Davide Rebellin no ha tenido tiempo

Rebellin, con la equipación de su último equipo, el Work Service italiano

Me pasó con Purito y también con Alberto Contador, haciendo memoria rápida, cuando les pregunté por lo primero que comieron una vez habían colgado la bicicleta. También creo habérselo preguntado a Davide Rebellin, cuando hace poco más de medio año nos dedicó casi una hora en nuestro podcast en la antesala de su último año pro.

Davide hablaba tranquilo, fino, sin inmutarse, porque no preveía gran cosa, algo tan frugal como el periplo vital que le ha dado la bicicleta, un estilo de vida sano y activo del que la comida saludable también forma parte. Desgraciadamente, ya no le podremos hacer esa pregunta que a un servidor, que sabe lo que esta gente se sacrifica en la mesa, le gustaba a hacer a ciclistas «recién licenciados».

No le podremos hacer ésta y otras muchas preguntas a un ciclista que ha estado treinta años vertido a la práctica profesional del ciclismo y que a las pocas semanas de colgar los hábitos ha encontrado la muerte en el atropello de un camión.

Con Davide Rebellin se va un ciclista que un poco como el carbono 14 de la época más reciente de este deporte. Mi vida vinculada al ciclismo ha tenido tres cuartas partes de la misma a Rebellin de profesional, se dice pronto. Su carrera deportiva fue como otras muchas que hemos vivido, con dos partes muy marcadas, antes y después de 2008. Sus primeras carreras en pros datan de agosto de 1992.

Él fue uno de los grandes aspirantes al oro olímpico en el circuito de Sant Sadurní d’Anoia en Barcelona 92, pero la jugada italiana, con él atrayendo miradas y dando rienda a Fabio Casartelli, salió bien. Ahora como Fabio, Davide se nos va pronto, demasiado pronto.

Artículo completo en El Cuaderno de Joan Seguidor

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