Manual de supervivencia para el ciclista urbano

Los usuarios de la bicicleta como medio de transporte se han multiplicado en los últimos años en Zaragoza y con este «boom» de las dos ruedas han surgido nuevas interacciones entre peatones, conductores y estos nuevos usuarios de la vía pública, algún problema de convivencia y, sobre todo, muchas, muchas dudas. ¿Por qué aceras se puede ir en bicicleta? ¿Quién tiene preferencia en el carril-bici sugerido de Independencia? ¿Cómo hay que circular por las calles unidireccionales limitadas a 30 km/h? ¿Se puede recorrer la plataforma del tranvía en la zona del Coso y César Augusto? A estas preguntas y muchas más responden los miembros de La Ciclería en su taller de creación de itinerarios seguros, al que los amantes de este medio de transporte pueden inscribirse de forma gratuita para aprender a evitar las zonas conflictivas, descubrir rutas sin tráfico o conocer las normas básicas de seguridad y circulación. La semana pasada se organizó la primera sesión, pero todavía quedan otras dos oportunidades de acudir a esta lección imprescindible para los ciclistas: este lunes, 18 de noviembre, o el próximo, el 25 de noviembre, en ambos casos de 18.00 a 20.30 horas. Para inscribirse hay que mandar un correo electrónico a lacicleria@lacicleria.com. “Es importantes que los ciclistas conozcan los recursos con los que cuentan para poder utilizarlos y que sepan cuáles son las normas para que puedan cumplirlas”, asegura Arturo Sancho, responsable de La Ciclería: “La circulación de bicis por Zaragoza es algo relativamente nuevo y la ciudad todavía no está acostumbrada”.

¿Qué itinerarios elijo? “La bicicleta es un vehículo, por lo que en principio debe ir por la calzada o por los carriles ciclables habilitados. Cuando esto no es posible, y en determinadas circunstancia, los ciclistas también pueden ir por la acera, siempre que cumpla con los requisitos mínimos de anchura -cuatro metros, tres de ellos libres de obstáculos- y se haga a una velocidad moderada”, explica Sancho, quien recomienda la planificación. “Es importante que el ciclista tenga el itinerario en la cabeza antes de salir de casa y lo haya elaborado teniendo en cuenta cuáles son las rutas más seguras. Hay que intentar que el eje del recorrido sea un carril-bici y, si no es posible, calles pacificadas, parques y zonas ciclables. Si al principio te da miedo ir por la calzada intenta usarla lo menos posible, aunque tengas que elegir recorridos más largos”, indica: “A través de carriles bici, parques, zonas ciclables y vías pacificadas es posible ir de cualquier punto de la ciudad a cualquier otro”.

¿Por dónde se debe circular? “En la calzada hay que circular por el medio del carril, ya que si lo haces pegado a un lado invitas a un adelantamiento que puede ser más peligroso. Hay que señalizar los giros con el brazo para que los demás sepan cuál será tu movimiento, frenar con anterioridad cuando haya un paso de peatones para evitar problemas y no asustar a los viandantes. El ciclista tiene que ser consciente de que no está solo en la ciudad”, explica Sancho, quien cree que los conductores también deben adaptarse a la nueva situación: “Deben de ser conscientes de que hay un nuevo elemento en la calzada y que todos debemos aprender a convivir. La carrocería de la bici es el propio ciclista y no pesa 1.000 kilos, y ese es el mismo criterio que deben tener los ciclistas con los peatones”. “Nosotros recomendamos no ir por las aceras, aunque si al menos se respeta la ordenanza y solo se circula por las que está permitido ya sería un paso. Eso sí, si hay que ir por un tramo de acera para coger un atajo, es mejor bajarse de la bici unos metros y no molestar a los peatones”, dice el responsable de La Ciclería.

Elementos de seguridad: “De noche es obligatorio llevar luces o reflectantes para que la bicicleta sea visible para el resto de conductores”, recomienda Arturo Sancho, quien también hace hincapié en la importancia de llevar la bicicleta siempre en condiciones para evitar sustos o accidentes: “Si es tuya tienes que revisarla periódicamente y no usarla si adviertes algún problema. Si es de Bizi hay que comprobar que los frenos y la cadena funcionan correctamente, que las ruedas están hinchadas y que todo funciona correctamente antes de comenzar a circular”. En cuanto otros elementos, como el casco, Sancho recuerda que todavía es opcional para el ciclista en zonas urbanas. “Estamos en contra de la obligatoriedad de su uso, ya que esa norma es todo lo contrario a incentivar el transporte en bicicleta, aunque si es muy recomendable que la gente lo utilice si le da seguridad”, asegura.

Zonas conflictivas: La introducción de la bicicleta como medio de transporte en Zaragoza ha generado dudas sobre las normas de circulación en determinados lugares de la ciudad e incluso conflictos entre ciclistas, peatones y conductores. Hasta ahora, estos dos últimos tipos de usuarios de la vía pública sabían perfectamente cuál era su espacio, pero la aparición de las bicis ha hecho que surjan dudas en sitios como el Coso o el paseo de la Independencia. “En Independencia lo ideal sería ir por la calzada, ya que es una vía pacificada por donde los vehículos no deben superar los 30 kilómetros por hora y hay espacios de adelantamiento para bicicletas en los semáforos”, comienza Sancho: “Sin embargo, quien decida ir por el carril-bici sugerido pintado en la acera debe saber que la prioridad es siempre para el peatón, en cualquier punto del mismo, por lo que los ciclistas deben detenerse para dejar pasar a los viandantes aunque lo invadan. Hay que ir a una velocidad moderada y, si quieren ir más rápido, pueden ir por la calzada”. “En la zona del Coso entre plaza de España y César Augusto solo se puede ir por la plataforma del tranvía para cruzarla, no para circular, por lo que los ciclistas deben ir por la zona peatonal a 10 kilómetros por hora o bajarse de la bicicleta e ir andando”, explica Perico Ruiz, también de La Ciclería, quien también aclara qué es lo correcto en César Augusto, en la zona del Mercado Central: “En el tramo en el que no hay calzada, en teoría habría que bajarse de la bici y recorrer ese tramo andando, al menos en las zonas en las que las aceras son estrechas, aunque los colectivos ciclistas estamos pidiendo que en ese pequeño tramo puedan invadir la plataforma, igual que lo hacen los coches, ya que el tranvía circula por allí a una velocidad muy reducida”.

Fuente: El Heraldo

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