La Peña Irati homenajea a Juanjo Oroz y Iosune Murillo

La Peña Irati rendirá mañana en Tolosa un emotivo homenaje a los ya exciclistas Juanjo Oroz y Iosune Murillo, que durante muchos años vienen participando en las diferentes actividades llevadas a cabo por el grupo, tanto desde su época amateur, como posteriormente ya en su etapa profesional.

El acto tendrá lugar en la sociedad Lizardi Elkartea a partir de las 14.00 horas (una hora antes habrá una kalejira por las calles de Tolosa), una vez que el ciclista de Berrioplano haya puesto fin a su carrera deportiva, que transitó por los equipos Kaiku (2006), Orbea (2007), Euskaltel-Euskadi (2007-2013) y Burgos-BH (2014), con el que ganó una etapa y lideró varios días el Tour de Corea, en el que acabó segundo.

Iosune Murillo, por su parte, fue una de las gregarias habituales de varias de las victorias de Joane Somarriba en las filas del equipo Bizkaia.

Primero lo hizo Iosune Murillo (Barañain, 1980) y ahora es Juanjo Oroz (Berrioplano, 1980) quien cuelga la bicicleta. Es ley de vida. Como también lo es que Oihan naciera, cómo no, en plena Vuelta al País Vasco hace ya casi cuatro años y después le haya seguido Amets, hace dos meses. La pareja navarra continúa la aventura entre dos ruedas, ahora en Artika, donde residen al lado de Pamplona: Iosune lo hace como entrenadora y Juanjo como director de los ciclistas elite y sub-23 del equipo Lizarte.

Atrás quedan dos Giros, cuatro Tours y cuatro Vueltas en el caso de Juanjo, y cinco Giros y tres Tours y tres Mundiales en las piernas de Iosune. Pero, sobre todo, «nos quedamos con las vivencias», coinciden.

-¿Ha costado mucho poner el prefijo ‘ex’ a la profesión de ciclista?

Juanjo Oroz, con el maillot del Euskaltel

Juanjo Oroz, con el maillot del Euskaltel

JUANJO OROZ: No mucho, la verdad. Tengo la suerte de que estamos disfrutando de un buen momento familiar, se me presentan proyectos nuevos… No voy a decir que no miro para atrás, pero solo lo hago para acordarme de las cosas buenas. No ha sido duro. Más duro fue el año pasado, cuando desapareció Euskaltel-Euskadi y me veía que no sabía qué hacer. Quizá entonces empezó el proceso, y este año no ha sido tan duro.

IOSUNE MURILLO: Yo casi que he agradecido que ande más por casa (ríe). Son dos brazos más para ayudar y cuando levanta la persiana y llueve no se pone de mala leche (vuelve a reír). No, en serio. El año pasado le vi más nervioso ante la duda de qué hacer con su vida, pero ahora está mucho más tranquilo.

-Cuando fichaste por el Burgos-BH, comentaste que tu objetivo era competir en 2014 pensando en regresar al WorldTour en 2015.

JUANJO: Sí. Teníamos una posibilidad que creíamos que podía ser real, pero al final no fue así. Tampoco te vas a dar cabezazos contra la pared. A mediados de 2014 tuve una posibilidad buena, pero cuando vimos que no iba a ser posible, ya empecé a ver el ciclismo de otra manera. Para mí el ciclismo tenía sentido corriendo el Tour, corriendo la Vuelta, corriendo las mejores carreras. Es lo que pienso que le tocaba a un corredor de mi edad. El Burgos-BH, a pesar de que ha sido un año fabuloso con gente muy agradable, lo afronté como una oportunidad para demostrar mi nivel –de hecho lo hice– y volver al sitio donde quería estar, pero no pudo ser. Fue mi apuesta, y ahora hay que saber decir «hasta aquí».

-¿Te ha tocado hacer mucho de psicóloga, Iosune?

IOSUNE: (Ríe). Con el tema de Pinoroad, al principio del año sí que fue duro. Él hizo un trabajo de invierno muy, muy bueno para estar bien en San Luis, que luego le sirvió para el resto de la temporada, pero la desaparición del equipo fue un mazazo al que le costó dar la vuelta. Volvió de Chile que no quería saber nada de nadie. Por suerte, vio la luz con el Burgos-BH y cambió el chip. La verdad es que ha disfrutado, igual que pude hacer yo en su día cuando corrí sabiendo que era mi último año. No le he visto con nostalgia, sino que ha ido a disfrutar en cada carrera. Que voy a Corea, pues voy a dar lo mejor de mí. Que voy a Burgos, lo mismo. Aunque no haya ido al Tour o a la Vuelta, aunque no se le haya visto en la tele, deportivamente analizo los datos y veo que ha sido el año en el que Juanjo más ha rendido. Es cuando ha dado sus mejores valores, y es una pena que no haya tenido un par de añicos más. Pero cuando las cosas vienen así, pues hay que aceptarlas.

-¿Cuelga la bici en su mejor momento?

IOSUNE: Sí, creo que sí. Por ejemplo, en la Vuelta de 2013, en Pirineos, subiendo Bales, quedaban 30 corredores y ahí iba Juanjo ‘chepeando’. Y se lo recordaba el invierno siguiente, y le decía que ese nivel le tenía que permitir dar un pequeño cambio psicológico en 2014 y creerse que cuando está bien, también podía estar ahí. Es una pena que no lo pueda alargar, pero toda la experiencia adquirida la va a poder seguir transmitiendo a otros.

-¿Cuándo comenzásteis a trabajar juntos?

JUANJO: Hace tres o cuatro años. Siempre he tenido la suerte de tener preparadores muy buenos, y además buena gente, como Josu (Larrazabal), Iñigo (Mujika), o antes Félix (Ugalde)… Y siempre hemos tenido una comunicación muy fluida. Ellos nos han enseñado muchas cosas y nosotros también les aportábamos nuestras experiencias. He estado encantado con Iosune, como también lo estuve con ellos.

-¿Cómo es la relación de una entrenadora y un ciclista que además son pareja?

Iosune Murillo

Iosune Murillo

JUANJO: Muy bien. Nuestro día a día es como cualquier pareja. No estamos hablando todo el día que si la serie en Etxauri diez vatios por encima de… No, Iosune trabaja mis entrenamientos y en ese sentido yo soy un cliente más. Desde luego, Iosune ha sido una ayuda vital en mi carrera. Sin ella, todo se habría acabado antes, seguro.

IOSUNE: Al final, yo me siento delante del ordenador y le preparo los entrenamientos como a uno más. Lógicamente, vivir bajo el mismo techo permite una relación más fluida, conocer cómo asimila el cansancio… Tienes más datos, les ves cuándo acumula fatiga, cuándo sufre las alergias… Pero no le damos demasiadas vueltas.

Crónica rosa: ¿cómo empezó todo?

(Ríen los dos).

JUANJO: ¡No sé ni los años! ¡Si se me olvidó hasta el primer aniversario de boda! (ríe). Fue en amateurs… Una vez coincidimos con la selección, pero fue en amateur cuando nos decidimos. Nos empezamos a reír como ahora, como dos pánfilos, y hasta hoy.

¿Antes de la lesión de espalda que te tuvo un año largo en el dique seco?

JUANJO: Sí, un año antes o un poco más. Sin ella, no sé si habría superado la lesión.

¿Cómo vivísteis aquel año?

JUANJO: Fue muy duro. Realmente, dejé el ciclismo. Hubo un momento, cuando llevaba un año sin andar en bici, que dije que algo tenía que hacer, trabajar, estudiar… Ya dejé de pensar en que me tenía que recuperar para andar en bici. Por suerte, empezamos a ver la luz (la encendieron las manos de Patxi Martxal) y, de hecho, recomencé mi carrera con la Peña Irati. Recuerdo que en la concentración de diciembre, eran mis primeros días sobre la bici, y (rompe a reír) debo reconocer que ¡mi mujer me soltó en un puerto! (ríen los dos). Si me soltó fue porque ya no tenía un gramo de fuerza ni en las orejas. Ahí es donde empezamos a ver la luz.

-En la Peña Irati ha sido muy comentada esa anécdota…

Podio de la Vuelta 2013

Podio de la Vuelta 2013

JUANJO: Fue en Argelès-Gazost, la típica carreterita estrecha que va para arriba que tanto le gustan a Félix…. («Lluvia, mal tiempo…», apunta Iosune). Como casi todos eran juveniles, me puse a tirar, supongo que tenía gasolina para dos horas, y de pronto se me apagaron las luces. Quedaban 10 kilómetros, y vi que no iba a llegar nunca. Me quedé del grupo, cuando por detrás me pasó Iosune sin decir ni Pamplona. Me puse a su rueda, pero no pude seguirla. ¡Aún es el día que me acuerdo!

IOSUNE: Si no ha sido la mayor victoria de mi carrera deportiva, ahí, ahí andará (ríen). Tengo muy buenos recuerdos de aquellos primeros días en bici, porque venía de estar un año parado. Me acuerdo que me acompañó a los Campeonatos de España en San Vicente de la Barquera, estuvimos cuatro días ante en una casa rural, y solo aguantaba una hora sobre la bici, y con dolor. Era junio, y verle después en diciembre dando pedales preparando una temporada es algo que no se olvida.

JUANJO: Nunca hemos tenido objetivos muy ambiciosos. En aquella época soñábamos con vivir juntos en nuestra propia casa y haciendo lo que más nos gustaba, que es andar en bici. Cuando tuvimos la suerte de pasar a profesionales, nos dijimos que teníamos que darnos el gustazo de aguantar unos años haciendo la rutina que más nos gustaba.

-¿Cómo llegásteis a la Peña Irati?

JUANJO: Por mediación de Félix, al que conocí de amateur. Me invitó a ir a la concentración y Iosune venía en el lote. La gente de la Peña nos enganchó, y estamos deseando ir cada año.

IOSUNE: Para nosotros es un placer ir allí. Disfrutamos con el deporte y con el trato de la gente. Hay ratos que lo pasas mal, por la lluvia o el frío, pero el ambiente lo hace súper bonito, desde el punto de la mañana con la pandereta de Félix (despertador) hasta la última partida de mus por la noche. Desconectas un montón y vuelves con una gran energía. Para nosotros, que íbamos a entrenar, ver a gente de cierta edad haciendo caminadas de 5 o 6 horas o haciendo footing contigo a las 7 de la mañana en ayunas, te hacía olvidarte del dolor de patas y tirar adelante.

JUANJO: Este año no pudimos ir por el nacimiento del segundo hijo, pero el próximo diciembre repetiremos. Es un lujo sentirte parte de un grupo como este. Y ojalá sigamos muchos, muchos años y muchos chavales puedan vivir esa experiencia.

Hace no tanto érais unos chavales, ¿qué balance hacéis de vuestras carreras?

JUANJO: Yo estoy más que satisfecho. Es que he disfrutado mucho. Mi balance, más que como corredor, son las vivencias y las personas que he conocido. Me siento un privilegiado. Los años pasan rápido, pero estar en las mejores carreras y vivir lo que he vivido, lo volvería a firmar.

-Tus Mundiales, tus Giros, tus Tours, pasan más desapercibidos fuera de los focos…

Podio Tour 2003, con Iosune Murillo

Podio Tour 2003, con Iosune Murillo

IOSUNE: (ríe). Es así. Yo también me quedo con las vivencias. Hemos tenido la suerte de nacer cuando hemos nacido, y en mi caso de conocer a Joane Somarriba, que me dio la oportunidad de correr lo que he corrido. Gracias a ella, entró algo de dinero al ciclismo femenino que nos permitió conocer las mejores carreras del mundo. Yo soy un poco masoca, y para mí correr cuatro veces el Tour de Flandes, que es la carrera que más me gusta, es una satisfacción enorme. Está claro que no puedes vivir del ciclismo femenino ni menos acumular unas rentas que te permitan vivir más holgadamente, pero cuando empecé a dar pedales para nada pensaba que iba a correr lo que corrí. Pero sobre todo me quedo con las personas que he ido encontrando.

-En tu caso, corriste tu último año sabiendo que era el último, y así te despediste en todo un Mundial, ¿el de Florencia?, aunque no tuvieras el mejor día…

IOSUNE: Sí, fue el de Varese. Fue en 2008. Con 28 años y unos estudios terminados, veía que iba progresando pero no lo suficiente como para meterme en el top 10 del mundo. Podría haber seguido cuatro años más, pero preferí disfrutar el último año sobre la bici y centrarme después en mi profesión. Ahora volvería a tomar la misma decisión.

JUANJO: En esta vida hay que tener las cosas claras, y Iosune en 2008 tuvo claro que iba a dejar la bici, pero que iba a disfrutarlo sacrificándose como siempre. Y de hecho, hizo un año buenísimo.

Tú te perdiste el ritual de ponerte un dorsal por última vez.

JUANJO: Sí, pero de verdad te digo que en el último día de Burgos pensaba que podía ser mi última carrera. No lo sabía, pero tenía esa sensación. Había alguna puerta que no se había cerrado del todo, quizá la que yo quería sí, y aunque no me puse el dorsal sabiendo que era la última vez, sí lo pensé. Cuando pasó lo de Chile, sí se me habría quedado una espina clavada, pero Burgos-BH fue una apuesta que me salió muy bien, porque conocí gente muy válida que me trató de diez o de once. No conseguí un contrato mejor, que era lo que buscaba, pero me voy satisfecho.

-¿Qué añoran de la acera de enfrente, del ciclismo masculino o del femenino?

IOSUNE: Mira, la Flecha Valona y el Tour de Flandes, como se disputan el mismo día justo antes de la prueba masculina, cuentan con un público que no tienes el resto del año. Aquí tenemos la Emakumeen Bira, que es como la Euskal Herriko Itzulia de los hombres, y aunque va gente a ver, sí se echa en falta ese ambientillo de carrera. El tema de los contratos lo tienen ya casi tan asimilado, que lo dejas un poco de lado. Pero a mí me da pena que no se valore un poco más al ciclismo femenino, porque el sacrificio que supone ser ciclista es el mismo que para un hombre. Ya sé que estamos todo el día reivindicando la igualdad, pero es que la diferencia es tan, tan grande… Leo que la UCI quiere hacer cambios… El año pasado el Tour organizó una carrera aprovechando que la etapa que llegaba a París. Son pequeños detalles que suman a ver si llega el cambio.

JUANJO: Yo siempre decía que Iosune hacía la misma vida que yo y no era peor ciclista que yo. Pero su trabajo no estaba remunerado igual. Ya sé que es muy difícil que una mujer sea ciclista profesional, pero yo animaría a las chicas ciclistas a que sigan y se impliquen como lo podía hacer Iosune, que den su 100% independientemente de las situaciones personales de cada uno. Que si pueden, que sigan demostrando que se merecen el apoyo esperando que algún día alguien lo vea.

¿Tú echas de menos algo del ciclismo femenino? Ellas sí que corren por afición…

IOSUNE: Sí, la pasión que le ponen, o la posibilidad de correr un Tour en un ambiente tan familiar… Está claro que la diferencia es grande y al ciclismo femenino le falta lo que se merece: apoyo. Siempre oyes el «es que no hay muchas ciclistas». Claro, pero si no apoyas, no hay ciclistas. ¿Y qué tiene que ser primero, que demuestren para apoyarlas o apoyarlas para que luego demuestren? Las dos cosas deberían ir en paralelo, pero ellas ya han demostrado ganas.

Debutaste con el Kaiku, un equipo que era como una familia con ciclistas que os habías formado casi juntos, como en su día la Fundación Euskadi, y creciste en un Euskaltel-Euskadi que acabó fichando ciclistas primando más sus puntos UCI que su calidad. ¿Se ha mercantilizado en exceso el ciclismo estos años? ¿Hay mucha más presión ahí arriba?

JUANJO: Es que estás en la elite mundial. Ojalá me equivoque, pero ¡lo que va a costar tener un equipo igual! Estábamos en el WorldTour porque merecíamos estar ahí. Porque cumplíamos todo el año y teníamos resultados. Claro que se mercantiliza, y los que dirigen estos equipos tienen a cada corredor para una función, que puede ser buscar puntos en una determinada carrera. Así está montado ahora. Luego, el éxito de un equipo sería conseguirlo haciendo además grupo, y haciendo sentir al corredor parte de un grupo y no un simple objeto. Y esto no es fácil en la elite, pero debería ser nuestro objetivo. De hecho, lo es (sonríe).

Txente García siempre decía que un ciclista debe buscar su sitio y tratar de destacar ahí, que si uno es bueno subiendo bidones, debe intentar ser el mejor del mundo subiendo bidones. Tú, Juanjo, sabíamos que no eras un rematador pero en Orbea sí acariciaste varias victorias. ¿Cuándo tuviste claro tu rol? ¿Te costó asumirlo?

La familia, al completo, en una felicitación navideña

La familia, al completo, en una felicitación navideña

JUANJO: Una virtud de una persona es saber adaptarte a las circunstancias lo antes posible, y anticiparte a ellas, también. Por suerte, no he tenido problemas y mi físico me ha acompañado en toda mi carrera y he podido rendir siempre. En cuanto pasé a profesionales, encajé. Hubo un momento en Euskaltel-Euskadi en el que anduve muy bien, que asomaba por delante en las carreras y parecía que igual podía disputar cosicas. Y esos fueron mis peores momentos. Porque igual te hacen creer o tú te crees cosas para las que mentalmente igual no estás preparado. En los últimos años tenía claro mi rol, y fueron los que sin duda más pude disfrutar. Ves que aportas, que se reconoce tu labor, y he disfrutado haciéndolo, gracias a directores que me han sabido guiar.

IOSUNE: Euskaltel-Euskadi no lograba 28 victorias cada año, pero gracias al trabajo de todos peleaba de tú a tú con los mejores del mundo, y lograba resultados como la Vuelta al País Vasco de Samu (Sánchez). Prueba de ello es que hoy varios de aquellos corredores siguen demostrando que caminan, y mucho.

JUANJO: Hoy en día hacen falta muchas cosas para ser un equipo WorldTour. Para estar ahí, te hace falta un monstruo de equipo, con todos los medios posibles: preparadores, nutricionistas, masajistas, mecánicos, cocineros… La inversión es muy importante, quizá hasta muy alta para estar en el WorldTour, pero tengo claro que en el ciclismo es rentable y, además, estamos viviendo la mejor época para ser ciclista, estamos mejorando nuestra imagen y las grandes marcas se están dando cuenta de ello. Además, carreras como el Giro o la Vuelta han crecido estos años…

¿Cómo explicas al aficionado o al patrocinador, que a un equipo como al Burgos-BH le salga más rentable económicamente ir a correr el Tour de Corea que la Vuelta a Burgos o a Castilla y León?

JUANJO: A los organizadores lo primero que hay que hacer es agradecerles el esfuerzo que hacen, porque sin ellos los equipos no correrían. Y entiendo que quieran contar en su carrera con equipos WorldTour y echen el resto por conseguirlo y les importe menos que vaya un equipo Continental más o menos. ¿Qué pasa? Que a otras organizaciones sí les interesa. Por ejemplo, al Tour de Corea le viene bien que un equipo español le dé más caché a la carrera, y se esfuerza en tenerlo. La situación es así.

IOSUNE: Yo creo que es importante que exista la ‘Champions League’ del ciclismo, para que el ciclismo siga siendo un deporte vendible, pero quizá nos estamos olvidando demasiado de la base y el escalón intermedio, que son importantes para que sigan existiendo y se nutran los grandes.

Cuando a tus hijos les digas que ganaste una carrera en Corea, ¿qué les contarás de aquel día?

JUANJO: Oihan ya lo sabe el jodido (sonríe). No creo que se lo cuente muchas veces. La verdad es que me llevé un gran alegrón, luego estuvimos defendiendo el liderato varios días… Fue una experiencia muy bonita. Fue una especie de liberación tras tantos momentos malos que has pasado antes. No me preguntes por qué, pero fui a Corea con la idea de que iba a ganar. Este último año cambió mi rol, mi chip, y en Corea me liberé. Pero lo asumí tranquilo. Solté un grito, fui feliz, pero con naturalidad. Buscaba el éxito en la carretera para tener esa tranquilidad.

¿Cómo se vivió en casa, en la distancia?

IOSUNE: Fue muy bonito. Con la diferencia horaria, tengo que reconocer (rompe a reír) que duermo con el teléfono apagado. Así que cuando lo encendí por la mañana para llevar al pequeño a la guardería, vi varios mensajes, una llamada de su hermano… ¿Qué ha pasado? («Muy preocupada no estaba», ríe Juanjo). Cuando vi que había ganado, me llevé una gran alegría y fui corriendo donde Oihan a decirle que el aita había ganado. Los siguientes días, como iba de líder, ya no apagaba el móvil y seguí la carrera por Twitter.

-Como entrenadora y como nuevo director del Lizarte, ¿cuál es el mejor consejo que habéis recibido y ahora trasmitís?

JUANJO: No sé si el mejor, pero hay que aprender de todo el mundo. No recuerdo quién me lo dijo cuando pasé a amateur, pero me dijo que me fijara en todo el mundo, que de todos se aprende algo. Tienes a fijarte en el que gana, pero todos tienen que aportarte algo.

IOSUNE: Por la relación con Félix, el tratar de ver las cosas como realmente son. Igual que el hecho de encontrar tu sitio en el pelotón, en chicas aconsejaría a relativizar todo. En España, como el nivel y el número de corredoras no son muy altos, se pueden ganar carreras y campeonatos, pero es en el calendario internacional donde se ve realmente tu nivel. Y sean cuales sean tus límites, tratar de mejorarlos sin perder la perspectiva.

¿Cómo veis la base del ciclismo? ¿Podemos ser optimistas?

IOSUNE: Corredores siempre van a salir. El salto a amateurs, es grande. Un juvenil que haya destacado, el primer año lo puede pasar más o menos bien, pero uno que haya sido del montón lo va a pasar mal, sobre todo hacia junio, que es cuando está más centrado en los exámenes. Y puede que lo deje ese primer año. Pero siempre ha sido así. En chicas, en el norte no nos podemos quejar, porque aunque no hay carreras todos los fines de semana, sí hay un calendario hasta el verano. Si tienes la suerte de estar en un Lointek o un Bizkaia, puedes tener carreras en agosto o septiembre. El problema es que la gente que está en el ciclismo tiene su trabajo y no puede dedicarse al 100% a los chavales.

Hablas de los estudios, algo que es fundamental y en lo que siempre ha incidido la Peña Irati, pero resulta paradójico que un sub’23 de cuarto año ya casi es considerado viejo para dar el salto a profesionales. El tiempo vuela y no hay piedad con el estudiante. Juanjo, como otros muchos, pasó con 25 años, algo casi imposible hoy en día…

IOSUNE: Ayer mismo hablábamos de este tema. La situación familiar de ahora es diferente a la de hace 15 años. Antes igual trabajabas algo en verano, o no, pero en casa te podían pagar unos estudios, una carrera, y la podías compaginar con tu carrera. Hoy muchas familias están muy apretadas, y a muchos chavales les da apuro pedir dinero en casa para unas cubiertas o unas barritas energéticas. Hoy no es nada fácil que en casa te dejen dos años para intentar ser ciclista. Y si has ganado una o dos vueltas en aficionados y te sale una oferta de trabajo, ¿cuántos la rechazarían por intentar ser ciclista tal y como están el mundo del ciclismo y el mercado laboral? ¿Y qué hace un chaval de 22, 23 o 24 años que tiene calidad para ser ciclista pero ve que arriba no hay huecos y tampoco tiene fácil conseguir un trabajo? En ese sentido es una época complicada, pero hay que encontrar la motivación.

-A ti, Juanjo, en Lizarte te va a tocar lidiar con el toro de esta realidad con los Arcas, Ramírez, Pedrero, Márquez…

JUANJO: Yo lo tengo claro, y les digo que yo me he comprometido al 100% para 2015. Y les pido a ellos lo mismo. Es inevitable pensar en el futuro, pero si te estás preocupando por el futuro, no te estás ocupando por el presente. Vive este día, y haz 2015 a tope. No pienses en que si el WorldTour va a exigir no sé qué… No. Céntrate en lo tuyo y trata de ser ciclista. ¿Que luego no sale? Sería una pena porque tenías calidad, pero siempre te quedará el buen recuerdo del que fue tu último año, en el que te esforzaste al máximo y disfrutaste. Que no te quede la sensación de que no hiciste lo suficiente. El mejor camino para el futuro es el presente. Y aquí estamos nosotros para tratar de aportar, les das ropa, bicicleta y calendario de calidad, pues aprovéchalo. No puedes estar pensando en la decisión que puede tomar una tercera persona a la que igual ni conocemos. Así no vives.

No sé si en todo, pero en el ciclismo se tiene mucho a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, y se oye mucho eso de que «pues en mi época…».

IOSUNE: Sí es cierto. Con el paso del tiempo igual valoras más lo que has podido hacer en el pasado. Pero yo soy positiva, y pienso que por qué no va a ser mejor lo que está por venir.

JUANJO: Yo no solo lo digo, sino que también me lo creo: es la mejor época para ser ciclista. De un tiempo para aquí, es cuando el ciclista tiene mejor imagen.

Al hilo de esto, en la rueda de prensa de su despedida, un periodista preguntó a Juanma Garate cómo era posible que con su palmarés hubiera logrado mantener un expediente inmaculado. No sé si el ciclismo nos lo hemos ganado, pero es triste.

JUANJO: ¡Joder! ¡Uf! Igual nos lo hemos ganado, pero también te digo que nos estamos ganando que la gente apueste por nuestro deporte y crea en él. De verdad que lo pienso. Es el mejor momento para ser ciclista si quieres hasta los 40 años. Nadie me lo ha contado, sino que lo he vivido yo y mi físico me lo ha demostrado.

IOSUNE: Yo también lo tengo clarísimo. El doping ha hecho mucho daño al ciclismo, pero he sido ciclista y soy preparadora, y sé el esfuerzo y sacrificio que supone ser ciclista. Y ese tipo de comentarios duelen muchísimo. Mira, yo recuerdo que solíamos bajar a Navacerrada a preparar el Giro, y le veía a Joane con un dolor de espalda terrible que casi no podía andar, y montarse como se montaba en la bici para entrenar cuatro o cinco horas y oír esas cosas… No se puede juzgar sin saber todo el sacrificio que hay detrás de una victoria, y tendemos a juzgar demasiado sin saber.

¿Tras colgar Juanjo la bicicleta, tenéis algún plan pendiente?

IOSUNE: Para desconectar de la bici, en julio iremos al Tour (ríe). Y luego tenemos una amiga en Argentina que nos anima a que vayamos a visitarla antes de que se vuelva, así que tenemos ganas. Nos gustan las pruebas de biatlón para ir a ver alguna… Proyectos ahí.

¿Podéis estar un día sin hablar de ciclismo?

JUANJO: Al final, es nuestro trabajo y encima nos gusta estar al día de las cosas. Pero tampoco pienses que estamos todo el día hablando de ciclismo. No. En la vida también hay más cosas.

¡A disfrutarlas, pues! Os lo habéis ganado.

TEST PERSONAL:

Un ídolo.

JUANJO: Miguel Indurain.

IOSUNE: Joane Somarriba.

Un equipo.

JUANJO: En todos he estado muy a gusto. Recuerdo con cariño el equipo de la Vuelta en la que se cayó Igor Antón: con Amets, con Egoi… Fue emotiva aquella Vuelta.

IOSUNE: Yo el Bizkaia, en el que me formé y pasé media vida. Teníamos un gran ambiente.

Una carrera.

JUANJO: El Tour de Francia.

IOSUNE: El Tour de Flandes.

Un día sobre la bici.

JUANJO: Mi última París-Roubaix. Ese día iba muy rápido, pasé en cabeza varios tramos de pavés, hasta que me caí a falta de 50 yendo en cabeza y con muy buenas piernas.

IOSUNE: Igual, el día que llegas a París con Joane de amarillo. Estar ahí y sentir el pavés de los Campos Elíseos, nunca se olvida.

Un mal día para montar en bici.

JUANJO: Aparte del día que Iosune me soltó en un puerto, las caídas. En un Tour, no recuerdo el año (2010, apunta Iosune), en el que me caí, tenía la rodilla muy inflamada y durante varios días viví un calvario a cola de pelotón. No podía dar cuatro pedaladas, y no sé cómo aguantaba 200 kilómetros.

IOSUNE: En mi primer Tour, en un doble sector en línea. En la etapa por la tarde, de 75 kilómetros, partimos de Grenoble y de salida subimos un puerto de primera. Me quedé con una alemana y fue una angustia llegar a meta antes del cierre de control. Verme sola con medio Tour por delante fue una mala experiencia que luego me ayudó a darme cuenta de dónde estaba y a prepararme mejor para intentar ser ciclista.

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