La salomónica selección francesa para el Mundial

Démare en San Remo

Démare en San Remo

Francia, “la patrie”, la tricolor. Rojo de fraternidad, azul de libertad, blanco por igualdad. Tres colores en el corazón, pero en la práctica dos, sin grises ni matices. Una selección dividida en dos podríamos decir, a la vista de la alineación que anticipan.

Para el Mundial de Qatar se prevé la bicefalia en la punta del equipo galo, que no gana un mundial desde hace casi veinte años, cuando lo logró Laurent Brochard en San Sebastián. Se propone azul o rojo, no hay blanco, que sería el tercero en discordia, Bryan Coquard, un ciclista que nos gusta mucho, por sus progresos, maneras y pasado pistard, pero que no destaca tanto como para eliminar a los otros dos velocistas con los que comparte generación. Al final, el único de los tres que curiosamente ha sido campeón del mundo en algo, americana el año pasado en el velódromo de París, se queda fuera.

La Francia roja es pasión, fuerza bruta y pegada. Es Cofidis, al frente el velocista menos discreto que ha dado el país en los últimos tiempos. Nacer Bouhanni, el ciclista que entiende esto como un cuadrilátero, conflictivo y muchas veces peligroso, pero creo que el velocista más solvente del hexágono ahora mismo porque las veces que no le han descalificado ha logrado reunir un buen palmarés. Le acompañará su guarda pretoriana: Laporte, Lemoine y Soupe.

Artículo completo de Joan Seguidor aquí

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