Las claves del éxito del ciclismo colombiano… y por qué acabó

Las claves del éxito del ciclismo colombiano… y por qué acabó

En 2019, Egan Bernal hizo historia al convertirse en el primer corredor sudamericano en ganar el Tour de Francia y el ganador más joven, con 22 años, desde 1909. Era la culminación del éxito que los ciclistas colombianos venían cosechando desde unos años atrás, así como el reconocimiento a la tradición y la pasión por el ciclismo de todo un país.

Por fin, tras décadas de trabajo, los ‘escarabajos’ se imponían en las grandes vueltas de manera rotunda. Pero, no solo eso, en la generación dorada del ciclismo colombiano se ha demostrado que los cafeteros no son solo escarabajos. Han aparecido también nombres más allá de la escalada y la resistencia que demuestran los avances que se han llevado a cabo con los más jóvenes. Siguiendo la estela de Santiago Botero, que fue campeón del mundo en contrarreloj, uno de los ciclistas colombianos más destacados de los últimos tiempos es Fernando Gaviria, considerado uno de los mejores velocistas del mundo.

Llegó un momento en el que el ciclismo colombiano se puso tan de moda, que se volvieron todo un referente. Hasta se ha extendido el consumo del pastel veleño o bocadillo de guayaba, por si fuera ese el secreto de su éxito.

Sin embargo, apenas cuatro años después del triunfo de Bernal y a casi diez de otro de los grandes hitos del ciclismo colombiano, el Giro de Italia de 2014, la actualidad es muy distinta. Parece que la “Era Colombia” ha dado paso a la “Era Eslovenia” (otro fenómeno digno de análisis), con Primož Roglič y Tadej Pogačar como grandes revelaciones.

Pese a que Bernal volviese a hacer historia en 2021 al convertirse en el segundo colombiano en ganar el Giro después de que Nairo Quintana lo lograse en 2014, parece claro que ya no hay tantas expectativas respecto a los corredores colombianos. Si echamos un vistazo a las previsiones de las casas de apuestas de Colombia sobre el referente mundial del circuito ciclista, el Tour, vemos que los pronósticos para la edición 2024 sitúan tanto a Bernal como a Nairo Quintana en posiciones muy bajas, lejos de los favoritos. Es el danés Jonas Vingegaard, ganador de las dos últimas ediciones, quien se presenta como favorito en las apuestas, acechado por los corredores eslovenos.

Pero ¿qué ha pasado para que los colombianos hayan dejado de aparecer en las quinielas de los favoritos? Probablemente, la explicación sobre su descenso tenga que ver, igual que las causas de su ascenso a la fama, con cuestiones que no están directamente ligadas a las dos ruedas.

Tradición y deporte nacional

La vinculación de Colombia con el ciclismo viene de lejos. En un país con una orografía muy particular, la bicicleta supone desde hace décadas un medio de transporte asequible para todo el mundo. Hay regiones especialmente vinculadas a este deporte, como Antioquia, un lugar tan especial que algunos de los mejores corredores del mundo, como el estadounidense Sepp Kuss, lo han elegido para entrenar.

Vista de Guatapé, Antioquia

Muchos ciclistas colombianos provienen de lugares que se encuentran a 2000 metros sobre el nivel del mar y están acostumbrados a entrenar incluso a 4000 metros de altura. De ahí esa fama de escaladores y luchadores que les valió el sobrenombre de ‘escarabajos’.

Pero, para que el ciclismo como disciplina triunfase en Colombia, hizo falta que tuviera visibilidad. Para ello, era necesario introducir la profesionalización del deporte y, sobre todo, que hubiera referentes. Ambas cosas se produjeron en los años 50.

Mucho antes de que Egan Bernal se diera a conocer como “El cóndor de Zipaquirá”, hubo otro ciclista ilustre de esa misma localidad. Efraín Forero, “El Zipa indomable”, fue el ganador de la primera edición de la Vuelta a Colombia, que se celebró en 1951.

A partir de ahí, en los años 60 y 70, se fue labrando una afición por el ciclismo en Colombia hasta el punto de que muchos lo consideran, si no el primero, el segundo deporte nacional. En ese tiempo, se dieron hitos como la primera victoria de un colombiano en una ‘grande’; en 1971, Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, que se ha llegado a considerar el mejor deportista del país en el siglo XX, conseguía la victoria parcial en una etapa del Giro, apenas un año después de haber establecido el récord mundial de la hora en pista en Ciudad de México.

La década de los 80 supuso un gran boom del ciclismo colombiano, gracias, en parte, a la creación del equipo Café de Colombia. Fue la época del dominio de los escarabajos; con Lucho Herrera, que ganó la Vuelta a España en 1987, y Fabio Parra, primero en hacer podio en el Tour, como máximos exponentes.

Europa y los cazatalentos

Los años 90 estuvieron marcados por, quizá, un exceso de ambición y mala praxis que resultó en el estancamiento del deporte en el país. Sin embargo, en la década siguiente se introdujeron cambios importantes, como mayores controles y una manera de entender el ciclismo más ambiciosa, que incluye la formación en aspectos técnicos y estratégicos. Los corredores colombianos ya no son solo peones al servicio del equipo, sino que empiezan también a desarrollar dotes de líder, a saber ganar.

Esta evolución es posible también por la situación socioeconómica del país, mucho más estable que en tiempos pasados. Aun así, un paso fundamental para entender los éxitos de los colombianos es su salto a Europa.

Es importante también reconocer el papel que han jugado los agentes de ciclistas. Gracias a estos cazatalentos se ha puesto en contacto el talento colombiano con las posibilidades de los equipos europeos. Nombres como el de Luis Fernando Saldarriaga o Vicente Belda son necesarios para entender el éxito de Nairo Quintana, Sergio Henao, Esteban Chaves y otros ciclistas que han triunfado en Europa, como Rigoberto Urán.

Ciclismo en Colombia

Es indudable que, durante todos estos años, Colombia ha generado una cantera de ciclistas excepcional. Una historia distinta es la del ciclismo colombiano dentro de sus propias fronteras.

Desde las instituciones se ha promulgado el ciclismo entre la población y se organiza una gran cantidad de carreras a nivel regional. Sin embargo, muchos se preguntan cómo puede ser que no haya una gran vuelta de referencia mundial en Colombia. La Vuelta a Colombia sigue sirviendo para descubrir nuevas promesas, como Jonathan Guatibonza, pero falta proyección internacional.

Eso es lo que intenta el Tour Colombia 2.1, una carrera que tuvo la mala fortuna de tener que parar de celebrarse al poco de su fundación. En 2024, regresa después de cuatro años.

 
 
 
 
 
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Puede que ahora sea el tiempo de los eslovenos o de portentos como Vingegaard, pero los ciclistas colombianos siguen ahí, a la espera de que vuelva su momento. Prueba de ello es el buen desempeño en los Juegos Panamericanos. El tiempo dirá.

Un comentario

  1. «No me gustan nada los colombianos»

    Tony Montana, «Scarface»

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