Jacobs: “Cuando me llamó Movistar casi me caigo de culo”

Jacobs, en el velódromo de Roubaix este mismo año / © Coraline Lemonnier

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Eusebio Unzue y los suyos no se han conformado en estos últimos meses, como podría ser normal en estos casos, con reemplazar, como se hace cada invierno, las fichas salientes por otras nuevas. Es cierto, en cualquier caso, que la salida de Nairo Quintana y, en menor medida, las de Richard Carapaz y Mikel Landa no son, ni en Movistar ni en ningún otro equipo, una cuestión menor; pero si a ello le sumamos la guerra abierta entre los telefónicos y Giuseppe Acquadro, su gran proveedor de figuras, la reestructuración de la escuadra para 2020 se hacía muy complicada.

Así pues, lo que echará a rodar el próximo mes de enero no será, usando términos tecnológicos, una nueva versión del viejo Movistar sino, más bien, una evolución completamente renovada. Pese a que Alejandro Valverde, eterno, seguirá siendo su gran referente; los telefónicos presentarán en 2020 un equipo con ocho neoprofesionales y hasta doce caras nuevas respecto a 2019. Esto significa que, de una plantilla formada por 25 corredores, prácticamente la mitad se vestirán de azul por primera vez el día 1 de enero.

Una de las llegadas más sorprendentes, por su pasado y perfil, es la del joven suizo Johan Jacobs. A priori, el corredor, de 22 años, responde, sobre el papel, al perfil más alejado del tipo de ciclista que suele relacionarse con Movistar. Crosser y solvente en las clásicas, lo cierto es que su todavía escasa presencia en la ruta nos deja entrever un hombre con enormes posibilidades de evolución en pruebas por etapas, pero que no deja de ser una enorme apuesta ciega por parte de Unzue.

El propio corredor reconoce, en una entrevista firmada por el periodista Nico Dick en Wielerflits, que “casi me caigo de culo cuando recibí la llamada de mi representante diciéndome que tenía una oferta de Movistar”.

Después de ser, especialmente en la categoría júnior, uno de los grandes rivales de Eli Iserbyt en los circuitos invernales, Jacobs decidió olvidarse del barro y dar el salto a la carretera porque “ya no me divertía en el ciclocross. Durante la semana, todo iba bien. Vivía al cien por cien por el ciclocross. Las sensaciones en los entrenamientos eran buenas y siempre esperaba con muchas ganas la llegada del fin de semana. También disfrutaba mucho del ambiente previo. Del reconocimiento. Todo iba bien hasta el momento en el que el juez anunciaba que quedaban 30 segundos para la salida. Desde ese instante todo se torcía y lo único que quería era irme lo antes posible a casa. Ocurría en cada carrera. Era muy furstrante”.

Pese a todo, Jacobs quiso darse una última oportunidad “el año pasado. Me dije a mí mismo que iba a centrarme en dos carreras: el Koppenbergcross y el Campeonato de Europa de Rosmalen, mi carrera favorita. No iba a buscar un resultado, sólo sensaciones. Fueron mis dos últimas carreras”.

Saltó entonces a un vacío muy incierto. Muchos en su entorno aseguraron que aquella decisión iba a significar el final de su carrera deportiva. “Quería darme una oportunidad en la carretera, pero cuando decidí parar, no tenía equipo. Por fortuna, pude entrar en el equipo de desarrollo de Lotto-Soudal y pude hacer una buena preparación para la primavera de 2019 con un solo pensamiento: ver qué tal me va”.

En ese momento, Jacobs no tenía nada que perder. “Quién sabe. Si lo hago bien, quizás me llegue alguna oferta de un equipo continental o profesional continental, me decía. De esa manera, en 2020 tendría la oportunidad de intentarlo por última vez poniéndolo todo en el ciclismo”.

Así las cosas, “gracias a mis buenos resultados en la París-Roubaix Sub-23 [fue segundo por detrás de Tom Pidcock, N.d.A.] y la Vuelta a Flandes [acabó 7º, N.d.A.] y también, creo, por mi manera de correr, me llegó la oportunidad de Movistar. No me sobra talento, pero he trabajado muy duro para llegar hasta aquí. Además, durante los últimos meses he vuelto a disfrutar de la bicicleta. Quizás, eso sea lo más importante”.

En cuanto a su desembarco en el equipo telefónico, Jacobs explica que “es algo que tengo que agradecerle a mi representante. Parecía que Movistar iba a iniciar otro capítulo en 2020. Quieren ser más internacionales e invertir en la juventud y yo, al parecer, me adaptaba a lo que buscaban”.

Con esas premisas, “durante el Tour recibí la llamada de mi representante diciéndome que Movistar me quería trasladar una oferta. No tengo que decirte que casi me caigo de culo. En un año iba a dar el salto de, con todos los respetos, Creafin-TÜV SÜD, con Michael Boroš como jefe de filas, al gran Movistar. No me lo tuve que pensar demasiado. Movistar es un equipo estable y con un largo historial”.

Para Jacobs, la poca tradición de Movistar en el ámbito de las clásicas “es un plus a favor ya que tendré mis oportunidades. Esto me permitirá, en muy poco tiempo, coger mucha experiencia. Con Roelandts tengo un compañero de equipo que habla el mismo idioma. Podré aprender mucho de él”.

Jacobs ya ha vivido su primera concentración con el equipo Movistar donde “pude convivir con figuras como Marc Soler, Enric Mas y Alejandro Valverde. Me di cuenta que todo el mundo se fija, especialmente, en Valverde, pero que él no se comporta, en absoluto, como un divo. ¿Cómo lo describiría? Gracioso y juguetón. Simplemente, forma parte del grupo. Es un gran tipo”.

En cuanto a su programa de carreras, el neoprofesional suizo (de padre belga) explica que “los detalles se cerrarán más adelante, pero podré correr el Circuito Het Nieuwsblad, Kuurne-Bruselas-Kuuerne, Strade Bianche, Milán-Sanremo, A Través de Flandes, E3, Vuelta a Flandes y París-Roubaix”.

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