Los 12 momentos del 2018 ciclista

El Mundial de Valverde, el gran momento del ciclismo español en 2018 / © UCI

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Desde que, como ocurrirá mañana, el circuito de Baal inaugurara el año ciclista 2018 hasta que ayer Jakob Dorigoni (Selle Italia-Guerciotti) cruzara, seis minutos y cincuenta y tres segundos después de Mathieu van der Poel (Corendon-Circus), la línea de meta de Diegem en última posición, han pasado 365 días en los que es muy complicado encontrar uno solo en el que nada haya sucedido en el planeta ciclismo. Victorias, fracasos, alegrías, decepciones… es muy complicado, si no imposible, consensuar cuáles han sido los mejores momentos del año que dentro de unas horas nos dejará. Por ello, este repaso no pretende ser el único ni el más objetivo o correcto. Se trata, únicamente, de las imágenes que, en un rápido repaso mental, son las primeras en volver a la memoria por cada uno de los meses de este 2018 para el que esto escribe. Habrá, como tiene que ser, tantas listas, tantos momentos; como aficionados contemos en el mundo.

ENERO

El renacer de Ismael Esteban

Esteban fue el mejor / © Javi Linares

Es verdad que en el mes de enero de 2018 andábamos todos muy revueltos tratando de adivinar qué acabaría ocurriendo con un Chris Froome del que sólo dos semanas antes se supo que había arrojado un resultado anómalo por Salbutamol en la Vuelta a España y que el Tour Down Under despertaba el dormido interés de los aficionados más ruteros mientras que los fieles del invierno se enamoraban de un Mathieu van der Poel que –algunas cosas no cambian– contaba sus apariciones por victorias. Pero en los primeros días de ese mes se produjo una de las imágenes más emotivas de la temporada cuando Ismael Esteban se proclamó campeón de España de ciclocross en Legazpi.

El triunfo del cántabro, que revalidaba el título conseguido un año antes, no sería más que una nota al pie de página del año ciclista si no fuera porque llegaba sólo unos meses después de sufrir una muy seria lesión que podría haber significado el final de su carrera deportiva. Por supuesto, como sucedería diez meses después con el triunfo de Valverde en Innsbruck –salvando las distancias de lo que cada evento supuso para el ciclismo español– no hubo nadie ese día, ni los derrotados Felipe Orts y Aitor Hernández, que no sintieran una alegría infinita por ver a Esteban en lo más alto del podio.

FEBRERO

Van der Poel, de récord

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Van der Poel celebra su 30º triunfo de la temporada / © Belga

Volvió a dejarse el maillot arcoíris por el camino. Esta vez, es verdad, dolió menos que doce meses antes en Bieles, donde la mala suerte fue un factor clave para que su archirrival, Wout Van Aert, se alzara con su segundo título. En Valkenburg, en casa, las cosas, sencillamente, no salieron. Tuvo el peor día de toda la temporada mientras que el belga tuvo las mejores sensaciones del año.

Pese a ese tropiezo, febrero significaba el cierre de un invierno histórico para el corredor neerlandés, que terminaba la temporada con un total de 32 triunfos, lo que suponía entrar en los libros de historia del ciclismo como el hombre que más victorias pudo acumular en una campaña, superando al Sven Nys de los 30 triunfos de la 2006-2007.

MARZO

Nibali, a gran dentellada del Tiburón en Sanremo

Nibali_Sanremo_2018

Nibali celebra su triunfo en la Via Roma de Sanremo / © RCS

Lo bueno que tiene el ciclismo es que sus aficionados tienen permitida una dualidad que en otros ámbitos del deporte parece prohibida: pueden tener a su corredor favorito, ese que desean que gane cada vez que se pone un dorsal, y, a la vez, pueden aplaudir a rabiar el triunfo de cualquier otro ciclista que, con su actuación, haya sido capaz de levantarles del sofá y, en algunos casos, hasta hacerles sufrir casi la misma agonía que él sobre la bicicleta.

Cuando Vincenzo Nibali arrancó en el Poggio, allá donde siempre cimentaron sus triunfos los más grandes de la historia de este deporte en La Classicissima, pocos pensaban que el Tiburón sería capaz de llevar a buen puerto su apuesta. Sin la punta de velocidad de otros aspirantes, el italiano sabía, a su vez, que la única manera de anotarse La Primavera era morir sobre la bicicleta y aguantar esa ligerísima ventaja que pudo tomar antes de que el pelotón, horrorizado por el protagonista de esa aventura, reaccionara.

El triunfo de Nibali en la Milán-Sanremo fue uno de esos instantes en lo que da igual a quién apoye cada cual porque, si de verdad se ama este deporte, una exhibición como esa, en la que la belleza y la agonía se dieron la mano a partes iguales, emociona a todo el mundo.

ABRIL

Sagan, en la Roubaix de Goolaerts

Sagan sobre Dillier

Estábamos a punto de cerrar una campaña de adoquines en la que el crosser Wout Van Aert había enamorado al siempre altivo ciclismo rutero, que seguía sin poder creerse que un especialista en esfuerzos explosivos de una hora pudiera brillar, a las primeras de cambio, en ese mundo súper especializado y en el que, dicen los que saben de esto, la experiencia es algo más que un grado.

El belga se destapó en la Strade Bianche y se confirmó en la Vuelta a Flandes, donde fue noveno siendo el único de ese top10 que no contaba con un equipo solvente a su alrededor (hay que bajar hasta la 30ª plaza para encontrar al siguiente clasificado de un quipo fuera del World Tour). Una semana más tarde, Peter Sagan conseguía, por fin, alzar los brazos en la París-Roubaix, su segundo Monumento. Van Aert entraba 13º en el velódromo, todo un logro que poco después sería eclipsado por la tristeza infinita de saber que durante el transcurso de ese Infierno del Norte, su compañero Michael Goolaerts había fallecido a causa de un infarto.

MAYO

Froome ya tiene la triple corona

Froome, ganador del Giro / © RCS

Olvidado ya –es un decir– su affaire con el Salbutamol, Chris Froome se presentó en la Grande Partenza de Israel con el único objetivo de, alcanzada por fin la gloria en la Vuelta, sumar la última grande que le faltaba en su palmarés y poder presumir así de inscribir su nombre entre los poseedores de la Tripel Corona vueltómana.

El británico de Nairobi no lo tuvo fácil y durante buena parte de la Corsa Rosa parecía que ocurriría lo impensable y que el jefe de filas de Sky tendría que hincar la rodilla ante un sorprendente Simon Yates (Mitchelton-Scott) que dominaba la carrera más o menos a su antojo.

Pero el abismo de la tercera semana se cernió sobre el líder de la carrera y en una apoteósica antepenúltima etapa, Chris Froome puso el Giro patas arriba y afianzó un triunfo que le hizo entrar, si no lo estaba ya, en los libros de historia del ciclismo.

JUNIO

El aviso del Van der Poel más rutero

Van der Poel quiere engrandecer su palmarés en la temporada de clásicas a partir de 2019.

El mes de junio es un mes, en el ciclismo, con infinidad de carreras, pero de marcado carácter de impasse. Mientras que los hombres que han estado en el Giro descargan las piernas pensando en vacaciones y objetivos a largo plazo –salvo los locos que prueban el doblete con el Tour– y los que se han marcado la Grande Boucle como objetivo ruedan arriesgando lo mínimo; parece que sólo los distintos nacionales, último gran test antes de poner rumbo a Francia, rompen esa relativa calma.

Todavía con la relativa sorpresa de ver a Egan Bernal hacerse mayor en California, asistimos a una auténtica exhibición de Mathieu van der Poel en el campeonato nacional de Países Bajos, que no es precisamente una nación de cojos en esto de la bicicleta. Queremos decir, con todos los respetos, que no tiene el mismo peso un título de Suiza o Eslovaquia que un nacional neerlandés. Las cosas como son.

Avisó de que iba a tratar de mostrar su mejor versión, pero la demostración de fuerza de Van der Poel en ese final fue, sencillamente, demoledora. Ahora que sabemos que en unas semanas afrontará su primera primavera rutera, esa imagen sólo hace que nuestra imaginación vuele más y más.

JULIO

Thomas, que pase el siguiente

Froome felicita a Thomas © ASO

A Sir Bradley Wiggins le sucedió en el trono su heredero natural en el equipo: Chris Froome. El excéntrico pistard reconvertido a vueltómano y luego a remero casi olímpico no tenía ningún tipo de interés en, una vez conseguido el sueño que se impuso –o le impusieron, quién sabe– junto a Sir Dave Brailsford, de seguir sacrificándose de esa manera por un objetivo ya cumplido y dejó paso libre a un Froome que, en cualquier caso, tenía toda la pinta de ir a deponerle del trono por las buenas o por las malas.

Las formas no son comparables a lo sucedido este año, en el que Geraint Thomas fue el ungido por Brailsford y el resto de responsables de Sky para seguir con su racha en Francia cuando se hizo evidente que el doblete Giro-Tour de Froome había sido un sueño (cabe recordar que venía ya de hacer Tour-Vuelta el año anterior) demasiado optimista.

El de 2018 no pasará a la historia como un Tour de Francia especialmente espectacular, pero volvió a servir para demostrar hasta que punto el Sky y todo lo que ese equipo implica tiene cogida la medida a la prueba más importante del calendario internacional.

AGOSTO

Una Vuelta huérfana, pero espectacular

Mas, Yates y López © Photogómez Sport

Sin Chris Froome en la salida de Málaga, la última semana del mes de agosto significaba el arranque de una Vuelta a España en la que el camino parecía despejado para que Movistar, que tenía previsto acudir con sus tres grandes líderes, se diera un chute de autoestima tras un Tour que, como reconoció el propio Unzue, no fue satisfactorio.

Sin embargo, la caída sufrida por Mikel Landa en la Clásica de San Sebastián trastocó los planes iniciales. Luego, durante la carrera, Nairo Quintana volvió a fallar y todo el peso del equipo recayó, por enésima vez, en ese salvavidas siempre listo que es Alejandro Valverde. El murciano respondió como lo hace siempre, pero la tercera semana, con 38 años y el Mundial entre ceja y ceja, se le atragantó.

Simon Yates pudo demostrarse a sí mismo que lo del Giro no fue más que un tropiezo al llevarse el que, sin duda, es su triunfo más importante hasta la fecha. Junto a él, en el podio, dos nombres que marcarán el futuro inmediato del ciclismo vueltómano: Enric Mas y Superman López.

SEPTIEMBRE

El ciclismo hizo justicia con Valverde

Valverde, con el arcoíris / © Movistar

Hace dos años, en Richmond, todo el mundo se echó las manos a la cabeza porque, con 36 años cumplidos, parecía que la de Estados Unidos iba a ser la última gran oportunidad de Alejandro Valverde para enfundarse el que se había convertido, conseguido en 2015 el anhelado podio en el Tour de Francia, en su última gran obsesión: el maillot arcoíris.

Lo que nadie podía imaginar es que dos años y una rodilla partida por la mitad después, el Dorian Gray del ciclismo se mostrara más competitivo que nunca durante todo el año, llegara literalmente fundido al final de la Vuelta a España y sólo dos semanas después se abrazara, hecho un mar de lágrimas, a Juan Carlos Escámez apenas segundos después de dejar la que, para muchos, es la imagen ciclista más bella del año.

Fue una tarde de lágrimas de felicidad compartidas y en la que la inmensa mayoría de aficionados y miembros de este circo ambulante que es el ciclismo sintieron que, esta vez sí, el ciclismo había hecho justicia al permitir a Alejandro Valverde proclamarse campeón del Mundo.

OCTUBRE

Pinot, el premio a la constancia

La mejor victoria de Pinot © RCS

Presente en todas las quinielas cada vez que se pone un dorsal y uno de los hombres cuya presencia en carrera es siempre sinónimo de espectáculo, Thibaut Pinot logró, por fin, el premio que tanto tiempo llevaba buscando y puede presumir ya de un Monumento en su palmarés. Fue, salvando las distancias, un premio tan merecido como el ya comentado triunfo de Niabli en la Milán-Sanremo del mes de marzo.

El francés, tercero en el Tour de Francia de 2014, llevaba demasiados años padeciendo esa losa de aspirante a todo al que, pese a todo lo conseguido, se le resistía un triunfo de auténtico relumbrón. Ahora, con su victoria en Il Lombardía, ya lo tiene.

NOVIEMBRE

El despegue del ciclismo femenino

Van Vleuten fue la mejor en La Course / © ASO

Es verdad, vamos a hacer una pequeña trampa. Noviembre es un mes un tanto insulso si de buscar imágenes para el recuerdo se trata, así que aprovecharemos que fue en ese momento cuando David Lappartient anunció la creación de una París-Roubaix femenina para 2020 para destacar el nuevo paso adelante dado por el ciclismo femenino en 2018.

Hace ya mucho tiempo que la categoría nos ofrece carreras mucho más vistosas, emocionantes e interesantes que las de los hombres, pero quizás haya sido en los últimos dos o tres años cuando, cada vez más, organizadores y patrocinadores se hayan dado cuenta del enorme potencial que tiene el ciclismo femenino en un mundo cada vez más concienciado de la importancia del mensaje feminista.

Todavía queda muchísimo camino por recorrer, como demuestra la absurda e injusta nula aparición de mujeres en este repaso anual, pero estamos en el buen camino y todos –incluido el que esto escribe– vamos aprendiendo, mejorando y creciendo.

DICIEMBRE

Orts, Nuño y González nos hacen soñar

González, en Bredene / © Nesta

Un invierno más, el ciclocross español está dando buenas muestras de un interesante crecimiento que se traduce en la presencia regular de nuestros ciclistas en posiciones antes inimaginables en las grandes citas internacionales.

El páramo en el que hasta hace poco parecía que sólo el brote verde de Felipe Orts podía subsistir nos ha regalado este año la explosión definitiva de la veterana Aida Nuño y el enorme paso delante de Lucía González, que recientemente decía en una entrevista concedida en exclusiva a Ciclo21 que veía cada vez más cerca el top10 internacional y que sólo unos días después se alzaba con el 6º puesto en Bredene.

Unos resultados que, a poco que sigan yendo bien las cosas, podrían provocar el esperado cambio de mentalidad en el ciclocross español y, como decía Nuño, buscar más el brillo internacional que el triunfo nacional.

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