Kruijswijk: “Mi moral está rota. Hoy he perdido mi Giro”

 

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Kruijswijk, roto, nada más cruzar la meta / ©NOS

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Steven Kruijswijk (LottoNL-Jumbo) se dejó el maillot rosa que le distinguía como líder de la clasificación general del Giro de Italia en la cima del Agnello, el coloso alpino que actuaba como techo de esta edición de la corsa rosa. Pero allá, entre un montón de nieve, no sólo se ha quedado un liderato que, viendo la general, no tiene imposible poder recuperar en la traicionera etapa de mañana. No. Allá arriba, a casi 3.000 metros de altura, se ha quedado buena parte de la moral que, cuando el equipo le abandonaba a su suerte en la parte más complicada de una jornada montañosa, suponía gran parte de la gasolina de la que alimentaba sus piernas. Allá arriba, en el mismo sitio donde se dejó más de un trozo de piel, Steven Kruijswijk –al que el equipo renovó hace un par de días– se dejó toda la temporada. Porque Kruijswijk estaba en esa posición privilegiada porque, al contrario que el resto de los contendientes de este maravilloso Giro de Italia, no se había fijado ningún otro objetivo esta temporada. Y, aunque al verlo correr diera la impresión de que lo hacía sin ningún tipo de presión, nunca ha pensado en ninguna otra carrera que no fuera el Giro. La prueba italiana era y es todo lo que ha existido en la mente de Steven Kruijswijk desde hace más de medio año.

El golpe ha sido duro. Durísimo. Física y mentalmente. Y así lo ha reconocido el propio Kruijswijk, ya exlíder de la carrera. “cuando llegamos a la cima del Agnello estaba al límite de mis fuerzas. En ese momento, sólo quería comer y beber algo y seguí al resto del grupo”, rememoraba el holandés poco después de salir esta misma tarde del hospital en el que ha sido sometido a diversas pruebas para comprobar el alcance del golpe.

Cometí un error estúpido”, reconoce el holandés. “Hice un mal movimiento y me empotré contra ese muro de nieve. Mi bicicleta quedó muy tocada y no pude retomar la marcha de manera inmediata. Cuando ya volvía a carrera me dolía todo. Sentía un gran dolor en la espalda y en las costillas y mi moral estaba rota”.

Esa moral completamente rota se resume en su siguiente frase: “sabía que había perdido tiempo e intenté seguir adelante, pero ya era tarde. Hoy he perdido mi Giro”.

Evidentemente, los golpes físicos mañana dolerán incluso más que hoy y no hay nada –o muy poco– que los galenos del LottoNL-Jumbo puedan hacer al respecto, pero los responsables del equipo holandés tienen un enorme trabajo por delante para, en menos de 24 horas, recomponer mentalmente a su jefe de filas que, con 1:05 perdido respecto a Chaves, ocupa la tercera plaza del podio –un buen botín por el que pelear– y, por supuesto, sigue teniendo opciones reales de triunfo. Por ello, su director deportivo, Addy Engels, no ha dudado en llevar la contraria a su maltrecho corredor. “No todo está acabado para él. Evidentemente, que Steven siguiera de rosa sería la mejor situación y es lo que parecía que iba a pasar porque estaba transmitiendo buenas sensaciones en el Agnello. Ya no tenemos las cosas de cara, pero él es capaz de darle la vuelta a esto. Puede golpear de nuevo mañana”.

Según el parte médico hecho público por el equipo LottoNL-Jumbo tras la visita del corredor al hospital esta misma noche, Kruijswijk sufre una “pequeña fractura en una costilla y siente dolor en el pie y un costado“. El conjunto holandés ha anunciado un nuevo parte médico para mañana por la mañana.

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