Felipe Orts: “Estaremos con los mejores en unos cuatro años”

Felipe Orts

Felipe Orts espera poder hacer un buen papel en el mundial de Zolder

Nicolas Van Looy / Ciclo21Enviado especial La Vila Joiosa (Alicante)

En La Vila Joiosa no existe, al menos no es de dominio público, una gran tradición ciclista. Hasta ahora, ninguno de sus hijos pródigos lo ha sido por haberse labrado fama y reconocimiento a base de dar pedales. Enclavada entre Benidorm y Alicante, esta localidad pesquera y chocolatera, sigue resistiéndose como puede al influjo demoledor que sobre tradiciones y costumbres tiene el turismo masificado. Maisa Lloret, que le da nombre al Pabellón Municipal de Deportes, fue la pionera en unir el nombre de la ciudad con el deporte a nivel internacional. Su quinto puesto en los Juegos Olímpicos de Seúl’88 fue, de alguna manera, el primer paso para que años más tarde, en 1996, Marta Baldó pudiera ofrecerles a los vileros la alegría del oro olímpico de Atlanta.

El mes de enero de 2016 no es, como no lo está siendo en ningún sitio, especialmente frío. El sol de la tarde comienza a esconderse por el horizonte tranquilo y rojizo que refleja el Mediterráneo. Las siluetas de los barcos pesqueros, amarrados al muelle, confieren una curiosa sensación de tranquilidad a toda la escena. El Club Nático de La Vila Joiosa está, a estas horas y en esta época del año, muy tranquilo. La moto se detiene y cuando su conductor se quita el casco, descubrimos a un chico espigado y sonriente. Un apretón de manos firme. Sincero. Dos señoras que pasan en ese momento por ese mismo lugar, de esas que seguramente no hayan visto más ciclismo que el que fugazmente hayan podido observar por error una tarde del mes de julio en la tele, se detienen. “¡Hola guapo! Muy bien lo de campeón de España, ¿no?”. Asisto a la escena desde la distancia. Divertido. Tras un momento de confusión, nuestro protagonista les tiene que explicar la diferencia entre el Campeonato de España y la Copa de España. Y yo pienso que, quizás, tampoco vendría mal que les explicara que él compite en ciclocross. Que es ciclismo, pero no lo es. Y que sí, que es campeón de España, pero también algo más. Que es joven y tiene todo el futuro por delante. Y que tiene las cosas claras. Y que, aunque pocos le entiendan, quizás estemos ante los primeros pasos del próximo Javier Fernández, Fernando Alonso, Carolina Marín… aquellos deportistas que, por generación espontánea, abrieron a todo un país los ojos a una disciplina deportiva desconocida hasta entonces. Y entonces uno piensa en la sexta plaza de Zolder. Y en lo que decía de él todo un Wout Van Aert. Y, sin quererlo, es inevitable dejar que la imaginación eche a volar.

-Me contaba usted recientemente que la temporada le está saliendo mejor de lo que esperaba hace sólo unos meses. Tras su sexto puesto en Zolder y la victoria en el Nacional… se acerca en el horizonte la cita del mundial.

-Sí, siempre es una carrera única. A los mundiales que he ido siempre he acudido con mucha ilusión y muchísimas ganas y, seguramente, ese haya sido el secreto de que siempre me hayan salido bien. Es verdad que este año he corrido fuera mucho más y, en comparación con otras ediciones, ya no viajo a Zolder con la idea de ‘a ver qué pasa’ o a eso de ‘vamos a hacerlo lo mejor posible’. No, esta vez voy con la intención de hacer un buen puesto. Eso, evidentemente, supone meterme presión a mí mismo, pero creo que eso también será bueno.

-Conoce bien la carrera porque corrió allí hace poco.

-Sí, el circuito me gusta y los rivales son los que son. Es complicado que pueda salir algo nuevo e intentaré estar lo más adelante posible.

-Ya sabemos que en el ciclocross las condiciones meteorológicas afectan enormemente al circuito y, por lo tanto, a la carrera, pero, teniendo en cuenta sus propias sensaciones, ¿cree que puede repetir algo similar en el mundial a lo que ya consiguió en diciembre en Zolder?

-Es verdad que, aunque fuera muy bien allí hace dos semanas, es posible que lo que nos encontremos a finales de este mes no tenga nada que ver, pero también te digo una cosa: yo estoy fuerte, me veo con fuerzas y creo que voy a estar luchando en la parte delantera. Está claro que un sexto puesto en un circuito como el de Zolder depende de pequeños detalles. Es algo muy complicado porque el más mínimo fallo te tira para atrás y te hace perder tus opciones. Mira, cuando empecé la última vuelta vi que estaba en el grupo de los primeros y sabía que si se hubiese producido cualquier enganchón o circunstancia extraña, podría haber estado en el podio, pero a la vez, por el mismo precio, podría haber tenido ese enganchón yo y haber perdido diez puestos y quizás no estaríamos hablando ahora de todo esto.

-Como dice, este año está corriendo más en Bélgica. Permítame una comparación odiosa: si en la ruta todos los corredores dicen que hay una gran diferencia entre el Tour y cualquier otra carrera cuando se habla de ritmo de competición, ¿sucede algo similar en el ciclocross cuando corren allí?

-Al final de la carrera, el esfuerzo que haces es el mismo, pero aquí lo haces para ganar y allí lo haces para poder estar entre los diez primeros. Es verdad que se va a otro ritmo y, sobre todo, también es verdad que cuanto más salimos fuera, más nos acostumbramos a ese ritmo de carrera… ¡tampoco es tan difícil llevarlo! El problema que tenemos aquí es que durante todo el año nos lo jugamos entre los tres élites, Kevin [Suárez] y yo, por lo que acabamos haciendo carreras más tácticas. Allí no nos ocurre esto. Allí tenemos que ir, como ellos, a bloque todo el día. Creo que si seguimos haciendo este trabajo, podemos estar a su nivel en un año o dos. Al menos, yo me veo capacitado para conseguirlo. Hace dos años lo veía imposible y ahora no lo veo tan raro. Sí, será difícil, pero con los medios y el calendario adecuados, podemos estar ahí.

Felipe Orts

El vilero busca su camino en el ciclocross

-Wout Van Aert me dijo que había estado entrenando con usted en alguna de sus concentraciones en Calpe. Tras esa experiencia, ¿piensa que sus métodos de preparación son muy distintos?

-Los entrenamientos, en realidad, son muy parecidos. Haces series, explosividad, carretera, horas… Lo que realmente marca la diferencia es cómo llegamos cada uno a las competiciones. No es lo mismo, por ejemplo, que yo llegue a una carrera de la Copa del Mundo después de haberme entrenado y preparado por mi cuenta que como lo hacen ellos, que se concentran una semana entera aquí todo el equipo. Esa semana sólo piensan en ciclismo y, específicamente, en la prueba del fin de semana siguiente. Eso ya les da un punto. No es tanto el tipo de preparación, sino la manera en la que ellos pueden hacerlo. ¡Y yo no me puedo quejar! Tengo medios, tengo una infraestructura… pero no tengo la posibilidad de hacer ciclismo de esa manera.

-Sin embargo, usted vive donde ellos vienen a entrenar entre semana

-Sí, tengo la suerte de poder estar aquí todo el año, pero no es lo mismo. Ellos están juntos toda la semana y sólo pensando en ciclismo. Es su trabajo. Yo, por la mañana, dedico todo el tiempo que necesito y entreno todas las horas que me tocan, pero por la tarde tengo que atender otras muchas cosas, tengo que estudiar… Si no tuviéramos esas ‘interferencias’, seguramente ya podríamos estar a su altura.

-Insisto. Usted vive en el mismo sitio donde ellos pasan los inviernos de lunes a viernes. ¿De verdad considera que la gran diferencia es la de poder pensar más en las carreras y disponer de más dinero para viajar más a menudo a Bélgica?

-Sí porque, además, ten en cuenta que lo podría tener incluso mejor que ellos: yo estaría toda la semana en casa y no en un hotel. No creo que sea algo que resulte mucho más caro. Lo importante es tener una infraestructura allí que me permitiese no tener que viajar siempre con la bicicleta y todo el material, sino que sólo tuviésemos que viajar mi mecánico y yo. Hoy en día eso no es tan caro. Lo que me cuesta mucho dinero es subir y bajar el material. En cualquier caso, es cierto que se necesita un mínimo [de presupuesto N.d.A.] porque yo, con el dinero que tengo, necesito hacer una selección de las pruebas a las que voy a acudir… ¡y rezando para que no pase nada! Si rompo cualquier cosa, ese presupuesto ya no sirve.

-Explíqueme cómo llega un tipo de La Vila Joiosa, donde no existe ningún tipo de tradición de ciclocross como sí puede haberla en otras zonas de España, a que le guste tanto esta especialidad hasta el punto de querer dedicarse a ella.

-[Ríe] Es verdad. Aquí no se conoce. ¡Yo empecé en el ciclocross y no sabía ni lo que era! Recuerdo que un entrenador, Fernando González, me propuso correr alguna prueba de ciclocross con el único objetivo de preparar la temporada de carretera. Aquel año hice tres carreras en la provincia de Alicante y me gustó tanto que ya el año siguiente me lo planteé de otra manera. En lugar de preparar la ruta a través del ciclocross, me centré en preparar la temporada de ciclocross. ¡Corrí todo ese año con la bici de carretera con cubiertas de tacos! Ya en cadetes nos planteamos hacer la Copa de España y, desde allí, he ido creciendo. Y eso, ¡siendo del culo del ciclocross! [se ríe de su propia expresión]. Ahora ya me he hecho un nombre, pero hasta no hace tanto tiempo era ‘el valenciano que viene a ver qué pasa’.

-Como ciclista, ¿qué tiene el ciclocross para que le haya enganchado?

-Yo me lo paso bien con la mayoría de los deportes, pero con el ciclocross es todavía más. Estoy entrenando y estoy disfrutando muchísimo. Yo me lo paso muy bien y creo que eso es lo fundamental para poder sacar el rendimiento adecuado. ¡Está claro que también hay días en los que se sufre muchísimo!, pero el balance es mucho más positivo. Cuando te ganan, no lo pasas tan bien, pero también aprendes de esas cosas. Y también me encanta verlo. En el nacional de Torrelavega, viendo la carrera de los Elite del domingo, estaba disfrutando como uno más.

-Me contaba hace un tiempo que cada vez que ha llevado a algún amigo a una carrera por primera vez, ha terminado por gustarle. ¿Qué piensa que nos falta en España para que el ciclocross se convierta en un deporte más popular?

-Creo que si la gente conociera el ciclocross y las carreras se organizaran de la misma manera a como se hace en Bélgica, gustaría mucho más que la propia carretera. ¡Estoy seguro de eso! Fíjate: vas una mañana y ves cuatro carreras diferentes. Se celebra en un circuito, por lo que puedes ver mucho más que en una cuneta de la carretera. Hay carpas y zonas para que puedas montar tu ‘fiesta’. Al final, tienes un espectáculo que cuesta muy poco dinero y al alcance de todo el mundo. Puedes montar un circuito de ciclocross en cualquier sitio.

Felipe Orts

Sus celebraciones ya son ‘marca de la casa’

-¿Entiende las explicaciones de José Luis López Cerrón cuando asegura que la RFEC no puede destinar más ayudas al ciclocross por no ser deporte olímpico?

-Sí, perfectamente. Eso es cierto y creo que la RFEC hace lo que puede, pero también es cierto que se tendría que cambiar la manera de afrontarlo. Está claro que esto es un deporte, pero creo que se debería vender más como un espectáculo por todo lo que te comentaba hace un momento. Algo parecido a las motos, por ejemplo. Creo que necesitamos más apoyo por parte de la Federación y, si no puede ser en dinero, sí en forma de promoción de la especialidad. Creo que hay muchas empresas que no saben que este deporte existe y a las que les podría beneficiar muchísimo. ¡Y más en esta zona del Levante! El turismo es la fuente de riqueza principal y nosotros disputamos las carreras en mercados emisores como son Bélgica, Países Bajos… y siempre con presencia de la televisión.

-¿Está de acuerdo con David Seco cuando asegura que el auge que vive hoy en día el ciclocross en España es un espejismo porque no se está mejorando la calidad?

-No. En absoluto. Creo que hemos subido la calidad y creo que se está reflejando de forma objetiva en la categoría de sub-23. Ahí están los números y los datos. Estamos haciendo mejores puestos que nunca. Además, estamos viendo como en juveniles hay gente que viene muy fuerte, pero el problema está en que no puedes pretender que la gente siga aquí cuando no tienen manera de vivir. Si no se les da la oportunidad y los medios, acaban por tener que irse, pero no por falta de calidad, sino por falta de medios.

-Permítame que hablemos un poco del Campeonato de España. ¿Se sintió usted tan superior como aparentaba viéndole correr?

-[Titubea un poco] Bueno… está claro que sin Kevin la carrera era distinta. He estado todo el año por encima de los que quedaban, pero todos sabemos lo que significa un Nacional. Yo tenía claro que tenía que salir a hacer mi carrera. Sabía que, si conseguía hacerlo así, lo iba a tener y así fue. Abrí hueco rápido y cuando saqué el tubular ya llevaba cerca de un minuto de ventaja. En ese momento es cierto que pensé que todo se había acabado, pero pude arreglarlo y llegar pronto al box. Pienso que era una cuestión de nervios más que de fuerzas. En ocasiones, cuanto más favorito eres, peor lo tienes. Creo que yo mismo y todos mis rivales sabíamos que, en circunstancias normales, el vencedor iba a ser yo. Pero también es muy fácil perder un campeonato por una tontería.

-¿Nunca se planteó correr con los élite?

-Sí. Sí que me lo plantearon y lo estuvimos pensando un tiempo. Ahora resulta que todo el mundo compara y me dicen que Van der Poel y Van Aert dieron el paso para correr en élite. ¡Claro! A ellos les dijeron, ‘si corres en élite, tienes tanto’ [mueve las manos imitando el gesto de poner dinero sobre la mesa]. Si yo corría con los élite, ¿para qué era? ¿Para decir ‘qué máquina eres’ si llego a ganar? Vale, eres una máquina, pero no te aporta nada. Ahora, gracias al hecho de ser campeón de España, podré correr toda la Copa del Mundo con mi ropa, mi publicidad… creo que eso ya es un premio bastante gordo dadas nuestras circunstancias. Eso sí, te confieso que el domingo estaba viendo la carrera de élite y pensaba ‘joder, podría estar ahora yo corriendo ahí’, pero eso es fácil pensarlo cuando ya tenía el maillot en la maleta. Creo que he acertado al correr en sub-23 y pienso que Kevin ha acertado al correr con élite. No ha ganado, pero ese segundo puesto es algo espectacular.

-Le noto contento y satisfecho con la temporada que lleva hecha. ¿Le quita presión de cara al mundial?

-Los dos últimos años he ido al mundial, como te decía antes, sin ningún tipo de presión. Iba a ver qué pasaba y qué podía hacer. Este año estoy metido en puestos y, sinceramente, ya no vale eso de ‘lo que consigamos hacer estará bien’. Dicho eso, sí es verdad que tener los objetivos cumplidos me quita algo de presión.

-Ya que habla tan claro, le pido la misma claridad en la siguiente respuesta: ¿qué es lo que vale en el mundial de Zolder?

-La verdad es que voy a por un top-10. Dicho esto, te diré que si me meto entre los 15 primeros estaré contento. Todo lo que sea por detrás, no podría estarlo.

-Explíqueme cuál puede ser la gran diferencia entre correr en el mismo circuito una prueba de la Copa del Mundo y el mundial.

-No te creas que hay tanta. Me da la impresión de que se piensa que en el mundial hay mucho más nivel, pero no es así. El año pasado yo no hice Copa del Mundo, pero en el mundial me metí en el top-20 relativamente fácil. Pienso que el nivel es muy similar y, de alguna manera, puede ser que en el mundial haya algo menos de nivel porque los belgas ya llevan un montón de carreras y algunos de ellos ya van para atrás [en cuanto a forma, N.d.A.]. Está claro que todos vamos con ilusión y esas cosas, pero si las fuerzas no acompañan, la ilusión no sirve de mucho.

Felipe Orts

Orts ve futuro en el ciclocross español

-¿De dónde sale esa costumbre de celebrar las victorias con acrobacias?

-[Ríe] En realidad, de ningún sitio. Simplemente el padre de un compañero me dijo, después de ganar una carrera de la Copa de España en Elorrio, que hiciese un caballito. Lo hice y ya está. Al final, creo que es una forma más de enganchar al público dando un poco de espectáculo. Es lo mismo entrar levantando las manos que haciendo un caballito, pero parece que lo del caballito le gusta más a la gente. Pues… ¡joder!, vamos a darle a la gente lo que quiere.

-Aunque las comparaciones son odiosas y, seguramente, injustas, no tengo más remedio que hacerle la pregunta. ¿Piensa que su generación puede estar por encima de las de Francisco Pla o David Seco?

-Podemos [recalca enormemente la palabra] estarlo. Para ganar los títulos que tienen Pla o Seco queda un mundo, pero es verdad que tenemos una generación que todavía está creciendo y que tenemos una gran progresión por delante. Pienso que podemos hacerlo muy bien a nivel europeo. No creo que estemos tan lejos de los belgas. Al final, el nivel se consigue corriendo con ellos… ¡y ganándolos! En carretera estamos en lo más alto del mundo y pienso que en ciclocross también podemos estarlo.

-Este año, ¿va a volver a hacer carretera?

-Sí, pero sin ninguna presión. Quizás haga algo de BTT antes, pero sólo como diversión. En la ruta estoy supeditado al cien por cien a mis compañeros. Corro para ayudarles. Mi objetivo principal es el ciclocross y la ruta me la tomo como un complemento.

-‘Me tomo la ruta como un complemento’ Oiga, a usted le ha afectado mucho lo de ir a correr a Bélgica, ¿no? Eso allí puede sonar muy normal, pero en España, ¿no le miran raro cuando se atreve a decir algo así?

-La mayoría de mis compañeros me dicen ‘qué cabrón, ahora en junio a descansar a la playita y luego aprietas una hora en el ciclocross y ya está’. Ahí está el ciclocross para todos: quien quiera, que coja la bici en diciembre, que se tire las navidades fuera de casa… Al final, está claro que ellos me lo dicen de broma porque poco a poco se dan cuenta de lo que estamos haciendo y consiguiendo. Sinceramente, tengo la sensación de que me tienen mucho respeto por ello, pero muchos de ellos lo conocen o lo siguen porque estoy yo ahí y soy su compañero. Creo que mucha gente se ha equivocado dejando el ciclocross de lado y apostando por la carretera. Creo que España podría tener varios corredores en el top-10 mundial. Ten en cuenta que cada vez que ha salido uno bueno, se ha ido a la carretera. Si se hubiese quedado, estaríamos hablando de otra cosa. ¡Seguro!

-¿Se ve, de alguna manera, un pionero como lo han sido Javier Fernández, Carolina Marín, Fernando Alonso o, incluso, Óscar Freire o Juan Antonio Flecha en el ciclismo? ¿Piensa que usted puede, de una vez por todas, abrir el camino del ciclocross en España?

-Kevin y yo estamos trabajando muy bien en ese aspecto. Si seguimos mejorando cada año… ¿cuánto nos queda? ¿Quince años de progresión? Abrir camino es complicado, pero…

-Se lo pregunto de otra manera, ¿es algo que le motiva?

-Sí. Lo que más fuerza me da es llegar a las carreras de la zona de la Comunitat Valenciana y que la gente diga ‘mira, es Felipe Orts’. ¡Pero si yo he estado corriendo siempre aquí y soy uno más! Ahora, escuchar esas cosas me motivan mucho. ¡Llegar al País Vasco y que pase lo mismo, imagínate! ¿Qué pinta allí un valenciano? La afición está volcada conmigo y eso es algo que agradezco muchísimo. ¡Ya tengo ganas de empezar la próxima temporada para volver a vivir todo eso!

-Deje de lado, por un momento, la prudencia que siempre tienen los deportistas y sea, por favor, muy sincero conmigo: muy dentro de usted, ¿se ve haciendo algo realmente importante a nivel mundial en un plazo de unos cinco años?

-¿Qué es algo importante?

-Ganar o ser asiduo en el podio en mundiales, Copa del Mundo, Superprestigio…

-[Me mira unos segundos sopesando la respuesta] Sinceramente, sí [no puede evitar que se el escape una risa nerviosa]. ¡Y no sólo yo! Mira a Kevin, que también está haciendo unas carreras espectaculares. Cada año vamos dando un paso más. Si seguimos así, en tres o cuatro años estamos en el top mundial. ¡Seguro! Sólo falta el empujón del que hemos hablado en forma de medios.

-Si me lo permite, quiero cerrar esta entrevista de la misma manera que cerraba la que ya publicamos con Wout Van Aert. Por favor, complete la siguiente frase: “Hay que seguir el ciclocross porque…”

-Porque es una modalidad espectacular que engancha a la gente. Podríamos hacer cosas muy grandes y vivirlo igual que hemos vivido las motos o la Fórmula 1. Un día de ciclocross es algo que, el que lo vive por primera vez, nunca lo va a olvidar.

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