Cuando el Real Madrid jugaba en un velódromo

Imagen del velódromo, ya como estadio madridista, en una competición ciclista (Archivo Ruiz Vernacci)

TrackPiste / Ciclo 21

Cada vez que haces una búsqueda en Google de la palabra francesa ‘velodrome’, la mayor parte de los resultados no se refieren al ciclismo en pista, sino al fútbol: Y es que el estadio del Olympique de Marsella recibe este nombre, lo que condiciona las búsquedas.

Afortunadamente si el término es velódromo no sucede lo mismo y las referencias pasan a ser ciclistas, pese a que últimamente se encuentran bastantes más resultados en italiano que en castellano. Sin embargo, si Google hubiera existido hace un siglo, y el fútbol tuviera la misma dimensión que ahora, nos habría podido suceder lo mismo, ya que el entonces recién nacido Real Madrid jugaba sus partidos en un velódromo, el de Ciudad Lineal.

Una pista que había sido inaugurada en 1910, en una zona entonces bastante alejada de Madrid, en lo que hoy es la calle Arturo Soria, situado a la altura del actual número 105. Un proyecto urbanístico entonces revolucionario, la Ciudad Lineal, concebida en torno a un eje único con vías perpendiculares residenciales muy cortas, lo que es hoy en día la calle que da nombre al promotor de la idea, que también pensó en otro tipo de instalaciones. Y por aquella época el velódromo era el ejemplo tipo de recinto polideportivo, celebrándose competiciones ciclistas, atléticas, motorizadas y, por supuesto, partidos de fútbol. Y no era una pista cualquiera, ya que fue construida según el modelo del velódromo de Genas, junto a Lyon, siendo considerado uno de los mejores de Europa en su momento. Incluso la existencia de una central eléctrica vecina posibilitó una iluminación que permitía pruebas nocturnas.

No obstante, el uso más curioso de aquel velódromo no fue deportivo, sino aeronáutico, con el vuelo y aterrizaje, de un Blériot XI, el primer modelo que sobrevoló el cielo de Madrid, aunque hay discrepancias si tomó tierra en el mismo velódromo o en su exterior, y también sobre la fecha exacta.

Por aquella época, el Madrid -que acababa de obtener la denominación de Real en 1920- jugaba en el estadio de O’Donnell, que se le había quedado pequeño, por lo que en 1922 se anunció el traslado a Ciudad Lineal, donde contaban con más espacio para el cada vez más numeroso público, aunque se ampliaron incluso las gradas. De la misma forma, se plantó césped en el terreno de juego, con lo que se convirtió en el primer campo de fútbol de hierba de España.

Plano del velódromo madridista © wikipedia

El 29 de abril de 1923, el Real Madrid disputó allí su primer partido, un amistoso frente al otro equipo que había recibido el refrendo monárquico, el Real Unión de Irún, y como invitados estuvieron los infantes don Juan, don Jaime y don Gonzalo, haciendo el primero de ellos el saque de honor. En el descanso del partido se realizó una prueba ciclista tras moto… que acabó con el atropello del presidente del Real Unión y otras personas.

La convivencia ciclismo-fútbol no fue muy duradera, ya que la instalación estaba muy alejada y no excesivamente muy bien comunicada pese a la existencia de un tranvía, por lo que en 1924 el Madrid se trasladó a Chamartín, justo al lado de lo que hoy es el Santiago Bernabeu. El estadio fue adquirido por la Compañía de Seguros Plus Ultra en 1931, como campo oficial del mítico Plus Ultra CF.

¿Y el velódromo? Todavía tuvo un uso relativamente importante en los años veinte y treinta, aunque la lejanía del centro urbano fue reduciendo el número de competiciones. En la Guerra Civil fue habilitado como depósito de material, pero en los años 1942 y 43 consta que aún se organizaron algunas pruebas ciclistas, ya que la pista no había sido maltratada durante la contienda. Pocos años después dejó de tener uso ciclista, para ser exclusivamente el estadio del equipo madrileño, que quizá algún lector recuerde con el nombre de Antonio Borrachero, denominación que recibió en 1966 en honor del ex presidente del club fallecido poco antes.

Algunos años después, en 1973, el Plus Ultra sería ‘absorbido’ por el propio Real Madrid, convirtiéndose en su filial, el Castilla, que pasó a jugar en la Ciudad Deportiva. El solar, con toda su historia ciclista y futbolística, fue vendido para edificar viviendas.

Más información

Vista general del velódromo. Soy Madridista (Archivo Ruiz Vernacci)

 

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