Down Under: La primera y única victoria de Astarloza

Ángel Olmedo Jiménez / Ciclo 21

El Tour Down Under, que este año cumplirá su decimoséptima edición, es una de las carreras más madrugadoras del calendario internacional cada temporada desde que, en 1999, se inaugurara bajo la denominación de Jacob´s Creek Tour Down Under (últimamente se conoce oficialmente como Santos Tour Down Under [la ineludible impronta de los patrocinadores]).

La carrera por etapas recorre la ciudad australiana de Adelaida y otras limítrofes y su trazado no suele presentar especiales dificultades, por lo que la nómina de ganadores suele estar trufada de velocistas (desde el local O´Grady, vencedor en 1999 y 2001, a hombres como Greipel, Gerrans o Cameron Mayer). El último ganador es el local Rohan Dennis, del equipo BMC, que completó un podio íntegramente aussie con Richie Porte y Cadel Evans (en la que fue una de las últimas presencias competitivas del ganador del Tour de Francia).

La ronda australiana ha contado con un más que relevante protagonismo español. No en vano contamos con dos ganadores, el murciano Luis León Sánchez y nuestro protagonista de hoy, y otros seis podios (cuatro segundos [dos de Luisle Sánchez, otro de Valverde y el restante de Javier Moreno] y dos terceros [sendos para José Joaquín Rojas]).

El guipuzcoano Mikel Astarloza Chaurreau (Pasajes, 1979) comenzó su andadura profesional, en el año 2002, en el equipo francés Ag2r, siguiendo los pasos de su cuñado, el ciclista Íñigo Chaurreau. Curiosamente, la primera prueba que albergó su participación fue el propio Down Under.  En 2002, apenas obtuvo resultados de relevancia.

Sin embargo, su primera victoria (y a la postre la única que luce en su palmarés) se dio en el comienzo de la segunda temporada defendiendo los intereses del equipo francés, en el Down Under que, aquel año, planteó un total de seis etapas.

Astarloza en el podio

Astarloza en el podio

El primer líder de la cita australiana fue el local, de Française des Jeux, Baden Cooke, que se impuso en el sprint a McEwen y Paolini, en Adelaida. La segunda etapa fue a parar al italiano, del Saeco, Fabio Sacchi, que obtuvo una merecida victoria en solitario en la meta de Kapunda. El transalpino adelantó en 14 segundos a un quinteto de corredores entre los que se hallaba Astarloza, junto a McEwen, los franceses Hervé, Flickinger y el danés Kristensen.

Parecía que esa diferencia podría ser suficiente para aguantar en el resto de etapas. En la tercera jornada, 164 kilómetros entre Glenelg y Hahndorf, fue un terreno abonado para una nueva llegada masiva en la que el Lotto McEwen se sacó la espina del primer día.

La presencia australiana se repetiría el día siguiente, cuando en el sprint, Baden Cooke pudo volver a levantar los brazos en Goolwa. La influencia local en la carrera quedaba clara si se repara en el hecho de que los cinco primeros clasificados de la etapa eran australianos (Brown, O´Grady, McEwen y Hucthinson).

En la quinta jornada, 147 kilómetros con salida y meta en Willunga (perfil), supusieron el derrocamiento del líder, que llegó a 36 segundos del vencedor, el italiano de ONCE, Giampaolo Caruso (que vería como su victoria fue anulada por su presencia en la Operación Puerto), quien encabezó un grupo de nueve hombres en el que, nuevamente, Astarloza se hallaba presente.

Con su primo Chaurreau de rojigualda © elmundo

Con su primo Chaurreau de rojigualda © elmundo

El vasco se colocaba líder, con el mismo tiempo que el danés del CSC Kristensen y aventajando en cuatro segundos al australiano O´Grady (todos se habían aprovechado del abandono de O´Grady que transitaba segundo en la general y que sufría molestias en su rodilla derecha). Y ése sería el orden definitivo del podio en Adelaida, donde la victoria del día fue para Graeme Brown, del Panaria.

No fue el único éxito de Astarloza aquel año. Además de obtener la medalla de bronce en los nacionales contra el crono, en su primera participación en el Tour de Francia, el guipuzcoano quedó en segundo lugar en la clasificación del maillot blanco de los jóvenes, holgadamente vencida por el ruso de iBanesto.com Dennis Menchov, que acabaría undécimo en la general, a apenas 29 segundos de su compañero de equipo Francisco Mancebo.

Astarloza se mantuvo en Ag2r tres años más, hasta el final de la temporada 2006, cuando fichó por Euskaltel. En la escuadra naranja culminaría su carrera en 2013. Su primera temporada fue un auténtico éxito, ya que el guipuzcoano concluyó noveno y colaboró en que su jefe de filas, Haimar Zubeldia finalizara en quinta posición (fue el año de la descalificación de Leipheimer que, inicialmente, había saludado a los aficionados en París, junto a Contador y Evans, desde el cajón menos elevado).

Su (no) victoria en el Tour © Vos

Su (no) victoria en el Tour © Vos

La presencia de Astarloza en Euskaltel fue cogiendo peso, quedando para el recuerdo, como el momento más relevante, y a la vez más duro, de su trayectoria la victoria en la decimosexta etapa del Tour de Francia, la que unía las localidades de Martigny y Bourg-Saint Maurice.

El vasco que ya había quedado tercero en la meta de Saint-Girons, donde Luis León Sánchez se adelantó a Sandy Casar, resolvió a la perfección una fuga en la que llegó en solitario, aventajando en seis segundos, nuevamente, al francés de Francaise des Jeux, Casar.  La etapa había sido dura pues se subía el Mont Blanc por las dos vertientes, la de Grand Saint Bernard y la del Petit Saint Bernard y se completaba 160 kilómetros que dejaban escaso margen al respiro.

En cualquier caso, el día más feliz de su vida (ese 21 de julio de 2009), tal y como lo había calificado el de Pasajes en la meta de Bourg-Saint Maurice, trocó en desesperación diez días más tarde, ya acabada la ronda gala. El 31 de julio, la UCI anunció el resultado positivo del análisis efectuado sobre la orina de Astarloza el 26 de junio. La sustancia hallada era EPO recombinante.

Mikel trató de defenderse en todas las instancias, llegando hasta el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) que, en su laudo de 28 de marzo de 2012, confirmó la sanción de dos años impuesta por la Real Federación Española de Ciclismo y que traía aparejada, además de diversas multas económicas, la anulación de sus resultados y, en concreto, de su victoria en el Tour.

Mikel volvería a lucir el maillot naranja y, en su carta de despedida, Astarloza relataba literalmente que “aunque solo haya conseguido levantar los brazos 3 veces, mi mayor triunfo ha sido disfrutar de mi profesión y ganarme la vida haciendo aquello que más me gusta, dar pedales…”, obviando, de modo premeditado, las circunstancias aparejadas a aquel positivo por EPO recombinante en 2009.

Sea como fuere, en la mente de todos los aficionados quedará aquella imagen de un joven guipuzcoano de pasajes que en la lejana Australia se alzaba como ganador de la prueba que le había dado la bienvenida al mundillo profesional.

Astarloza dio explicaciones de su positivo © Telepress

Astarloza dio explicaciones de su positivo © Telepress

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