La CPA responde a las acusaciones de inacción

Bugno, presidente de la CPA. © BettiniPhoto

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Retirado en el año 2018 tras una carrera profesional relativamente corta de nueve años (más los meses que pasó como stagiaire en el Tinkoff Credit Systems de 2008), el polaco Jarosław Marycz es el representante designado por la Asociación Internacional de Ciclistas Profesionales (CPA) en el Tour de Polonia.

Tras escuchar a Marycz, que corrió en el World Tour de 2010 a 2012 en el Saxo Bank antes de pasar al CCC (entonces todavía equipo continental profesional) durante cuatro temporadas y terminar su carrera en el Wibatech continental en 2018, la CPA ha salido al paso de las críticas que la CPA ha venido recibiendo de buena parte del pelotón y de los medios de comunicación por su posible cuota de responsabilidad en el accidente que protagonizó la primera etapa del Tour de Polonia y que terminó con Fabio Jakobsen en coma, Dylan Groenewegen (que ayer hablaba por primera vez sobre su acción) enfrentándose a durísimas acusaciones y consecuencias y la propia organización, la UCI y la CPA ante la obligación de explicar qué hacen y no hacen para garantizar la seguridad de los corredores en carrera.

En un largo comunicado, que reproducimos, por su interés informativo, de forma íntegra, la CPA explica que ya ha solicitado a la UCI la apertura de una investigación contra “los que no garantizaron la seguridad de los deportistas en carrera”.

Además, se apresura, ya en el primer párrafo, a delegar cualquier responsabilidad en la organización y la UCI al explicar que “el delegado de la CPA presente en las carreras no tiene la facultad de cambiar un recorrido ya aprobado por la Comisión Técnica y la UCI. Además, los controles sobre el cumplimiento de las llegadas con el reglamento y las especificaciones para los organizadores son responsabilidad del organizador y de la UCI”, aunque eso no responde a las reivindicaciones de los ciclistas, que piensan que sus representantes deberían revisar los trazados previamente.

La CPA pone también el foco en los propios equipos. Patrick Lefevere se ha descolgado en las últimas horas con durísimas afirmaciones, llegando incluso a sugerir que Groenewegen tendrá que ir a la cárcel por su acción, que llegó a calificar de “intento de asesinato” en un calentón tremendamente sobreactuado y exagerado que, sin embargo, no quiso corregir pasadas las horas, pero el belga podría no estar tan exento de culpa como él piensa.

Hablando de forma muy concreta sobre esta llegada, muchos ciclistas han manifestado que su seguridad ha sido objeto de quejas (aunque falta por ver si estas se han comunicado de manera formal) durante los últimos años. Los equipos, como cualquier empleador, tienen la obligación de proporcionar un entorno de trabajo seguro a sus empleados por lo que, quizás, el propio Lefevere (y el resto de mánagers y directores deportivos), tendría que haber hecho algo más en todo este tiempo y eso es, precisamente, a lo que apuntan desde la CPA: “¿por qué los equipos no intervienen para evitar las situaciones de riesgo, ya que ven las rutas de antemano y pueden evitar que sus “empleados” tomen la salida si creen que las condiciones de seguridad no son suficientes?”, escriben.

Gianni Bugno, presidente de la CPA, aprovecha en este comunicado para hacer un llamamiento a la unidad de los distintos actores involucrados en el desarrollo diario del ciclismo: “Lo ocurrido en Katowice debe servir para encontrar un punto de acuerdo entre UCI, AIGCP, CPA, AIOCC para hacer algo más. Rebotar las acusaciones entre ellos no cambia lo ocurrido y no impedirá que vuelva a suceder en el futuro”.

Además, Bugno desvela que “hablé con Patrick Lefevere por teléfono y le recordé que los corredores no pueden cambiar el reglamento solos, que los equipos tienen un poder considerable y deben usarlo”.

Comunicado íntegro de la CPA

Tras el accidente que marcó la llegada de la primera etapa del Tour de Polonia, la Asociación Internacional de Corredores solicitó a la Unión Ciclista Internacional abrir una investigación para enjuiciar a quienes no garantizaron la seguridad de los deportistas en carrera. A la espera de una respuesta, aún no recibida, el sindicato liderado por Gianni Bugno tiene mucho interés en señalar que el delegado de la CPA presente en las carreras no tiene la facultad de cambiar un recorrido ya aprobado por la Comisión Técnica y la UCI. Además, los controles sobre el cumplimiento de las llegadas con el reglamento y las especificaciones para los organizadores son responsabilidad del organizador y de la UCI.

«Nuestro delegado representa el punto de encuentro entre los corredores y la organización. Es consultado por el protocolo de condiciones meteorológicas extremas y puede actuar como portavoz de los participantes en la carrera, pero no es el responsable de los controles de seguridad. Esto no es una justificación, sino una aclaración necesaria dadas las muchas críticas que hemos recibido y las numerosas falsedades que se han dicho en los últimos días. La CPA y nuestros delegados están siempre a la vanguardia en la defensa de los corredores y su seguridad, pero son el último eslabón de la cadena de prevención de problemas que pueden surgir en carrera, no el primero. Por ejemplo, me pregunto: ¿por qué los equipos no intervienen para evitar las situaciones de riesgo, ya que ven las rutas de antemano y pueden evitar que sus “empleados” tomen la salida si creen que las condiciones de seguridad no son suficientes? Además, la Asociación de Grupos Deportivos, a diferencia de nosotros, tiene miembros dentro de la Comisión de Carreteras y puede votar para cambiar las normas de seguridad.

¿Y dónde está la UCI? Ya no podemos confiar la seguridad de los deportistas a la buena suerte ni esperar que el organizador actúe correctamente. Se necesitan reglas estrictas y controles aún más estrictos. Estamos contentos de que Fabio Jakobsen se haya despertado, pero sigue siendo inaceptable que en una carrera del World Tour sigan ocurriendo accidentes como en el que estuvo involucrado y en el que arriesgó su vida. Todos perdimos el 5 de agosto y todos tenemos una parte de la responsabilidad en ese accidente. “O trabajamos todos juntos, con una sola visión, o nada cambiará jamás”, explica el presidente de la CPA, Gianni Bugno. “Lo ocurrido en Katowice debe servir para encontrar un punto de acuerdo entre UCI, AIGCP, CPA, AIOCC para hacer algo más. Rebotar las acusaciones entre ellos no cambia lo ocurrido y no impedirá que vuelva a suceder en el futuro”.

El gerente del equipo de Deceuninck Quick Step dijo que la CPA no está haciendo nada por la seguridad de sus asociados. “Hablé con Patrick Lefevere por teléfono y le recordé que los corredores no pueden cambiar el reglamento solos, que los equipos tienen un poder considerable y deben usarlo, a diferencia de lo que han hecho hasta ahora, para defender a sus miembros”.

Hablando de las vallas, como CPA llevamos años pidiendo que las mismas estén aprobadas y sean seguras, también lo reiteramos en la última reunión del grupo de trabajo Técnico y de Regulación de la UCI, pero hasta ahora nuestros llamamientos no han sido escuchados. A quienes nos dicen que cambiar las reglas impone mayores costos a los organizadores, siempre les hemos respondido que la vida de los atletas vale mucho más y que si una carrera no se puede organizar de manera segura, entonces no se debe celebrar. Hay personas designadas por el reglamento para evaluar la seguridad de los recorridos y las llegadas, si no son suficientes o no pueden realizar su trabajo de manera eficiente, debemos cambiarlas.

Más vale prevenir que curar, por ello la Asociación Internacional de Ciclistas, en la carta enviada a la Comisión de Carretera de la UCI el 6 de agosto pidió, además de una normativa específica y actualizada sobre las medidas de seguridad para las carreras, evitar las llegadas cuesta abajo. También sanciones colectivas y más severas para quienes provoquen accidentes graves, aun sabiendo que los corredores ya son sancionados sistemáticamente cuando cometen errores.

Cometer errores es humano, pero a veces puede tener graves consecuencias. Los ciclistas deben ser educados y somos los primeros en pedir castigos ejemplares para los que se equivocan, pero esperamos la misma profesionalidad de quienes organizan un evento y de quienes orientan nuestro movimiento. Por eso, espero una respuesta y un compromiso concreto de la UCI para garantizar la máxima seguridad a los corredores durante las competiciones.

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