‘El día menos pensado’, conexión directa con el interior telefónico

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Movistar –la empresa– ha puesto en marcha su potentísima maquinaria mediática para darle a Movistar –el equipo– un inmejorable escaparate en el que dar a conocer al aficionado ciclista y al público en general parte de las interioridades que se viven en el día a día de una de las escuadras más potentes del World Tour durante las grandes vueltas por etapas. El día menos pensado, que se estrenó en Netflix (y desde el domingo 29 se emite en Movistar+), con seis capítulos de media hora de duración, supone el mayor ejercicio de exposición de la intimidad realizado por el veterano equipo español en su historia.

La serie documental es, evidentemente, un producto pensado para poner sobre la mesa la mejor cara del conjunto navarro, pero, y eso es seguramente lo más sorprendente de la producción, supone una valiente apertura de ventanas mostrando al espectador esos roces y malos momentos que, si bien –lógicamente– negaron mientras se producían, eran públicos y notorios para cualquier observador.

Carapaz, héroe y villano

Da la sensación, por el punto de partida elegido y la amplia cobertura que se hace de aquella etapa de 2019, que El día menos pensado nació como un proyecto a estrenar en coincidencia con el Giro de Italia de este año y que el actual parón del planeta ha propiciado un cambio de planes de última hora.

La serie nos sitúa en aquella Corsa Rosa a la que Movistar llevaba a Mikel Landa como principal y claro jefe de filas y, de forma pormenorizada, repasa los problemas –sin tratar de dulcificar los momentos más complicados– que descartaron al vitoriano y las circunstancias que llevaron a un Richard Carapaz desatado al liderato y triunfo final.

Los primeros capítulos del documental narran, en definitiva, un romance sin fisuras que, sin embargo, se rompió en la parte final de la temporada con la salida del ecuatoriano hacia Ineos tras una tormentosa parte final de la relación. Un final que, pudiendo haberse dulcificado en un, no lo olvidemos, producto audiovisual producido –y pagado– por la empresa que patrocina al equipo, se narra de forma muy cruda sin ahorrar gruesas palabras que muestran muy a las claras las emociones que vivieron cada uno de los protagonistas de esa intrahistoria.

Nairo Quintana y el landismo

Pero si algo esperaban la mayoría de los aficionados de este documental era conocer qué pasó en realidad entre Nairo Quintana y Mikel Landa. Hasta qué punto llegaba la fractura entre ellos, ambos fuera de Movistar ahora.

Una vez más, y es de agradecer, El día menos pensado no maquilla una relación que nació rota y que empeoró día a día durante sus dos años de convivencia. No lo muestran todo, claro está. Eso sería cuestión de una producción completamente independiente que, por otro lado, nunca podría tener el nivel de acceso que han tenido las cámaras de esta serie.

El día menos pensado nos desvela el lado más humano de ambos. Conocemos a un Mikel Landa al que lastra su falta de fortaleza mental y a un Nairo Quintana cuyo exceso de autoconfianza le hace perder el favor de sus compañeros. Y todo ello, caminando sobre el fino alambre que permite al narrador ausente no tomar parte por uno u otro, dejando que sea el espectador el que saque sus propias conclusiones gracias a las palabras de los protagonistas, sus compañeros y los directores y auxiliares del equipo.

Valverde, el verso suelto

Y, por supuesto, hay tiempo para que Alejandro Valverde, vestido con el maillot de campeón del mundo, se muestre como ese eterno verso suelto que se permite, porque se lo ha ganado con su trayectoria, hacer lo que le da la gana en cualquier momento.

Vemos a un Bala de 40 años teniendo que echarse el peso de todo el equipo sobre sus hombros. A un Valverde que anima y consuela. A un Alejandro que asume un rol que va más allá del de mero ciclista. Que participa en las tácticas. Que toma decisiones, aunque suponga actuar en contra de los planes iniciales dibujados sobre la pizarra.

Nos presenta a un Valverde que –la experiencia es un grado– no habla con palabras tan gruesas como muchos de sus compañeros, pero lanza bombas de gran calado cuando quiere.

Lastras, el justiciero

Entre los actores secundarios de esta miniserie, Eusebio Unzué emerge como el gran pacificador y hombre tranquilo que no sólo debe lidiar con los egos de sus tres claros líderes –más Carapaz– sino también con la fogosidad de sus dos principales directores, José Luis Arrieta y Chente García Acosta.

Merecidamente, Unzué aparece como el gran hacedor de ese milagro que supone mantener vivo durante 40 años un proyecto como el de Movistar (antes Reynolds, Banesto, Illes Balears y Caisse d’Epargne).

Pero si algo sorprenderá al espectador, acostumbrado a ver siempre su cara más amable y sus siempre didácticas explicaciones sobre las decisiones y tácticas usadas por su equipo, es la dura imagen que ofrece Pablo Lastras, sin duda, el más claro, crítico y autocrítico de todos cuantos aparecen en pantalla.

Vemos a un Lastras que no vacila a la hora de asegurar que, si fuese por él, algún corredor pasaría a engrosar las listas del paro ciclista de forma inmediata o que critica con dureza la implicación de alguno de los líderes de su equipo.

Un producto ameno y fácil de disfrutar

Quizás, lo único que se echa en falta en este documental sea una visión más amplia de una temporada completa del equipo telefónico. Apenas se dedica tiempo al desastre de las Ardenas. Ni un minuto merece el debut de Valverde en Flandes. Ni una sola imagen se le dedica a cualquier otra carrera que no sean las tres grandes vueltas y la Vuelta a Colombia, donde se le presentan al espectador imágenes que contextualiza -por si todos estos años no habían servido para dejarlo bien claro- el nivel de idolatría que sienten los aficionados de aquel país por su Naironman.

Por ello, da la sensación de que El día menos pensado fue, inicialmente, un producto pensado para ser estrenado con motivo del Giro de Italia de 2020 y con una entrega semanal hasta llegar al inicio del Tour y que ahora ha tenido que cambiar rápidamente ese plan inicial por las circunstancias del guion de una temporada en barbecho, aunque los responsables del documental han confirmado a Ciclo 21 que tanto la fecha de estreno como el formato siempre fueron las que se han elegido ahora.

Pese a ello, El día menos pensado es un producto interesante –sobre todo, para el aficionado menos familiarizado con las interioridades del equipo–, entretenido y recomendable. Una miniserie que se puede ver, aprovechando nuestro confinamiento obligatorio, prácticamente del tirón. En uno de esos maratones de sofá y televisión a los que nos han acostumbrado las nuevas plataformas.

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