Demi Vollering: «Las carreras españolas se me adaptan bien»

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Redacción / Ciclo 21

Demi Vollering (1996, Pijnacker) habla desde su concentración en la altura de Sierra Nevada, en Granada. «Es el cuarto año consecutivo que vengo», nos explica. «Es uno de los mejores lugares que existen para montar en bicicleta. Ofrece una gran variedad de subidas y de rutas, y también te puedes aventurar por caminos de tierra para variar». El día antes de la entrevista, nos cuenta, se desvió un poco durante su entrenamiento para pedalear por el entorno de la Alhambra, la joya árabe de la ciudad andaluza.

La ciclista del equipo SD Worx sostiene una relación especial con España. Según los datos de ProCyclingStats, es el país en que más kilómetros ha completado en carreras UCI y su terreno predilecto para cazar victorias: nada menos que 12 ha apuntado en su fulgurante vida deportiva, dos de ellas en los finales en alto de la pasada edición de La Vuelta a España en el Mirador de Peñas Llanas y los Lagos de Covadonga. No obstante, dichos éxitos no se tradujeron en triunfo final toda vez que Annemiek van Vleuten le arrebató La Roja en la penúltima etapa y Vollering no logró recuperarla en la última pese a su corajuda intentona.

La número uno del mundo según el UCI World Ranking tiene cuentas pendientes con La Vuelta Femenina y dentro de unas semanas vendrá a España para ajustarlas. Antes disputará una serie de pruebas de un día en Bélgica y los Países Bajos: las clásicas, un período en el cual compartirá el liderato del conjunto SD Worx con la campeona del mundo Lotte Kopecky. No obstante, Vollering ya lleva la primera gran vuelta de la temporada femenina en mente…

– ¿Cómo definirías su relación con España?

-Diría que las carreras españolas se adaptan muy bien a mis características, ya que prácticamente todas ellas incluyen subidas de entidad. El año pasado pasé casi un mes en España para encadenar La Vuelta España con la Vuelta a Burgos y la Itzulia Women. Me encajaba perfectamente porque, al ser prácticamente consecutivas, no suponían una gran carga de viajes. Disfruté mucho de las tres carreras; especialmente, de la Itzulia. [N. del R. – Ganó dos etapas y acabó segunda de la clasificación general por detrás de su compañera Marlen Reusser.] Cada vez hay más montaña en las carreras femeninas, y el calendario español es un gran ejemplo de esta tendencia.

-Afrontará la próxima edición de La Vuelta Femenina después de un intenso bloque de clásicas. ¿Cree que llegará en buena forma?

-El año pasado gané las tres Clásicas de las Ardenas [Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja] e inmediatamente después tomé la salida en La Vuelta sin un objetivo claro. Mi intención inicial era disfrutar de la competición y ser imaginativa en carrera, sin preocuparme demasiado por los resultados. No obstante, una vez me puse el dorsal ya sólo pensaba en ganar…

-¿Qué balance trazas de su participación del año pasado?

-Fue una carrera extraña para mí. La disfruté, pero viví tantos altibajos… Al principio, no pensaba en la general. Luego gané en el Mirador de Peñas Llanas y me vestí con La Roja, que pasó de esta manera a convertirse en un objetivo para el equipo. Entonces ocurrió el ‘accidente’ de la sexta etapa, y fue un golpe para todas. Pero, por otro lado, creo que lo vivido hizo al equipo más fuerte. Aunque no fue bonito perder La Roja como lo hicimos, la reacción de mi equipo fue preciosa, con tantas ganas de pelear por recuperar ese maillot de líder. Todas nos unimos en torno al objetivo de hacer la mejor etapa posible el último día. Era prácticamente imposible darle la vuelta a la general, y casi lo logro gracias al esfuerzo de todas mis compañeras. Durante la ascensión a los Lagos de Covadonga, sólo podía pensar en eso: que tenía que darlo todo por mis compañeras, por lo hundidas que se habían quedado el día antes y por la fuerza y la determinación que habían demostrado durante la etapa. Me motivó para subir a tope. Fue una sensación fantástica.

-Con esa actuación se convirtió en la primera mujer ganadora en la cima de los Lagos de Covadonga.

-No pudimos apreciar demasiado el paisaje de los Lagos, porque la niebla era tan intensa que apenas sí podíamos atisbar lo que había 100 metros más allá de nosotras… [ríe] Pero sí, disfruté mucho de la subida y fue un momento muy especial. Estaba motivadísima por la actuación de mis compañeras, y muy feliz por haber sido capaz de descolgar tan pronto a tantas rivales en una ascensión durísima. Esto último fue clave en las carreras que disputé después, porque me ayudó a darme cuenta de cuánto daño soy capaz de hacer en esas circunstancias…

-Ha participado dos veces en esta carrera: hace dos años, cuando todavía se llamaba Challenge by La Vuelta, y el pasado, siendo ya La Vuelta Femenina. ¿Ha podido apreciar un salto de calidad de un año a otro?

-En efecto, el salto ha sido enorme. Esta carrera ha crecido muy rápido. Si te soy sincera, la primera vez que participé no parecía una carrera grande. Llegó justo después de Le Tour Femmes, que había sido una pasada en términos de atención mediática y de público, y comparado con él era un evento pequeño. No obstante, La Vuelta Femenina del año pasado era un evento mucho mejor y mayor. Estuvo guay ver de primera mano esa progresión. Creo que la próxima edición también va a suponer un crecimiento respecto a la anterior; al menos, esa sensación tengo después de ver la presentación y la comunicación de la prueba en estos meses previos.

– ¿Le gusta el recorrido de La Vuelta?

-Todavía no lo he revisado a fondo; ni siquiera he mirado las altimetrías de los puertos con detalle. No obstante, he visto que habrá varias subidas largas que me pueden venir bien. La última etapa es muy interesante porque incluye dos puertos de primera categoría. También me gusta bastante que se haya apostado por incluir una contrarreloj por equipos para empezar. Es una disciplina poco habitual en las carreras del UCI Women’s WorldTour.

– ¿Prefiere las contrarrelojes por equipos o las individuales?

-Las cronos por equipos son más bonitas que las individuales, en mi opinión, pese al hecho de que se sufre muchísimo porque nos apretamos las tuercas entre nosotras y nunca puedes levantar el pie para ir a tu ritmo. Es una disciplina difícil de preparar. Debo admitir que, como equipo, casi nunca entrenamos para las cronos por equipos, porque hay muy pocas, mientras que rivales como Visma | Lease a Bike o Canyon//SRAM sí que lo hacen. Por eso las suelen ganar: porque saben hacer contrarrelojes juntas, lo cual es muy diferente a trabajar en una prueba en línea o hacer una crono individual. Es un ejercicio muy específico, y para mí eso lo hace más bonito.

– ¿Echará de menos a Annemiek van Vleuten como rival en La Vuelta Femenina?

-Ya he hecho varias carreras sin Annemiek, y la verdad es que no la he echado de menos porque ahora mismo hay muchas ciclistas de calidad en el pelotón. He librado batallas muy bonitas con Annemiek, que era una ciclista fortísima en lo físico y en lo mental. Podía hacer auténticas locuras, y eso te obligaba a estar muy atenta a ella ya que podía arrancar a 100 kilómetros de meta y ganar en solitario. Nunca podías estar segura de cuándo se iba a mover. Su equipo, Movistar Team, solía endurecer mucho las carreras, lo cual nos venía bien, y este año ya no es así. No obstante, el nivel del ciclismo femenino continúa creciendo; las corredoras son cada vez más fuertes, y el grupo de favoritas es más grande en cada carrera. Me gusta esto, porque convierte cada competición en una batalla. Además, si analizas La Vuelta Femenina del año pasado, Annemiek y yo nunca estuvimos solas, mano a mano. Un día se vino Ricarda Bauernfeind con nosotras; y el otro fue Gaia Realini. Ambas son ciclistas jovencísimas que pueden progresar muchísimo; será ilusionante ver su crecimiento deportivo.

-Las rivales pueden influir muchísimo en la carrera de un deportista. En su caso, ¿cree que la rivalidad con Van Vleuten le ha ayudado a definirte como ciclista?

-Si no hubiera sido Annemiek, hubiera sido otra… Siempre hay una ciclista que es la mejor del mundo, y cuando eres un talento emergente tu aspiración es derrotarla. Para mí, esta figura la representó claramente Annemiek. Yo era escaladora y ella era la mejor cuesta arriba, así como en los ataques lejanos. Era la mejor y yo quería batirla para convertirme por derecho propio en ‘la mejor’. Probablemente ahora mismo yo sea para muchas de mis rivales ‘esa ciclista’ que Annemiek fue para mí. Lotte [Kopecky] es la rival a batir en otros terrenos, y si eres velocista tu objetivo es superar a Lorena [Wiebes]. Yo creo que, si quieres ser al mejor en tu deporte, derrotar a quien en ese momento sea el número uno es capital. En ese aspecto Annemiek fue una ciclista importante para mí; y, si ella no hubiera estado, lo hubiera sido otra ciclista como Elisa Longo Borghini ó ‘Kasia’ Niewiadoma.

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