Redacción / Ciclo 21
La montaña de esta edición del Tour de Francia se reparte a lo largo de las tres semanas de competición. Pocas veces, como en esta ocasión, se ascienden puertos de todas las cordilleras del país: Pirineos, Macizo Central, Vosgos y Alpes. Comienza pronto a empinarse la carretera, con las etapas barcelonesas, seguidas de la primera incursión en los Pirineos con la Collada de Toses por una vertiente inédita que llega en la tercera etapa. Desde allí, se suceden las etapas duras para regalar un bonito espectáculo a los espectadores y hacer retorcerse de cansancio a los ciclistas.
Etapa 6 – Col du Tourmalet
El mito pirenaico llega esta vez muy pronto, en la sexta etapa. Se afronta desde Saint Marie de Campan, su cara este, y después del Col de Aspin, por lo que, si no decisivo, sí será selectivo. La zona de La Mongie es la más dura, como hemos comprobado una vez tras otra. Se estrenó en 1910 y continúa siendo un puerto decisivo. A estas alturas, no decidirá quién gana el Tour, pero sí quién no lo va a ganar.
Etapa 6 – Gavarnie
La subida final de la sexta etapa dista mucho de un puerto como el Tourmalet. Sin embargo, es la combinación perfecta para incentivar los ataques lejanos, si bien no habrá todavía diferencias establecidas. Conforme se termina de descender en Luz Saint Sauveur, da comienzo la subida, que es larga (casi 19 kilómetros), pero no excesivamente dura.
Etapa 13 – Col du Ballon d’Alsace
Este puerto fue de los primeros que vieron a los ciclistas escalar por sus rampas. Es corto y no excesivamente duro, aunque permite que puedan darse ataques y contrataques que puedan hacer esta subida más que interesante. Ojo al descenso hacia Belfort.
Etapa 14 – Col du Grand Ballon
Es uno de los puertos más duros de los Vosgos. Baja la pendiente media el descansillo que posee en la parte central, pero tanto en su primer tercio como el último, el Grand Ballon tiene bastante entidad. En esta ocasión, la subida se encuentra de salida y puede hacer daño si la etapa sale a mil.
Etapa 14 – Col du Haag
Inédita subida que empieza en carretera y finaliza en un carril bici construido para la ocasión. Es un final duro, más aún después de un día complicado. Una vez se corona, no hay descenso y se llega a meta en 5-6 kilómetros. Combina zonas duras con otras menos exigentes, pero todo el puerto permite que los favoritos intercambien ataques.
Etapa 15 – Le Salève – Col de la Croisette
El ascenso más empinado de todo el Tour de Francia. Corto, pero matón, con carretera estrecha y situado de forma estratégica en su etapa. Habiendo jornada de descanso al día siguiente, lo normal es que los ciclistas más rezagados intenten recuperar posiciones con un movimiento en esta montaña.
Etapa 15 – Plateau de Solaison
Primer final en alto de gran entidad. Aquí se pondrán las cartas sobre la mesa y se medirán las fuerza de los favoritos a ganar el Tour. Como se ha podido comprobar en el Tour de Auvenia-Ródano-Alpes, es un puerto que permite abrir diferencias o perder el Tour de Francia si tienes un mal día. Día clave para el devenir de la clasificación general, que saldrá ya muy clarificada de su cima.
Etapa 18 – Orcières-Merlette
No es un puerto largo, tampoco duro y no excesivamente alto, pese a que supera los 1.800 metros de altitud. La cima en la que Ocaña dio un recital ante Merckx regresa después de seis años de ausencia (Roglic, 2020) para ofrecer el penúltimo final en alto de cierta entidad. La etapa es un castigo constante para las piernas y a estas alturas de Tour, con la mirada puesta en Alpe d’Huez, puede dar más sorpresas de las que parece.
Etapa 19 – Alpe d’Huez
El mito entre los mitos. Las 21 curvas más famosas del ciclismo regresan después de un silencio de cuatro ediciones, algo poco habitual. La antepenúltima etapa es durísima, pero la principal dificultad para los líderes estará aquí. Son casi 14 kilómetros al 8%, aunque a cambio no hay grandes rampas. El kilómetro al 11,5% que indica el perfil no es real. Decidirá el Tour.
Etapa 20 – Col du Croix de Fer
Última etapa alpina, con este monstruo de salida. Desde Allemond, un puerto mítico que ha visto aventuras de todos los colores. Es una subida que va a escalones, con dureza en todos ellos y una altitud considerable. Al ascenderse nada más haber comenzado la etapa, cuidado con las escapadas.
Etapa 20 – Col du Galibier (por el Col du Telegraphe)
Es la cima más alta de este Tour. Más de 2600 metros de altitud y 35 kilómetros de ascensión desde que arranca en Saint-Michel-de-Maurienne. La dureza, belleza y majestuosidad del Galibier eclipsa la dureza del Telegraphe, un puerto durísimo que prepara el terreno para que el gigante de los Alpes acabe por decidir lo que quede pendiente.
Etapa 20 – Col de Sarenne
Novedosa ascensión que fue transitada por la caravana del Tour en una sola ocasión y en descenso. La Sarenne, al borde de los 2.000 metros, anticipará el final en Alpe d’Huez, si bien se llega por esta otra cara de la subida. Es dura, constante en su parte final y después lleva a un terreno durísimo de repechos y descensos.
Ciclo21 Portal de ciclismo











