Jon Aberasturi y su plan innegociable: «Volver a ganar»

Los velocistas son esa especie ciclista especial e indomable que necesita la adrenalina en vena, la línea de meta en primera persona, el grito explosionado, la descarga de vatios imposible y el escenario del podio, las entrevistas y ese protocolo inherente a cualquier éxito. Una especie de sangre vampírica sin la que no pueden sobrevivir en un hábitat cada vez más salvaje, insolidario y, sobre todo, rápido, veloz y supersónico. Y ahí lleva metido desde 2010 Jon Aberasturi (28 de marzo de 1989, 33 años, Vitoria-Gasteiz, Euskadi, España), un trotamundos en su segunda experiencia en el elitista mundo del World Tour. Vivió el fin del Euskaltel en 2013 y rebasada la treintena inicia su segunda temporada -su última con contrato- en el Trek estadounidense de Luca Guercilena. Y como los de su estirpe y sin sonreír desde junio de 2021 en Eslovenia tiene un plan innegociable para seguir en el olímpico 2024 sin cambar de casa: «Volver a ganar».

Jon Aberasturi en la entrevista con © Ciclo 21

Fernando Ferrari / Calpe (Alicante) / Enviado especial Ciclo 21

-¿Qué diferencias ha encontrado en su regreso a la primera división?

-He cambiado de mayor porque en Euskaltel me pilló demasiado joven, sin experiencia y sin nivel al contrario que ahora y encima se truncó desapareciendo y con un año más de contrato. Los medios es lo que más cambia. Vienes de un Caja Rural procontinental donde tienes, autobús, auxiliares, de todo, pero el World Tour es un punto más. Bicicletas parece que sobran. Cabras no tenía y ahora tengo una para entrenar y otra para las carreras. Luego vienes a la concentración y en vez de cuarenta somos cien personas ahora mismo. Es todo a lo grande. En ese sentido es diferente, pero luego las carreras son parecidas. Llevo muchos años en el ciclismo y entre unos equipos y otros he ido corriendo muchas carreras e igual más que otros que llevan los mismos años que yo porque he estado en Asia y sitios diferentes y en ese aspecto sí que conozco mucho mundo ciclístico.

-¿Fue una sorpresa su fichaje por Trek a estas alturas de su carrera?

-Era algo que llevaba buscando los últimos años. El nivel lo tenía. En 2019 me salió una gran temporada con tres victorias casi seguidas, tenía un año firmado por Caja y podría haber sido una oportunidad. Entonces pensé que si no lo lograba entonces no lo iba a poder lograr nunca. He ido subiendo y bajando y en proconti demostré que podía estar con los mejores. Tenía la ilusión de subir a worldteam, pero no me quitaba el sueño. En 2020 hice un buen año más regular, en 2021 un poco más. He ido mejorando y al final se me presentó la oportunidad en el momento ideal de madurez. Este es el último año en el equipo y es importante. Ya no me quedan muchos años y hay que aprovechar.

-¿Se siente con margen de crecimiento deportivo?

-Por lo menos no he dado un paso atrás a día de hoy y es importante. La vida ciclista se está alargando bastante y no sabes si vas a poder seguir dos, tres o cuatro años. El tiempo lo dirá. El ciclismo son detalles y cualquiera te puede hacer ganar o perder. Cuando todos vamos tan al límite y tan perfecto, tangible y medido, la equivocación es mínima y es muy difícil sorprender.

-¿No ganar supone un fracaso para un velocista?

-No es del todo un fracaso porque mi rol en el equipo Trek es también ser el lanzador de un compañero por lo que sabía que las oportunidades no iban a ser como otros años donde eran todas para mí. Ya sabía que tendría menos y lo que a veces te lleva a ganar es la continuidad y la confianza. En cambio cuando tienes pocas te cuesta más. Tuve mala suerte y en Romandía hice segundo, estuve a punto de ganar y hubiera sido mi victoria más importante con diferencia. No fue un gran año en cuanto a victorias porque no las hubo pero las pocas oportunidades que tuve me dio motivación. Este año parece que tendré más opciones y a ver si logro ganar.

-¿En un equipo así es más fácil o más complicado para sus opciones?

-No es un equipo el Trek como Ineos o Movistar que se centran en las grandes vueltas. Al contrario, se centran más en clásicas y etapas de vueltas, conseguir puntos en pruebas de un día y por eso se rodean de gente como Pedersen o Stuyven, así que es complicado. El calendario es amplio, pero somos muchos corredores rápidos y has de tener ese poderío para que apuesten por ti con la seguridad de que vas a ganar. Antes estaba Matteo Moschetti con el que iba a todas las carreras y el que tenía esas opciones generalmente y yo apoyarle al final. Este año no está y tampoco se ha fichado a un suplente por lo que se estará luchando más por mí que por otro corredor.

Aberasturi 2023 © Trek

-¿Fue una decepción quedarse fuera de la Vuelta a España?

-Al principio de año tenía previsto ir al Giro, pero tuve caída fuerte en Mallorca y entre unas cosas y otras ya no fui. Ya había corrido cuatro Vueltas a España seguidas y me apetecía cambiar. No pudo ser, me hice ilusión de nuevo con la Vuelta pero Josu Larrazabal ya me dijo que Mads Pedersen renunciaba al Mundial de Australia e iba a la Vuelta. Y ahí ya no puedes hacer nada porque seguro que iba a ganar etapas como así fue y esa seguridad no la tienen conmigo.

-¿Le gusta ser lanzador?

-Es diferente ser lanzador que velocista, pero cuando fiché ya sabía que tendría esa misión. También me gusta porque en Caja Rural estaba más solo y llegaba con rabia e impotencia porque no tenía buena colocación. Tenía piernas para ganar o estar más cerca, pero de estar ahí a ganar para un esprinter es una diferencia muy grande. Y aquí al menos si no gano yo está la opción de ayudar a un compañero para que lo haga y que no le pase eso.

-¿Cómo ve el panorama 2023 para poder intentar brillar?

-En Trek no hay velocistas puros como tal. Está Mads Pedersen, pero no es puro como otros, pero es tan bueno que ya no sabes cómo clasificarlo. Stuyven es más clasicómano y luego estamos Theuns, Liepins o yo que somos rápidos y podemos luchar por victorias en determinadas carreras. El objetivo siempre es  volver a ganar y si es en World Tour mejor. También se valoran otros puestos por el tema de los puntos, pero ganar siempre da confianza y motivación para seguir luchando.

-¿Qué calendario tiene previsto?

-Empezaré en San Juan, en Argentina, una carrera más tranquila con etapas quizás demasiado fáciles y donde quizás preferiría alguna subida anterior para seleccionar el grupo y que la colocación final no sea como los Sanfermines, todos a lo loco. A veces prefiero llegadas más seleccionadas y menos estructuradas. Me van bien las dos situaciones, pero prefiero finales más ordenados. Después iría a Algarve, Catalunya, Itzulia, Romandía donde no hay tantos sprinters aunque también hay menos etapas para mí. Hay que estudiar los recorridos y puede haber cambios. Y en cuanto a grandes vueltas en principio voy al Giro porque está claro que el Tour no. Y después doblar en la Vuelta.

-¿Le gustan sus posibles lanzadores?

-Hay bastantes nuevos corredores en el equipo que aún no he coincidido con ellos. Potencial seguro que tienen, pero hay que saber leer muy bien el sprint, guardar lo máximo, salir a última hora… Los jóvenes a veces cometen el error de salir demasiado pronto y dejarte vendido. Es difícil porque cada sprint es un mundo.

-¿La renovación será su otro objetivo?

-Yo quiero seguir en Trek. Creo que a pesar de no haber ganado están contentos conmigo. En Romandía me quedé muy cerca y en las pocas oportunidades de las que he dispuesto he estado ahí. No voy a ganar diez carreras pero una o dos sería un balance positivo.

-¿Cómo valora a su compañero Juanpe López?

-Juanpe dio un salto de calidad en el Giro. Fue algo que se medio encontró en la fuga y demostró que pudo aferrarse a la maglia rosa y estar en muchas etapas con los mejores diez de la carrera. Tuvo piernas, pero disputar el podio es muy difícil, pero del quinto al décimo demostró que tiene ese nivel. Tuvo mala suerte de enfermedades, pero si logra la forma de Giro puede dar un pasito más y tener esa solidez en las generales.

¿Y Marc Brustenga?

-Marc era su primer año como yo, pero como profesional. Yo estaba muy verde en todos los sentidos y sabiendo eso le vi bien. Igual le costó más amoldarse, pero poco a poco cogió más nivel y acabó con buenas piernas. Igual fichó pensando en que iba a disputar clásicas desde el primer día, pero este año seguro que da otro paso porque ya tiene la experiencia de su primer año para apoyar a Pedersen y demás en esas carreras. Además de su calidad es muy hábil con la bicicleta que es clave para las clásicas y rápido para ganar en grupos de cuarenta corredores. Tiene una mezcla muy buena y tengo confianza en él.

-¿Quién le parece que es el más rápido del pelotón?

-A veces tengo dudas. Groenewegen quizás ha perdido esa confianza tras el accidente de Polonia, pero él, Jakobsen y Ewan son los mejores ahora mismo. Démare cuando está pletórico les gana a todos en llegadas no tan rápidos. Los detalles cada vez tienen más importancia y el que es el más rápido no siempre gana. A Jakobsen es casi imposible ganarle cuando su equipo lo deja a 200 metros por ejemplo.

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