Análisis: Dos ciclismos, dos velocidades

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Valverde fue el mejor en la Flecha Valona

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Se acabó la primavera. Aunque la nieve y el frío que protagonizaron ayer la Lieja-Bastoña-Lieja –tampoco vamos a exagerar y caer en el error de decir que fueron condiciones épicas– nos hacían sentir como si estuviéramos todavía en esa época del año en la que el ciclocross y la ruta se simultanean, lo cierto es que el Giro de Italia está esperando a la vuelta de la esquina y los clasicómanos, esos especialistas en las carreras de un día que ahora se retiran a disfrutar de un más que merecido descanso, ya han cubierto la parte más importante de su temporada. Más si cabe, teniendo en cuenta que en este año bisiesto ni el trazado de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro ni el del Mundial de Catar parecen propicios para corredores de sus características.

Es el momento de hacer repaso de lo visto y vivido y sacar conclusiones. De poner notas. De pensar, para algunos, en el futuro. Un futuro que para históricos como Fabian Cancellara pasa por primaveras mucho más tranquilas y para otros no menos míticos como Tom Boonen siguen siendo una incógnita, aunque a día de hoy –la temporada es todavía muy larga– parece casi imposible pensar que no vaya a hacer otro intento por llevarse su quinta Roubaix.

Como siempre que se hacen repasos a un periodo de tiempo tan amplio como este, lo primero que se debe de hacer es una composición de lugar muy generalista. En este sentido, cabe destacar el hecho de que hemos asistido a dos episodios que, por definición, siempre son muy distintos, pero este 2016 nos ha dejado la preocupante confirmación de una tendencia muy preocupante: la youtubización de las Ardenas. Mientras que las carreras del capítulo adoquinado han sido eléctricas y han ofrecido el siempre tremendo espectáculo de ver cómo sus protagonistas –en esta ocasión, además, grandes nombres del pelotón– se metían en carrera desde el primer momento de la misma, el paso por las Ardenas nos ha dado la versión opuesta del ciclismo. Tanto en la Amstel Gold Race como, sobre todo, en la Flecha Valona como en la Lieja-Bastoña-Lieja, bastaron los últimos cinco kilómetros para explicar cómo se decidieron las victorias.

Dicho esto, es el momento de ir al detalle. De bajar al análisis de cada carrera. O, al menos, de algunos bloques de carreras. En este sentido, un nombre destaca por encima de todos los demás: Peter Sagan. El eslovaco no sólo ha conseguido, por fin, su primer triunfo en un Monumento con una victoria realmente bonita en la Vuelta a Flandes, sino que ha inaugurado, enfundado en su maillot arcoíris de campeón del mundo, una nueva religión ciclista: el saganismo. El culto al rebelde corredor del Tinkoff, al menos en este año I, se basa no sólo en la admiración de sus indudables aptitudes para el ciclismo, algo que ya se conocía desde hace varias temporadas, sino sobre todo porque Sagan está haciendo honor a la prenda que portará hasta que la ponga en juego (y casi seguro, pierda) en Catar. Hacía muchísimo tiempo desde que un campeón del mundo no era tan consciente de la importancia que tiene honrar ese maillot en cada una de las pruebas en las que toma la salida.

Sus números son, sencillamente, espectaculares. Ganó en la Vuelta a Flandes y en la Gante-Wevelgem. Fue segundo en el Circuito Het Nieuwsblad y E3 Harelbeke (además de en la general de la Tirreno-Adriático, una carrera que, al ser por etapas, obviamos en este repaso primaveral a las clásicas) y rozó el podio en una Strade Bianche en la que fue cuarto. Sólo pinchó en la Milán-San Remo, donde nadie sabrá nunca qué habría sido capaz de hacer de no haber sido por la caída de Gaviria y en la París-Roubaix, donde la caída en la que Ventoso terminó con el experimento de los frenos de disco en el ciclismo profesional… por ahora, le dejó fuera de la pelea.

También merece un espacio propio un Tom Boonen que tuvo que afrontar estos primeros meses del año de una forma muy diferente a la que en él ha sido habitual. Lastrado por las molestias que arrastraba tras su caída a finales de la pasada campaña en Dubai, Tornado Tom tuvo que ir construyendo su forma sin meterse en la pelea por los primeros puestos, pero consiguió con creces alcanzar su primer gran objetivo: plantarse en la salida de la París-Roubaix en perfecto estado de revista. El segundo y más importante objetivo, verbigracia, alcanzar su quinto título en el Infierno del Norte –se rumoreó que si lo conseguía habría colgado la bicicleta en el velódromo de Roubaix–, se le escapó ante un sorprendente (y sorprendido) Hayman.

Erviti en Flandes © Movistar

Erviti en Flandes © Movistar

Ese gran resultado del belga en su clásica fetiche hace pensar que lo volverá a intentar el próximo año, algo que no hará, eso seguro, un Fabian Cancellara cuyo paso por el adoquín no fue tan brillante como se esperaba. En Flandes un despiste enteramente achacable a sí mismo le dejó fuera de la pelea. En Roubaix, fueron las caídas. Se marchó en blanco de su último paso por las piedras del norte, pero Espartaco podrá enjugar las lágrimas repasando su espectacular victoria en la Strade Bianche, en la que a partir del año que viene tendrá un tramo de sterrato bautizado en su honor.

Como hace dos años, sin triunfo, terminó el periplo de Sep Vanmarcke por la primavera. Ya avisó a principios de año en una entrevista exclusiva para Ciclo 21 que en este 2016 iba a tomarse las cosas con más calma para llegar en su mejor versión a sus dos grandes retos: la Vuelta a Flandes y la París-Roubaix. Lo consiguió el belga, pero no fue suficiente para conseguir, por fin, ese triunfo que le catapulte a lo más alto de la pirámide ciclista. En este sentido, el del LottoNL-Jumbo volvió a vivir un año como ese 2014 en el que fue el más fuerte –este año no ha sido para tanto–, pero no recibió el premio del triunfo.

Algo muy similar a lo que le ha ocurrido, aunque a ellos como conjunto, al equipo Etixx-Quick Step, que da la impresión de haber corrido constantemente a la contra durante toda la primavera. Si hablamos de las grandes citas, sólo el carrerón de Tom Boonen en la París-Roubaix pueden lavar la imagen de la escuadra de Patrick Lefevere para la que, esto está más que claro, los triunfos de Le Samyn (Terpstra), GP Escalda (Kittel) y Flecha Brabante (Vakoc) son un botín a todas luces insuficiente.

El que sí se ha mostrado tremendamente en forma desde el primer momento hasta que una caída en le obligó a decir adiós a la Vuelta a Flandes entre lágrimas –de rabia, no de dolor por la clavícula rota– es Greg Van Avermaet, que ganó el Circuito Het Nieuwsblad, pero que sigue sin ese deseado Monumento que, de no haber sido por la caída, nadie duda que podría haber disputado en Flandes donde, al menos de forma aparente, dio la impresión de estar al mismo nivel de Peter Sagan.

Alejandro Valverde fue, un año más, el español que supo llevarse un triunfo en este terreno tan esquivo como son las clásicas. El campeón de España se hizo más grande que Eddy Merckx –es importante releer las veces necesarias esa afirmación– en la Flecha Valona, donde superó al Caníbal al alcanzar el cuarto triunfo de su carrera. Pero no fue Valverde el único protagonista español de la temporada de carreras de un día.

Imanol Erviti, espectacular en Flandes y Roubaix, se ha convertido este año en el primer español en conseguir acabar en el top-10 en el las dos más grandes carreras adoquinadas del mundo en una misma temporada. El corredor del único equipo UWT español no sólo fue capaz de conseguir tamaño reto, sino que lo hizo siendo muy protagonista metiéndose en la fuga buena en las dos carreras, algo que no le impidió llegar a la parte final con los mejores.

Un papel, el de Eriviti, que pasa muchas veces desapercibido por no conseguir un puesto de podio, algo que también habrá vivido un Samuel Sánchez que se mostró como el español más regular en las Ardenas. El veteranísimo corredor de BMC fue 6º en la carrera ganada por Valverde y 4º ayer en La Doyenne, un logro que no debe de pasar desapercibido pese a que el campeón olímpico en Pekín nos tenga acostumbrados a este tipo de cosas.

Y, claro, siempre queda la decisión de dónde colocar a la Milán-San Remo. El primer Monumento del año. Esa carrera que ni es ‘adoquinada’ ni, evidentemente, se disputa en las Ardenas. Una prueba, eso sí, que si hubiese que meterla en el grupo al que más se asemeja juntaríamos con la Amstel, Flecha y Lieja ya que, como en estas, el vencedor surge desde hace tiempo de los movimientos de los últimos kilómetros. Una parte final en la que Arnaud Démare levantó ciertas sospechas tras recuperarse asombrosamente de una caída, pero contra el que nadie pudo demostrar nada.

Y no, no nos hemos olvidado de ellos. De los dos corredores que nos han dejado durante estos meses: Antoine Demoitié y Daan Myngheer. Si incomprensible resultó la muerte de Myngheer, víctima de un paro cardiaco en plena disputa del Critérium International, indignante resultó la de Antoine Demoitié. El corredor del Wanty se dejó la vida en una cuneta de la Gante-Wevelgem cuando, tras sufrir una caída, fue atropellado por una motocicleta de la organización que no pudo detenerse a tiempo.

Y ahora que han pasado algunas semanas y una fea herida en la pierna de Fran Ventoso ha conseguido erradicar (repetimos, por ahora) los peligrosos frenos de disco del pelotón, es el momento de recordar que cambiar las cosas, incluso en el ciclismo, es posible y que Demoitié merece que todos los estamentos ciclistas comiencen a tomarse esto un poco más en serio y se dejen de buenas intenciones y comiencen a trabajar ya en solucionar un problema que si se sigue dejando pasar, volverá a generar muy malas noticias.

Los podios

Carrera 1er español
Circuito Het Nieuwsblad Greg Van Avermaet Peter Sagan Tiesj Benoot Markel Irizar (62º)
Kuurne-Bruselas-Kuurne Jasper Stuyven Alexander Kristoff Nacer Bouhanni Marke Irizar (26º)
Le Samyn Niki Terpstra Scott Thwaites Floiran Senechal
Strade Bianche Fabian Cancellara Zdenek Stybar Gianluca Brambilla Alejandro Valverde (10º)
Nokere Koerse Timothy Dupont Kristoffer Halvorsen Dylan Groenewegen Mikel Aristi (107º)
Milán-San Remo Arnaud Démare Ben Swift Jurgen Roelandts Luis León Sánchez (11º)
A Través de Flandes Jens Debusschere Bryan Coquard Edward Theuns Juanjo Lobato (51º)
E3 Harelbeke Michal Kwiatkowski Peter Sagan Ian Stannard Fran Ventoso (18º)
Gante-Wevelgem Peter Sagan Sep Vanmarcke Viacheslav Kuznetsov
Vuelta a Flandes Peter Sagan Fabian Cancellara Sep Vanmarcke Imanol Erviti (7º)
GP Escalda Marcel Kittel Mark Cavendish André Greipel Markel Irizar (70º)
París-Roubaix Matthew Hayman Tom Boonen Ian Stannard Imanol Erviti (9º)
Flecha Brabante Petr Vakoc Enrico Gasparotto Tony Galopin David Lozano (65º)
Amstel Gold Race Enrico Gasparotto Michael Valgren Sonny Colbrelli Dani Moreno (20º)
Flecha Valona Alejandro Valverde Julian Alaphilippe Daniel Martin Samuel Sánchez (6º)*
Lieja-Bastoña-Lieja Wouter Poels Michael Albasini Rui Costa Samuel Sánchez (4º)

 

Un comentario

  1. ¿GASPAROTTO?

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