Análisis: Movistar ante el inicio de su nuevo proyecto

Nairo Quintana tendría ya un acuerdo con Arkéa-Samsic / © Getty

Nicolás Van Looy / Ciclo21

No había terminado todavía el fenomenal –tanto en términos de resultados como de imagen– Giro de Italia de Movistar cuando Nairo Quintana se convirtió en protagonista extradeportivo con sus enésimas declaraciones reivindicándose como líder único de cara a un Tour de Francia al que el equipo telefónico acudirá, de nuevo, con su famoso tridente del que, por otra parte, sólo uno de sus puntales, el veteranísimo Alejandro Valverde, tiene asegurada la continuidad más allá del 31 de diciembre.

Asegurada la continuidad de la estructura hasta 2021, parecía que el invierno iba a traer un constante goteo de renovaciones, pero lo cierto es que a día de hoy sólo Marc Soler y Carlos Verona tienen contrato en vigor para la próxima temporada y únicamente el catalán está ligado al equipo azul hasta 2021.

Durante este arranque del año hemos visto, una vez más, como se reavivaba el fuego nunca bien apagado de la marcha de Mikel Landa, que sobrevoló al vasco prácticamente desde el mismo día en que estampó su firma en el contrato que le unía a Movistar el año pasado. Todo el mundo da por hecho que el alavés abandonará el proyecto de Eusebio Unzue y se señala Astana (que ya sonó con fuerza a finales de 2018) como su destino más probable, aunque la marcha de Vincenzo Nibali al Trek-Segafredo abre la nunca olvidada vía del Bahrain-Merida que ya sonó con mucha fuerza en el pasado.

La lucha de egos entre el corredor vasco y Nairo Quintana ha sido la historia de un desencuentro que, por mucho que los esforzados responsables de comunicación del equipo trataran de minimizar, los propios protagonistas aireaban a la menor ocasión.

Pero a Mikel Landa ya lo conocía todo el mundillo ciclista antes de su desembarco en Movistar. El alavés es ese tipo de corredor genial, capaz de lo mejor y lo peor en sólo unas horas, que no deja indiferencia a nadie y que hace las delicias del periodista y el aficionado, a partes iguales, por su forma de correr y su verbo muchas veces incontenido.

Al que sí conocían bien en la casa telefónica es a Nairo Quintana. Tras su fabuloso Tour de Francia de 2013, el equipo navarro, fiel a su filosofía, diseñó para él un plan de maduración lento y reposado. Le apartó de la Grande Boucle de 2014 (quizás, la prueba francesa que mejor se hubiese adaptado a sus características) y lo llevó a un polémico triunfo en el Giro y a un doblete con la Vuelta a España que se vio frustrado por la mala fortuna.

Luego llegarían los dos podios en los Tours de 2015 y 2016 y la segunda muesca en el palmarés de las tres grandes con la Vuelta a España de 2016. Y, desde entonces, una pendiente descendente que nada, ni tan siquiera el segundo puesto del Giro de 2017, ha conseguido enderezar.

Al colombiano se le subieron, al menos aparentemente, los humos de forma inversamente proporcional a sus resultados sobre la carretera. El doblete en el Tour salió mucho peor de lo esperado y su padre, Luis Quintana, explotó a pocos días del final aireando lo que en ese momento todavía se vendía –y era factible comprar– como el malestar momentáneo propio surgido de los malos resultados de ese Tour, pero que sus palabras descubrieron como algo mucho más grave.

Algo se rompió ese mes de julio que nunca más ha podido ser reparado. Aquello afectó a la relación entre Nairo Quintana y el equipo Movistar, sí; pero la grieta que se abrió fue más allá. Hasta las piernas –o la mente, quién sabe– del propio corredor. 2018 fue un año para olvidar. A los malos resultados (10º en el Tour y 8º en la Vuelta), hubo que unir una imagen excesivamente defensiva, siempre con el gesto torcido, muy distante al Quintana ofensivo y alegre de sus primeras campañas.

Buena parte de la afición, dividida ya en Landistas y Nairistas, no perdonaba al colombiano sus continuas reivindicaciones de sí mismo como líder único y supremo de los telefónicos en Tour y Vuelta. Valverde, que por edad, galones y forma de ser parecía mantenerse siempre al margen de esas polémicas, emergió en la ronda española como sorprendente jefe de filas del equipo. La carretera lo colocó en esa posición y el murciano, un competidor nato, ni podía, ni quería ni tenía porqué entrar en otras consideraciones.

Se cerró el año, por fortuna para los de Unzue, con el título mundial de Valverde. Un arcoíris salvador que despejó el futuro de la escuadra y que parecía prometer un invierno tranquilo de renovaciones. Se hablaba, es cierto, Marc Soler, pero atendiendo a la manera de hacer las cosas de Unzue y los suyos, no cabía esperar una renovación total del equipo pensando en las opciones inmediatas del todavía joven catalán.

Quintana prometió cambios de cara a 2019. Sorpresas nunca explicadas, pero que todo el mundo entendió como un regreso a sus propios orígenes. A un Nairo más ofensivo y alegre. Y alguna muestra de ello dio en la París-Niza, pero el colombiano sabe que llega al Tour, al menos de momento, sin esa victoria que todo aspirante al triunfo final en la Grande Boucle necesita para ser considerado por todos, y no sólo por él mismo, como merecedor del cartel de futuro maillot jaune.

Y con todo ello, siguen pasando los días, las semanas y los meses. La marcha de Landa se da casi por asegurada, lo mismo que la llegada de Enric Mas. Su triunfo en el Giro ha situado a Richard Carapaz como un blanco prioritario para muchas estructuras sabedoras de que, con una ficha realmente baja, no será complicado poner sobre la mesa un cheque que le haga dudar sobre su lealtad a Movistar. También, claro, ha convertido al ecuatoriano en una prioridad para un Unzue que sabe asegurada –salvo sorprendente jubilación previa– la continuación de Valverde, pero que no tiene prisa alguna en sentarse a renegociar la continuidad de Quintana hasta después del Tour.

El colombiano sabe que en la Grande Boucle de este año se juega muchísimas cosas. Cada vez parece más lejos su cartel de gran favorito para el Tour y, lo que podría ser más grave para él, también parece perder la hegemonía como primer ganador colombiano del Tour en un país en el que, aunque sigue siendo un ídolo incontestable, surgen casi a diario corredores llamados a lo más grande en este deporte.

Todo ello hace que a día de hoy el nombre de Nairo Quintana no aparezca entre las principales obsesiones de los mánagers de los grandes equipos World Tour. Cosa muy distinta, claro está, será si el próximo día 28 de julio sube, al fin, a lo más alto del podio de París. Entonces todo el mundo le querrá.

Lo cierto, o, al menos eso dice el rumor del que se hace eco hoy el diario El País, es que el destino más probable de Nairo Quintana de cara a 2020 sea el Arkéa-Samsic que, con el colombiano al frente, aspira a ganarse una licencia World Tour, una aventura en la que está dispuesto a invertir 2,5 millones de euros por Naironman según el rotativo madrileño.

Sin Landa, sin Quintana, con un Valverde ya en decadencia, Movistar tiene ahora urgencia en componer la base sobre la que construir su próximo proyecto. Tiene, para ello, buenos mimbres. Marc Soler espera su momento, Richard Carapaz es objetivo prioritario de renovación, Enric Mas es el deseado y, en torno a ellos, un bloque sólido y, como ha demostrado en este Giro, capaz de ofrecer el mejor ciclismo y ganar pruebas de tres semanas con un ciclismo-samba que enamora.Un proyecto, por cierto, para el que parecen tener ya atado a un joven talento poseedor de uno de los mejores pares de piernas del pelotón patrio y, sobre todo, de una cabeza que sólo hace pensar en un gran futuro: Iñigo Elosegui.

11 comentarios

  1. Manuel estrada

    Para comparar a landa con Nairo lo primero es ver que han ganado cuantas grandes a ganado cada uno,es ese el primer parámetro legal de comparación ,y asi continuamente que pruebas tienen en el bolsillo, no veo otra forma de comparación los galones se tienen por el numero de títulos ganados y no porque X o Y corredor sea mas o menos bocon .mirando Nairo le lleva una ventaja muy pero muy grande a landa en cuestión de titulos y de las grandes vueltas para finalizar Nairo hace rato que de vio irse del movistar ese error le ha costado mas de un titulo en una grande,el escollo mas grande de Nairo es el mismo Unzue esto todo eL mundo lo conoce no es un secreto

  2. Nairo es lejos superior a landa, tiene dos grandes y mas titulos que landa,,landa le gana en lo bocon. Nairi deve irse del movistar hace rato, no entendi porque no se fue antes.

    • Carlos Sanchez

      No se fue porque el equipo que quiso pagar la clausula fue el ASTANA y creo que costaba 4 mill de Euros por lo cual prefirieron dejar que terminara el contrato

  3. Cpmparar a Landa con nariro esde estupidos….tu lo eres??
    No has dado una mirada al palmares de cada uno??? o eres tonto?
    Landa no ha ganado en su vida de 30 años una carrera Worl tour y mira cuantas a ganado Nairo.
    Eres tonto estoy seguro.

  4. Lo que no entiendo es porque se afirma que Nairo no tiene mercado y en cambio Landa se lo pelean los equipos. Yo creo que hay mas equipos interesados en Quintana que en Landa y más despues de lo visto en este Giro.

    • NICOLAS VAN LOOY

      Esa tiene, desde mi punto de vista, fácil respuesta: porque a Quintana sólo se le puede fichar para ser líder del equipo. Ese es su único rol posible. Sin embargo, Landa tiene más mercado porque, además de ser uno de los mejores (si no el mejor) gregario del mundo, es un magnífico plan B para aquellas carreras en las que falla el jefe de filas.

      Gracias por su respetuosa pregunta y, sobre todo, por leernos.

      • Carlos Sanchez

        Nicolas pero hoy tienes de frente a Landa y le dices que si el se considera el mejor gregario del mundo te va a responder que NO ha terminado siendo gregario pero circunstancias

      • Carlos Sanchez

        Sera que a los dos corredores Landa y Nairo se los lleva el BAHREIN para una novela tipo Contador Lance no lo se pero todo es posible el tiempo lo dira

      • Yo pensé lo mismo y tiene mucha razón Landa seria un estupendo gregario y líder en alguna carrera de una semana, pero el argumento de que va de gregario se cae por la actitud del propio Landa, exige liderato en los equipos, lo cual genera inconvenientes en el seno del propio equipo. En ese sentido, Nairo Quintana es fácil de manejar, a aceptado trabajar para Valverde y de hecho lo ha realizado, sin crear polémica. Entonces dadas las evidencias, cuál de los dos ciclistas es más conveniente para un equipo?

  5. este portal se le nota que odia a todo lo que sea colombia. DEJEN YA LA RABONADA CHAPETONES DE MIERDA, NO LES FALTO CON ROBARSE HACE 500 AÑOS LOS RECURSOS? MALDITOS ESPAÑOLES, LO PEOR QUE LE PASO AL MUNDO FUE LA LLEGADA DE USTEDES A AMERICA. SALVAJES DE MIERDA

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