Al ciclismo español le costará superar su precaria situación

Izagirre en Formigal, última victoria española en las grandes vueltas ©RTVE

Nunca había visto a cero el casillero del ciclismo español en las grandes vueltas. Se han acabado las tres grandes y el balance del ciclismo español es el que es.

Desde que un servidor sigue el ciclismo, y ya no peino canas, pues conocí tarde en champú anticaída, nunca había visto una temporada en blanco para el ciclismo español en su hábitat natural: las grandes vueltas.

Cuando Ion Izagirre cruzaba primero hace menos de un año la gélida meta de Formigal, ganando su etapa en la Vuelta, no podíamos imaginar que tres grandes vueltas más allá iban a completar el primer año sin victorias del ciclismo español.

Pero es la realidad, triste o no, es la realidad, como que hace tres años que ningún ciclista español gana algo en el Tour, Omar Fraile en Mende, o que desde Alberto Contador en el Giro 2015, una general no cae en este lado de los Pirineos.

Es en definitiva el escenario esperado cuando en los años de abundancia y frenesí, aquellas Vueltas copadas por Contador-Purito-Valverde, nadie reparaba en lo que venía.

Si nos permitís ir a la estadística pura y dura, España es la tercera nación del mundo en puntos en el Procyclingstats, sólo superada por Bélgica y Francia, y por delante del país de moda, Eslovenia, con ciclistas top pero poca cantidad, e Italia.

En el ranking de leyendas en activo, Alejandro Valverde es el mejor con diferencia, por delante de Luisle, Paco Mancebo, es que lleva otra eternidad en el negocio, JJ Rojas y Ion Izagirre.

En la clasificación que refleja el estado ciclista actual de la nación, Valverde es el mejor y el único en el top ten mundial, sí, a sus más de cuarenta y pico tacos, seguido de cerca por Enric Mas, segundo en la Vuelta, y más de lejos por Pello Bilbao, Ion Izagirre, Mikel Landa, Alex Aranburu y Jesús Herrada.

 


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