Manuela Fundación y el beneficio de la duda

Moreno, Garzelli, Huertas y Calvente © Manuela Fundación

Fernando Ferrari / Ciclo 21

Si en lugar de Manuela Fundación -llamada así por la hija fallecida del matrimonio Huertas-González por si a alguien se le ocurre irrespetuosas chanzas- hubiera sido otra empresa o entidad con o sin ánimo de lucro -y sus beneficios fiscales inherentes-, todo sería un festival de fuegos artificiales por la formidable noticia de que España tendrá en 2021 dos equipos en la primera división del ciclismo mundial junto al solitario Movistar. Una poderosa compañía multinacional que sigue sin haber creado efecto espejo o llamada para que otras imitaran el camino invirtiendo a lo grande en el necesitado ciclismo profesional español.

Este viernes, contra todo pronóstico y originando una monumental sorpresa –y como ya contamos y publicamos casi todos los detalles de la operación- el equipo australiano Mitchelton-Scott y su sociedad GreenEdge propiedad de Gerry Ryan -con problemas previos para seguir- anunciaba en sus redes sociales el cambio inmediato de patrocinador y ropa para lo que queda de temporada 2020 y la venta de la licencia UCI a partir del 1 de enero de 2021. Sí. No era el día de los Inocentes en el oceánico país ni una noticia falsa ni una broma pesada. Francisco «Francis» Huertas y su mujer María Angustias González convulsionaban el ciclismo mundial con una operación no tan lejana con los recientes ejemplos de CCC con BMC -se busca comprador- e Israel con Katusha.

La historia del ciclismo español ha estado plagada de promesas de equipos profesionales que iban a estar en el pelotón y que luego se quedaron en nada u otras formaciones de licencia extranjera pero con personal español como los más recientes del Pinoroad chileno -que ni siquiera salió a la carretera- o el Bolivia del ínclito personaje Juan Hortelano, que volvió a engañar a unos y otros a pesar de sus antecedentes. Y, claro, el escepticismo y las dudas periodísticas y de otro calado surgen ante este nuevo escenario liderado por un joven constructor granadino, amante y patrocinador de deportes varios como el fútbol y el baloncesto cuando las vacas estaban boyantes en la edad de oro de ladrillo y que vio como le explotó la burbuja. Un matrimonio que colabora en acciones solidarias como recogidas de juguetes para los niños más desfavorecidos o captaciones económicas benéficas para enfermedades y que tras repuntar la crisis apostó en 2019 por el ciclismo con equipos desde escuelas hasta elites con una fundación que explican como «la culminación de un macro proyecto social con fines solidarios que se diversifica en favor del necesitado, el deporte o las artes escénicas«. Todo siempre loable y en cierto modo lógico.

Pero el ciclismo profesional es otra cosa. Es un mundo cada vez más serio, regulado y controlado a todos los niveles. Huertas soñaba con tener un equipo UCI en 2021, pero en lugar de seguir la línea de, por ejemplo, la Fundación Contador -sigue aspirando a un conjunto de 2ª división- ha empezado su edificio por la azotea, un salto siempre arriesgado, pero a la vez valiente. Quizás como el polaco Dariusz Miłek (CCC), la pareja de Israel, Ron Baron y Sylvan Adams, o el británico Jim Ratcliffe (Ineos) que a base de talonario han llegado a lo más alto por diferentes vías.

Sin querer comparar a Huertas -conocido en su ámbito granadino- y su megaproyecto con los anteriormente mentados, las preguntas que quedan de momento sin responder -el 1 de julio hay una rueda de prensa en Granada– son cómo se produjo la conexión entre Mitchelton y Manuela y, sobre todo, de dónde va a sacar los millones de euros para comprar y mantener dos de las mejores plantillas del pelotón internacional, con, entre otros, Chaves, Nieve y los hermanos Yates -que acaban contrato- en el grupo masculino y la actual campeona del mundo, Annemiek Van Vleuten en el femenino. Nunca se puede hablar de números exactos porque no son públicos, pero la apuesta ha de rondar entre los 15 y 20 millones de euros. Todo dependerá de con qué corredores se quedan en 2021 de los que la intención es que los españoles adquieran más protagonismo bajo un grupo de DNI local.

Las respuestas, de momento, no existen. Pero si Ryan ha aceptado la venta y la operación hasta el 31 de diciembre de 2020 -cambiar las licencias era muy trabajoso y poco práctico- será porque ha recibido las mínimas garantías para avalar un movimiento de tal enjundia. Manuel Calvente -el exprofesional local que dirige el elite y sub-23-, el campeón olímpico en Barcelona’92, José Manuel Moreno, y el italiano exganador del Giro de Italia, Stefano Garzelli, son las cabezas visibles del proyecto, además del director deportivo de la fundación, Emilio Rodríguez, que decidirán y guiarán el proceso de la estructura. Y si han dado el paso -ya no son imberbes e ilusionados sub-23 fáciles de engatusar- es porque también tendrán los números claros sobre la mesa y que, de momento, son confidenciales.

Dudas, dudas y más dudas, pero cuando se despiertan también aparece el beneficio sobre ellas. Huertas y su equipo puede que sean otros irresponsables que inicien otro nuevo pufo en el ciclismo mundial. Pero también hay casos -como por ejemplo el fallecido Andy Rihs en Phonak y BMC– de personas de un elevado nivel económico -no todos son mediáticos como Amancio Ortega o Juan Roig– que son altruistas, benefactores, mecenas y apostantes por un deporte como el ciclismo, quizás de una forma atípica y clásica a la que estamos acotumbrados. Y las cifras son claras: el número de millonarios en España ha crecido exponencialmente en la última década.

Hay dos jueces. Primero la Unión Ciclista Internacional (UCI) y la empresa auditora que debe certificar todos los requisitos económicos -el aval dinerario es condición sine qua non- y deportivos para la permuta de la licencia, su concesión y la validez temporal que puede alargarse hasta las cinco temporadas. Segundo, el implacable tiempo que nunca falla. El veredicto arrojará si Huertas y González son dos héroes o villanos; si van en serio o es un nuevo fraude; si se arriesgan al linchamiento mediatico y de otras clases o entran en la historia del ciclismo global; si cargarán en sus conciencias el engaño y dejar en la estacada a cientos de familias involucradas a partir de ya o si por el contrario se convierten en sus salvadores. De una forma u otra, concedamos ese beneficio de la duda y que se despeje hacia el lado que ellos mismos persiguen. El crecimiento de este deporte. A esperar tocan y siempre vigilantes como medio de comunicación.

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