Lo que Juan Ayuso nunca encontrará en Lidl-Trek

Juan Ayuso posa con su nuevo maillot © Lidl

Jorge Matesanz / Ciclo 21

Desde que Juan Ayuso llegó al ciclismo y se enfrentaba a los registros de Pogacar en el coll de Rates, se podía anticipar la necesidad de un cambio de aires. Dos gallos en un corral ya de por sí repleto de ellos. Como ya mencioné en multitud de editoriales, el techo del UAE no iba a ser la respuesta para un ciclista de tanta ambición, inoculada en gran parte por su gran mentor, Matxin, y terminada de construir por un entorno que, en mi opinión, podría haberle gestionado mejor.

Ante tal concentración de estrellas y cruce de intereses en el equipo, era cuestión de tiempo que el roce surgiese. Almeida le puso el cascabel público al gato, pero debió haber algún episodio más de puertas para adentro. Me consta que sus representantes solicitaron esa flexibilidad para que el gran talento del ciclismo español pudiese construir una carrera a la sombra únicamente de sí mismo.

Ante la negativa por respuesta y un cambio en la representación, la situación dio un giro de 180 grados. La presión y la huelga, a lo Gandhi, que el ciclista aportó al ocho de la Vuelta a España aceleró el proceso. UAE aceptó por fin la marcha del español y Lidl-Trek anunció pronto que acogería en sus filas a uno de los corredores más prometedores del pelotón. Los americanos quieren crecer, han tirado la casa por la ventana de cara a 2026 y van a fiar mucha parte de su éxito a las prestaciones de Juan Ayuso, el fichaje estrella de la temporada junto al del mediático Remco Evenepoel por el Red Bull (rima consonante).

Sin embargo, y pese a la mejora de la situación para el alicantino, hay varios aspectos que tanto él como su entorno deben tener en cuenta de primeras y que serán capitales para que el proyecto común que Lidl-Trek y él ponen en marcha en común termine de caminar. Por ejemplo, que este es su momento, por primera vez en primera persona. No hay lugar para cruzadas de cables, ni para excusas de ningún tipo. Ni para esconderse detrás de otros planetas más voluminosos. Quería arroz y va a tener dos tazas.

No debe pasarse por alto que es un ciclista que no ha conseguido terminar ningún Giro o Tour (un abandono en ambas), y cuyas aspiraciones de tres semanas emanan de un podio en la Vuelta a España de 2022 con asterisco, debido a las numerosas retiradas de corredores que le precedían en la clasificación (Roglic, Yates, casi Carlos Rodríguez) y con visos a haber finalizado por delante.

Por ello, en 2026, pese a las grandes victorias que ya atesora, necesita seguir demostrando. Para ello, también debe comprender que un equipo con tanta ambición como él, necesita dar respuesta a muchos más hombres y cubrir muchos frentes. Por el momento, es un conjunto muy cohesionado y con unos liderazgos muy marcados. Mads Pedersen es uno de los pesos pesados que trabaja cuando toca y responde como líder cuando es su turno para ello. Es un concepto que Ayuso no debe perder de vista.

El planteamiento de ser un líder único y perenne no existe en el World Tour de hoy. Bueno, salvo que te llames Tadej Pogacar y asegures las mejores veinte victorias de la temporada para tu equipo. Por ello, conviene no perder la perspectiva y comenzar la nueva etapa con mucha cautela. Pero también con exigencia. No le han dado las bolas de dragón como cheque en blanco para que finalice la temporada con varios DNS, sino para que en los escenarios clave esté donde tiene que estar, que es peleando de tú a tú con los mejores.

Lidl-Trek quiere más, por eso la inversión en un ciclista de estas características. Es un movimiento muy osado, con riesgos, porque nadie puede asegurar que la situación vivida en UAE no se reproduzca en esta nueva estructura. Aquí también va a cruzar camino con los intereses de varias estrellas. De la gestión de todas esas particiones de la tarta dependerá el éxito. Lo que sí es un hecho es que el equipo hasta la fecha es más que eso, es una familia donde todos luchan bien avenidos.

Es necesario que Ayuso empiece a ser más certeza que suposición. Y el momento es ahora. Sí, es joven, pero lleva ya varios años en el candelero, los ciclistas explotan antes y tienen un tiempo finito en la élite. El problema era el no poder liderar y es algo que ahora va a poder hacer. Cuando lo ha hecho, también es justo reconocerlo, ha cedido algunas victorias de forma un tanto sorpresiva. En kilometrajes largos también tiene que demostrarse cosas.

Además, liderar no es fácil. Y consiste en liderar con gracia, más en un equipo acostumbrado a ello, con ejemplos a lo largo de la temporada de tener la humildad de trabajar unos para otros cuando toca. Así se construye un liderazgo puro. Hasta una leyenda como Van der Poel ha renunciado a ganar una Milán-San Remo para que lo hiciese Philipsen. Puede gustar más o menos, pero en esos parámetros se mueve el ciclismo de hoy, con el aplauso de las redes. En un mundo de primeras impresiones, la imagen es clave.

Ya no va a valer echar balones al tejado de un equipo malvado que tiene secuestradas sus opciones de brillar. Ahora lo que consiga o no será en primera persona, ya no hay airbags intermedios. Lidl-Trek necesita más nueces que ruido para competir cada vez más cerca de los equipos top. Y ahí entra él, pero también otros ciclistas como Skjelmose, un príncipe que ve amenazar su reino.

Aunque reconoce que el inicio de la convivencia de ambos está siendo estupendo, el danés se ha sorprendido por la alineación del español en Lieja, territorio que pensaba suyo en exclusividad. Ambos talentos tendrán aceptarse y ponerse al servicio de quien mejor esté. Están condenados a entenderse. Es más, el ganador de la Amstel Gold Race ha renovado su contrato con la formación estadounidense.

Y, si no es con el danés, tendrá que entenderse con el siguiente. Ayuso ha firmado hasta 2030, un contrato que garantiza plaza en uno de los mejores equipos del mundo durante años, sí. Pero también de nuevo una obligación a largo plazo. Periodo en el que pueden surgir nuevas estrellas que eclipsen su brillo. No parece que Lidl-Trek vaya a ser el Ayuso Team a todo precio, sino un conjunto al que el español le va a aportar muchísimo, tanto en calidad como en cercanía a victorias de nivel.

El ciclismo es mucho más que dar pedales, y es ahí donde aparecen las asignaturas pendientes del campeón de Tirreno-Adriático, Itzulia o Tour del Porvenir. Victorias todas ellas que en su día hubiesen valido por una carrera. Pero ahora todo es diferente, con ciclistas acumulando tanto palmarés en una misma temporada que todo parece poco. Tiene que ser mucho lo logrado para empezar a compararse a los monstruos que devoran victorias de tanto prestigio y a los que se quiere equiparar.

Y ese es uno de los objetivos: medirse, probar hasta dónde es capaz de llegar. Obviando que de salir mal la apuesta por este tándem, Lidl-Trek tiene la opción de reinventarse y buscar nuevos faros. Pero el ciclista, después de lo vivido y mostrado en UAE, no tiene mucho margen de error si quiere revertir la sensación que muchos aficionados tienen de que es una persona difícil de integrar en un proyecto. Sensaciones para las que que el español tiene ahora una clara ocasión de desmentir. Mucha suerte a ambos.

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