Froome: “Vengo de un lugar más profundo que nunca”

Chris Froome sigue confiando en sus opciones para el Tour / © Israel

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Después de acumular 14 días de competición divididos en dos carreras como el UAE Tour (47º en la general y 22º en su mejor día) y la Volta a Catalunya (81º en la general y 51º como mejor resultado parcial), Chris Froome sigue confiando en que podrá seguir mejorando su estado de forma para aspirar de forma seria a un quinto triunfo en el Tour de Francia, que comenzará en Brest el próximo día 26 de junio.

El corredor británico, que llegará a la Grande Boucle con 36 años cumplidos, no ha vuelto a levantar los brazos desde que se anotara el Giro de Italia de 2018, convirtiéndose en el séptimo corredor de la historia en poner a su nombre las tres grandes vueltas del calendario internacional y, sobre todo, viajará a Brest –salvo que sea capaz de revertir esa sensación– siendo señalado como un ciclista ya en declive que no ha sido –ni será– capaz de recuperarse de las secuelas de su tremenda caída del 12 de junio de 2019.

El propio corredor de Israel Start-Up Nation, que no estará esta semana en la Itzulia y cuya reaparición está prevista para el Tour de los Alpes (2.Pro), asegura, en declaraciones recogidas opr el periódico belga Het Niuewsblad, que “me puedo imaginar perfectamente que la gente ya me haya descartado”.

Froome es un corredor que, aunque siempre ha hablado muy claro y sin esconder sus opiniones, siempre muestra un exquisito respeto por las opiniones ajenas. Por ello, no extraña que “es algo que me parece correcto. Yo sé de donde vengo. He tenido que aprender a caminar de nuevo y eso es algo que siempre tengo muy presente. Eso demuestra lo lejos que he llegado en el último año”.

Froome sabe, porque es ley de vida, que se le está acabando el tiempo para entrar en el selecto grupo de los pentacampeones del Tour. También sabe que su generación será pronto, si no lo es ya, un reflejo del viejo ciclismo al que corredores como Roglič, Pogačar, Van der Poel, Van Aert, Evenepoel, Geoghegan Hart… han venido a poner la puntilla con un estilo completamente distinto.

Y eso que, en su momento, el propio Froome fue parte de una revolución dentro del ciclismo. Tras lustros en los que nos acostumbramos a ver a los grandes aspirantes al Tour, Giro y Vuelta menospreciar otras muchas carreras usándolas como un entrenamiento con dorsal, el británico y otros corredores de su quinta lucharon por sumar el mayor número posible de triunfos allá donde corrían.

Sin embargo, lo que está ocurriendo ahora supera incluso aquellas batallas. El propio Froome explica que “mirando las carreras que se han disputado hasta ahora, parece que todos están en forma desde el principio. Las carreras de la primavera ya no son lo que eran. Normalmente, se venía para ir construyendo tu pico de forma hacia los grandes objetivos, pero ahora todo el mundo ha tenido un buen comienzo. El nivel de estas carreras es tan alto como el del Tour”.

Pese a su anónimo paso por la Volta a Catalunya, Froome saca una conclusión positiva de su presencia en la ronda centenaria. “La resaca del entrenamiento en altura se está yendo. Últimamente, ya no tengo la sensación de que las piernas tengan que atravesar el cemento, así que las cosas van bien. ¿El Tour? Simplemente sigo mi proceso. No se puede hablar de fechas concretas en ese proceso”.

Froome razona que todo lo sucedido en los últimos meses ha retrasado su recuperación, pero que sí volverá a ser el mismo de antes. “Tras el accidente tuve que afrontar un periodo muy largo de inactividad y luego llegó el parón por el coronavirus, lo que significó que no pude pedalear más alto nivel por mucho tiempo. Afortunadamente, el equipo me apoya de una manera fantástica. También tengo grandes compañeros de equipo y, por supuesto, me gustaría estar preparado para el Tour”.

El corredor británico reconoce que su plan para ponerse en forma es “más o menos el mismo año tras año”, pero también concede que “esta vez vengo desde un lugar mucho más profundo. Ahora se trata, principalmente, de volver a encontrar el equilibrio entre la izquierda y la derecha. Sin embargo, es genial ver lo lejos que he llegado. Ojalá vuelva pronto a donde quiero”.

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