Lefevere avisa del riesgo de “colapso del actual modelo de ciclismo”

Lefevere durante la presentación del equipo en Calpe el pasado mes de enero / © Deceuninck-Quick Step

Nicolás Van Looy / Ciclo21

El ciclismo, como el resto de la sociedad, vive ahora centrado en las consecuencias más inmediatas surgidas por la crisis del Covid-19 y, por lo tanto, intenta no pensar en exceso en la realidad que saldrá de todo esto cuando todo termine.

Si algo está claro a estas alturas es que el mundo que conocíamos antes de la expansión del coronavirus será muy distinto al que nos enfrentemos cuando volvamos a poder circular libremente por las calles. A la lógica preocupación por el ahora se irá uniendo, con cada vez más fuerza, el temor a lo que está por venir. Cuando las barreras físicas den paso a una más que previsible crisis económica de proporciones desconocidas desde el final de la II Guerra Mundial.

En clave de ciclismo, uno de los primeros que ha levantado su voz al respecto ha sido Patrick Lefevere, el mánager del Deceuninck-Quick Step que ya ha visto como el virus se ha llevado por delante la parte de la temporada en la que su equipo suele brillar con más fuerza y, por lo tanto, recuperar una buena parte de la inversión de sus patrocinadores.

Lefevere alertaba, en una columna publicada en Het Nieuwsblad, de que las consecuencias de las cancelaciones ya confirmadas van a ser muy duras, pero que un golpe mortal puede estar esperando a la vuelta de la esquina si el Tour de Francia no puede celebrarse.

“Me doy cuenta de que la situación general es muy grave y que el ciclismo sólo es una nota a pie de página en esta crisis, pero yo soy el mánager de un equipo ciclista y, por lo tanto, la situación me preocupa mucho”, escribe un Levefere que añade que “todas las empresas que exportan su producción van a ver muy mermados sus ingresos y cuando eso ocurre uno de los primeros departamentos en verse recortado es el de marketing. Por ello, sería naif pensar que el impacto económico de la crisis del coronavirus no va a afectar al ciclismo”.

Y la hemorragia actual, de la que todavía nadie conoce el impacto real en el futuro del pelotón, podría ser catastrófica si la situación se prolonga y el Tour de Francia tuviera que ser cancelado. “En ese caso, estaríamos hablando de un desastre completo”, analiza Lefevere. “Sería estúpido no tener esa posibilidad en cuenta. Mi manera de trabajar es situarme en el mejor y en el peor escenario posible. El primero de ellos supondría que estemos compitiendo de nuevo en el mes de junio. El segundo, significaría que la temporada ya habría terminado”.

Sabedor de que esa segunda opción es ahora mismo una posibilidad que nadie se atreve a descartar al cien por cien, Lefevere analiza que “puede sonar pesimista, pero quién se hubiese atrevido a predecir hace tres semanas que media Europa estaría bajo confinamiento”.

Lefevere espera que el Tour de Francia pueda seguir adelante porque, de lo contrario, predice un futuro muy negro para el ciclismo. “La primavera, el escaparate más importante para mi equipo, se ha esfumado por completo. ASO puede soportar un golpe de estas características, pero no los equipos. Si el Tour de Francia se tiene que cancelar, podría llevar al colapso total del actual modelo del ciclismo”.

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