El Angliru: una cima legendaria entre el cielo y el infierno

Redacción / Ciclo21  

El Alto de L’Angliru entró en el ciclismo profesional rodeado de bruma y misterio. Una intensa niebla impidió que las cámaras de televisión pudieran filmar buena parte del esperadísimo final en alto de la octava etapa de La Vuelta de 1999. Habían corrido ríos de tinta en torno a su dureza y a los desarrollos sin precedentes que los ciclistas iban a necesitar para superar sus pendientes imposibles, y el debate sobre el desenlace de aquella etapa (con el ‘Chava’ Jiménez acusado de aprovecharse de la escasa visibilidad para agarrarse a las motos de carrera y superar a Pavel Tonkov justo a tiempo para alzarse con la victoria) todavía continúa. Sin embargo, poco de todo aquello se pudo ver. Al fin y al cabo, la incertidumbre es un componente esencial en mitos como el que se ha construido en torno al Angliru en apenas tres décadas.

Situado a las afueras de Riosa, un pequeño municipio de apenas 1.700 habitantes en el corazón de Asturias, la montaña de La Gamonal es uno de los principales picos de la Sierra de Aramo. Pese a estar a medio centenar de kilómetros del océano Atlántico, las vistas desde su cima hacia el mar son claras y expeditas; tanto, que da la impresión de que desde ahí mismo se pudiera planear directamente hasta el agua salada. La principal carretera para alcanzar esas alturas es la misma que el ciclismo ha elevado a sus particulares altares, denominándola ‘Angliru’ por un lago que pervive en sus faldas y es esencial para las explotaciones vacunas de la zona.

Crédito: Unipublic / Cxcling Creative

En términos deportivos, ‘Angliru’ se traduce en 12,4 kilómetros al 9,7% de pendiente media, con rampas del 23% y kilómetros enteros por encima del 15% para cubrir 1.200 metros de desnivel en menos de una hora de ascensión. Con este perfil, es lógico e incluso poético que quien estrenara esta subida fuera José María Jiménez, uno de los mejores escaladores de la historia del ciclismo español. La Vuelta ha regresado nueve veces al Angliru desde aquel triunfo del ‘Chava’; ninguna tan memorable como la victoria de Alberto Contador en 2017, poniendo el broche de oro a su brillante carrera deportiva. ‘El Pistolero’ es, a día de hoy, el único ciclista que ha conquistado la cima asturiana en dos ocasiones.

Hasta hace unos pocos años, este tipo de ascensión parecía inalcanzable, o más bien culturalmente proscrita, para el pelotón femenino. Salvo contadas excepciones, una visión algo paternalista de la escena provocaba que los organizadores de carreras se inhibieran de programar puertos duros en las carreras para mujeres. Sin embargo, la rápida profesionalización de los últimos 10 años ha cambiado las tornas y ahora subidas como el Tourmalet, el Alpe d’Huez o el Blockhaus son un aliciente más en lugar de un compromiso a evitar. En el caso de La Vuelta Femenina by Carrefour.es, ya hemos visto a las ciclistas afrontar ascensiones como los Lagos de Covadonga o las Lagunas de Neila ofreciendo un gran espectáculo en sus rampas.

La inclusión del Alto de L’Angliru en el recorrido de la edición de este año de la gran ronda española ha resultado ilusionante para las corredoras. “Va a ser legendario”, asevera Pauline Ferrand-Prévot (Visma-Lease a Bike). “Estoy deseando afrontar esta subida para comprobar de primera mano cómo de dura es y cuánto esfuerzo exige; no sólo en lo físico, sino también en lo mental”. La vigente campeona del Tour de France Femmes avec Zwift ha hablado sobre el Angliru con sus compañeros de la sección masculina de su equipo, que coparon el podio con Primoz RoglicJonas Vingegaard y Sepp Kuss cuando La Vuelta visitó el alto asturiano en 2023. “¡Y a ellos también les da miedo de la subida!”

“Es que el Angliru da miedo”, confirma Mäeva Squiban (UAE Team ADQ), ganadora de dos etapas de montaña en el pasado Tour. “Es la subida del infierno”, corea Cédrine Kerbaol (EF Education-Oatly). “Va a decidir la carrera. Llegar con las piernas frescas a esa última etapa va a ser clave, porque en ediciones previas de La Vuelta Femenina hemos visto que a muchas ciclistas les cuesta llegar con fuerzas a la parte final de la carrera”. Ganadora de la general del Tour de France Femmes avec Zwift en 2024, Kasia Niewiadoma-Phinney (Canyon//SRAM) aporta una perspectiva ligeramente diferente: “Lo que marcará la diferencia será la capacidad de sufrir y de ignorar el dolor que tenga cada una. Para mí es inspirador que los organizadores crean que podemos afrontar una subida tan tremendamente dura como esta”. En lugar de subrayar lo diabólico de la ascensión, la polaca piensa en su dimensión gloriosa: “Va a ser una escalada hacia el cielo”. Su compañera, Cecilie Uttrup Ludwig, la describe en tres palabras: “Épica, legendaria, brutal”. Tanto las protagonistas como los espectadores están deseando que llegue el próximo sábado 9 de mayo, cuando La Vuelta Femenina 26 by Carrefour.es y el pelotón femenino afrontarán el Alto de L’Angliru por primera vez en la historia.

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