Cinco «delicatessen» de 2015

La primera de Landa en la Vuelta © Unipublic

La primera de Landa en la Vuelta © Unipublic

En medio de discusiones de cómo ha de ser el futuro ciclismo y de cómo conjugar intereses comerciales, y personales, con eso que se llama etéreamente espectáculo, tenemos la suerte de gozar de momentos especialmente bellos, de ciclismo desprovisto de artificios. Ahí van nuestros cinco manjares del año que nos deja.

Sagan vs Van Avermaet en dos capítulos

La presencia de Peter Sagan hizo pequeña la leyenda de Raymond Poulidor siendo no sé cuántas veces segundo en el Tour. Hubo una etapa, especialmente dolorosa, mientras Peraud recuperaba la posición sobre la bici tras abrasarse un costado en una caída, para Sagan. La llegada en cuesta de Rodez se resolvió en un mano a mano duro y seco entre Greg Avermaet, un ciclista enorme al que le cuesta horrores ganar, y el mentado Sagan. El belga, en el umbral de la extenuación, le ganó en el colmo de una mala racha.

Meses después, en una cuesta numerada de Richmond, Sagan atacó una vez, sólo una, pero suficiente para ganar un Campeonato del Mundo. A la rueda del eslovaco intentó salir Van Avermaet pero literalmente se abrió, le fue grande el momento y grandeza del mismo. Dos episodios separados por dos meses con resultados muy diferentes.

Nibali le devuelve la grandeza a Lombardía

La mejor carrera del otoño ciclista estaba últimamente en la picota. El desenlace tan previsible y retrasado del quinto monumento, en Lombardía, le hizo servir de ejemplo de lo triste que se estaba volviendo el ciclismo moderno. Sin embargo en la edición de 2015, las tornas cambiaron porque confluyeron un nuevo recorrido y un ciclista que no escatima, Vincenzo Nibali, cuyo transitar hasta la bellísima localidad de Como fue uno de los mejores momentos de la temporada.

El etapón de la Vuelta

La jornada andorrana de la Vuelta a España sinceramente nos gustó mucho porque recuperó la esencia del ciclismo de gran fondo en una misma jornada. Mientras algunos hablan de reducir la duración de una gran vuelta, algo que atentaría contra el sustrato de cansancio extremo que envuelve estas carreras, la etapa por las montañas de Andorra, algunos dijeron que la más dura jamás montada, fue un bonito deambular por el principado que encerró momentos inesperados y la llegada de uno a uno de los ciclistas, algo que ahora mismo es muy complicado presenciar más allá de los “tapones” dolomíticos al uso de aquel que ganó Mikel Nieve hace unos años.

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