Los milagros de Albert Torres y Felipe Orts

Orts fue 8º en Berna © Delikia

Los logros en pista o ciclocross no ocupan grandes titulares pero ilusionan y mucho. El fin de semana deportivo lanza titulares de estruendo, el Mundial de Marc Márquez, la lesión de Messi, el drama de Lopetegui, la plaza de plata de mi querido Espanyol, permitidme la maldad…

En lo ciclista, un fin de semana de octubre, con la vuelta esa disputada en China ya finiquitada, no parece dar para mucho, pero lo da. Y lo hace el otro ciclismo, ese que no sale en grandes titulares, no se le dedica la portada que tuvo Alejandro Valverde, pero quienes mamamos esto a diario lo vemos con la ilusión de un crío.

Que Felipe Orts se codee con Toon Aerts, Quinten Hermans, Michael Vanthourenthout, Lars van der Haar, Corné van Kessel y Daan Soete, entre otros, y vea de lejos la leyenda que construyen Mathieu Van der Poel y Wout Van Aert nos emociona.

Nos emociona verle decidido hacia el podio de una Copa del Mundo, fue octavo, que tuvo a tocar, como si cada fin de semana estuviera entre los cocos disputándoles el pan. En los meandros de Berna, Felipe Orts demostró por qué fue subcampeón del mundo sub 23 hace un par de temporadas y por qué sigue creciendo en un entorno hostil no, lo siguiente.

Para cualquier “crossista” no belga sacar la cabeza en esta jauría es muy complicado, si vienes de España, un país lejos de ser una potencia en la materia, es casi un milagro. Pero los milagros dejan de ser milagros si crees firmemente en lo que haces y consigues. Felipe Orts siempre suma, desde hace tiempo, y esto no es flor de un día.

Como el triunfo de Albert Torres en la Copa del Mundo de pista, en París.

Artículo completo en El Cuaderno de Joan Seguidor

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*