Pogacar lidera, pero las casas de apuestas no se ponen de acuerdo: lo que los mercados revelan sobre el Tour

Tadej Pogacar tiene cuatro Tours en el bolsillo y un quinto en el horizonte, pero conseguirlo y llegar al Olimpo de los corredores que tienen récords de logros no será fácil. 

Mientras el calor derrite el asfalto, con temperaturas de más de 35 grados en la etapa de Barcelona, el ciclista esloveno busca enlazar su tercer triunfo consecutivo para colarse en el club de los pentacampeones. 

Las casas de apuestas lo colocan como favorito, pero sus cuotas no son tan aplastantes como cabría esperar. Jonas Vingegaard le pisa los talones, o las ruedas, en este caso. Reforzado tras el Giro 2026, declaró que él mismo esperaba que su competidor estuviera «más lejos» en esta altura de la competición.

Lo que está claro es que la montaña dictará sentencia en los próximos días. Mientras tanto, quienes quieran seguir la evolución de las cuotas del Tour pueden consultar recursos como la página de Forza Football sobre las casas de apuestas internacionales, un aliado útil para comparar operadores y verificar promociones antes de apostar.

Duelo de titanes: ¿Tadej Pogacar o Jonas Vingegaard?

Después de una dura vuelta por Cataluña, la pregunta que los equipos y los amantes del ciclismo tienen ahora mismo en la cabeza es quién se consagrará en esta ocasión. Pogacar y Vingegaard son los «top of mind» cuando se elucubra una respuesta. 

Los dos han monopolizado la lucha por el maillot amarillo hasta convertirla en un asunto casi privado. El esloveno del UAE parte como principal candidato, pero el danés del Visma no viene de comparsa. Se colgó el Giro 2026 semanas antes y llega con la confianza de un campeón reciente. 

El mercado de apuestas, lejos de definirse por uno de ellos, refleja esa tensión. Pogacar manda, pero la distancia no es un abismo y por detrás de las dos estrellas viene una camada de aspirantes que quiere aprovechar cualquier fisura. 

Paul Seixas, por ejemplo, con 19 años, ha dejado de ser promesa para convertirse en una amenaza latente, mientras que Remco Evenepoel sigue afianzándose como uno de los más completos del pelotón. 

Isaac del Toro tampoco pasa inadvertido y Juan Ayuso, el hombre que encabeza la delegación de once españoles, tiene toda la intención de pelear por los puestos de honor.

Aunque cedió el maillot amarillo, sigue siendo favorito

Para quien no siga el ciclismo de cerca, un dato de la etapa 4 puede generar confusión. Pogacar ya no lleva el maillot amarillo. Lo luce el noruego Torstein Træen, pero esto no significa que al esloveno le vaya mal por ese motivo.

El maillot amarillo sirve para identificar al corredor con menos tiempo acumulado en la carrera. El equipo que lo porta tiene la obligación de controlar el pelotón (poner gregarios al frente, perseguir fugas). Cuando la etapa no pone en riesgo la general, algunos equipos eligen soltar ese peso mental.

Eso es exactamente lo que hizo UAE. La fuga se marchó con más de cinco minutos, Træen heredó el liderato y Pogacar se ahorró un día entero de desgaste, en una acción que parece una derrota, pero es una jugada de tablero de ajedrez.

El esloveno apunta a recuperar el amarillo en cuanto llegue la alta montaña, donde su superioridad ha sido aplastante en las últimas temporadas. 

El club al que Pogacar se une si logra conquistar esta edición

Si Pogacar llega a convertirse en el primero en atravesar la meta de París, su nombre quedará grabado en piedra junto al de Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Estos son los únicos cuatro ciclistas con cinco Tours.

Anquetil fue el primero, entre 1957 y 1964. Merckx lo igualó dominando los setenta con una voracidad que le valió el apodo de «El Caníbal». Hinault sumó cinco entre 1978 y 1985. Y Indurain, el navarro que encadenó cinco consecutivos entre 1991 y 1995, convirtió la hazaña en algo que durante décadas pareció irrepetible.

Pogacar llega con 27 años y ya suma cuatro, por lo que el margen es enorme. Sin embargo, antes de apresurarse a contar el logro, primero tiene que cerrar el quinto en un Tour que no viene siendo un paseo. 

Ayuso, la promesa española del Tour

Desde el punto de vista de los españoles, Juan Ayuso es la principal esperanza del ciclismo local. Con sus 23 años, trabaja para volver a un podio que no pisa un español desde que Valverde terminó tercero en 2015. Once años de sequía. 

El alicantino de Jávea fichó por el Lidl-Trek como líder indiscutible tras salir de UAE, donde trabajó al servicio de Pogacar antes de abandonar el Tour 2024 por enfermedad.

Su presente no ha sido sencillo, ya que tuvo una caída liderando la París-Niza, un accidente entrenando y un proceso vírico que condicionaron la primera mitad de temporada. Aun así, llegó en forma al Tour tras un tercer puesto en Auvernia, resultado que le devolvió la confianza justo a tiempo. 

Carlos Verona, su escudero, completa un tándem que necesita funcionar a la perfección durante tres semanas. Por ahora, la promesa está intacta, sobre todo si se tiene en cuenta que la etapa 4 dejó una señal positiva para el equipo: Mads Pedersen, compañero de Ayuso, se impuso desde la fuga. 

Movistar también mostró garras con Castrillo y Raúl García Pierna atacando sin tregua. El ciclismo español llegó al Tour con hambre, pero todavía resta saber si logrará saciarla.

Temperaturas extremas, predicciones difíciles: la ola de calor afecta el rendimiento en el Tour

El calor se ha convertido en el rival invisible de esta edición. En la etapa 4, las temperaturas rondaron los 40 grados a la sombra entre Carcasona y Foix. 

El director deportivo de UAE, Matxín Fernández, comentó a la prensa que se distribuyeron 200 bidones en los primeros 30 km. Además, UCI amplió las zonas de avituallamiento de forma excepcional.

Los equipos han activado protocolos que hace una década no existían ni estaban programados. Pogacar se mete en una furgoneta equipada con una bañera gigante llena de agua fría al terminar cada etapa, un ritual que varios equipos replican para bajar la temperatura corporal cuanto antes. 

Alex Kirsch, del Cofidis, aseguró que gestionar el calor produce también «fatiga mental», con baños de hielo antes de dormir y el «trabajo constante» que implica mantenerse hidratado. Mientras tanto, Prudhomme, director del Tour, ya había advertido esto antes de la salida en Barcelona, destacando la adaptación como una habilidad central. 

En declaraciones a France 24 Matteo Trentin, con 36 años en el pelotón, lo resumió sin rodeos. Las olas de calor recientes son diferentes porque ya no refresca por la noche y eso complica la recuperación. 

Por ende, las predicciones se vuelven más difíciles y eso para las casas de apuestas significa que el clima añade una variable que ningún algoritmo domina.

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