con rodar suave un minuto, lo que simularía los esfuerzos explosivos e intensos del fútbol u otras prácticas deportivas. La segunda consistiría en tiradas de 40-60 minutos de intensidad moderada y velocidad constante, para mejorar la resistencia de base. Idealmente, se podría añadir este tipo de prácticas en el entrenamiento de otros deportes un par de veces a la semana, coincidiendo con días de cargas más bajas o recuperación activa.
No hay que olvidar el beneficio que tiene el ciclismo también en la recuperación o prevención de lesiones en deportes de impacto tan agresivos como el fútbol o el baloncesto. Precisamente por el trabajo muscular que el ciclismo nos ayuda a realizar y que hemos mencionado más arriba, la bicicleta es un recurso ideal y habitual para recuperar lesiones articulares y también para ayudar a prevenirlas. Rodar en bicicleta de carretera, de montaña o incluso estática ha sido citado por muchos deportistas de otras disciplinas como un complemento ideal a la preparación específica de su práctica habitual, y ha ayudado a muchos deportistas longevos, como Luka Modric o Cristiano Ronaldo, a mantener su físico cuidado y preparado pese a superar ya los 40 años.
El técnico del equipo de fútbol francés del PSG, el asturiano Luis Enrique Martínez es un enfermo de la bicicleta y ha comentado varias veces que debe, en gran medida, su excelente estado de forma a la práctica activa del ciclismo desde sus días de jugador.
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