Mundial CX elite (F): Cant, en la mejor hora del invierno

Cant se llevó su tercer arcoíris en Bogense / © Belga

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Había enormes expectativas antes del arranque de la prueba elite femenina de Bogense y todo parecía, según se acercaba el momento de que se diera el pistoletazo de salida, conjurarse para que esa hora de competición fuese, como muchos esperaban, la mejor de todo este invierno. Las protagonistas, especialmente las neerlandesas, se veían concentradas y con ganas de dar un gran espectáculo y el cielo, que había dejado pasar el sol durante toda la mañana, se cerró para regalarnos una tarde gris, ventosa, húmeda y, en definitiva, invernal, que le daba a todo el asunto un halo todavía más especial.

Denise Betsema, la gran sorpresa de esta campaña, fue la más valiente en el primer giro. Tras dejar que fuera Marianne Vos la que entrara en primera posición al circuito, Betsema se colocó rápidamente en cabeza seguida de una peligrosa Annemarie Worst y la siempre peligrosa, más si está, como hoy, herida en su orgullo, Sanne Cant.

Las cuatro lideraban la prueba en ese primer giro mientras una de las grandes favoritas –¿quién no lo era en esta apasionante prueba?–, Lucinda Brand, que había dudado hasta el último segundo qué ruedas montar, se iba al suelo en una de las curvas técnicas y provocaba que Van Loy y, sobre todo, Jolanda Neff –con una nueva remontada para enmarcar desde la salida– se quedaran algo huérfanas en esa labor de caza del cuarteto delantero.

La elección de neumáticos de Brand se manifestó errónea cuando se sucedieron algunos resbalones poco habituales en ella que se solucionaron tras un cambio de bicicleta después del cual, con una velocidad realmente impresionante, cerró el hueco con el quinteto cabecero al que poco antes, en el inicio del segundo giro, había llegado la suiza Jolanda Neff.

Así, con cuatro neerlandesas, una suiza y una belga, el Mundial de Bogense, al cabeza de esa carrera mágica, se convertía en la más bella y clara imagen de lo que es, en la actualidad, el ciclocross elite femenino: la más abierta, emocionante e incierta competición del ciclismo mundial.

Al verse con tantas vecinas, Cant decidió que no tenía nada que perder y trató de poner contra las cuerdas a Vos, que había entrado en boxes a cambiar de bicicleta. La belga aceleró al frente del grupo, pero su cambio de ritmo apenas parecía hacer daño a unas rivales que se soldaron a su rueda y que vieron cómo Vos volvía relativamente fácil al redil mientras la británica Nikki Brammeier se vaciaba, a apenas diez segundos de la última rueda de ese grupo de cabeza, por enlazar y unirse a la fiesta.

La lluvia, que caía sin excesiva fuerza, hacía que el circuito se pusiera cada vez más complicado y eso se tradujo en errores casi continuos por parte de unas y otras. Brand resbalaba, Vos no estaba contenta con su bicicleta, Neff echaba pie a tierra… todas menos una. Sanne Cant, dando la mejor de las imágenes posibles y, sin duda, mostrando su mejor versión del año, viajaba sin cometer error alguno. Quedaba mucho. No habíamos llegado todavía al ecuador de la prueba, pero la defensora del título, rodeada de maillots oranje era la única que parecía ir sobre raíles.

Pero las neerlandesas, mayoría absolutísima, parecían estar jugando de forma muy inteligente con la moral y, sobre todo, las fuerzas de Cant. La belga, completamente sola, se veía obligada a salir a cada cambio de ritmo de sus rivales, que no se iban a pisar la manguera entre ellas. Acelebraba Betsema, se soldaba Cant a su rueda. Demarraba Brand, respondía Cant. Lo intentaba Vos, se le pegaba Cant. Y siempre, irremediablemente, su maillot azul ejercía una magnética atracción a las otras tres elásticas naranjas que viajaban a su rueda.

Con Neff sufriendo una tremenda hemorragia de segundos a causa del enorme esfuerzo que le supuso, en la primera vuelta, remontar desde la cuarta línea de la parrilla de salida y con Brammeier fuera de juego por una injusta –no las hay de otro tipo– avería, Cant hizo lo único que podía hacer en ese momento: obrar el milagro.

Poco antes de arrancar el último giro, después de que Brand se cayera por enésima vez, esta vez dentro de la zona de boxes al coger una nueva montura, cuando todo hacía pensar en que Cant tenía que romperse ante el acoso y derribo al que la estaban sometiendo, la campeona del mundo saliente lanzó un cambio de ritmo maravilloso. Virtuosa y genial, la belga pateaba sus pedales como nunca lo ha hecho este año. Como siempre lo hacía la pasada campaña. Y los segundos caían. Uno. Dos. Cuatro. Y en meta, seis segundos de ventaja, infinitos para sus rivales, exiguos para ella, sobre Brand y Vos, la gran dama a la que tanto se le resiste el octavo título. Trece sobre Betsema y Worst, rendidas ya.

Brand, enrabietada, se resistía a aceptar que tantas caídas y accidentes le fueran a costar el arcoíris. Cant, altiva y diva como toca en estas lides, le mostraba a la neerlandesa que para ser la mejor en este negocio del ciclismo invernal, tan importante o más que tener las mejores piernas, es saber mantenerse sobre la bicicleta sin besar el suelo.

Cada zona técnica, especialmente la ladera, era un nuevo clavo en la tumba de una Brand que dudaba. Iba con miedo. Por delante, Cant flotaba en su mundo hacia el triunfo. Llegaron a la zona llana, la menos técnica, con sólo cinco segundos entre ellas. Cant, peor rodadora que Brand, se veía obligada a completar el tramo de su vida. Y lo hizo. Voló en esa recta destruyendo por completo a la armada neerlandesa que, perpleja, asistía a una demostración por parte de Cant que se tornó en la quintaesencia de cómo hay que plantear, correr y ganar un Mundial cuando todo confabula en tu contra. Con una táctica sencillamente suicida que se resume en tres pasos: atacar, atacar y, cuando todo está perdido, volver a atacar.

Brand, hundida, se conformó con la plata y Vos, la gran Marianne Vos, con el bronce con el que suma su undécimo metal mundialista. Lucía González fue la mejor corredora española al acabar en 22ª posición a 3:27 de la vencedora en su primera carrera tras su lesión. Aida Nuño terminó 27ª mientras que Sandra Trevilla finalizó en 37ª posición.

CLASIFICACIÓN

1

CANT Sanne

47:53
2

BRAND Lucinda

0:09
3

VOS Marianne

0:15
4

BETSEMA Denise

0:25
5

WORST Annemarie

0:34
6

NEFF Jolanda

1:16
7

KEOUGH Kaitlin

1:21
8

BRAMMEIER Nikki

1:37
9

DE BOER Sophie

1:59
10

VAN LOY Ellen

2:05
11

VERDONSCHOT Laura

12

ARZUFFI Alice Maria

2:08
13

MAJERUS Christine

14

SELS Loes

2:27
15

WYMAN Helen

2:29
16

FAHRINGER Rebecca

2:41
17

LECHNER Eva

2:48
18

BRANDAU Elisabeth

2:52
19

PETIT Marlene

3:01
20

NASH Katerina

3:13
21

NOBLE Ellen

3:21
22

GONZALEZ BLANCO Lucia

3:27
23

ROCHETTE Maghalie

3:33
24

HEIGL Nadja

3:48
25

KAPTHEIJNS Maud

3:52
26

CRUMPTON Bethany

27

NUNO PALACIO Aida

4:28
28

ERNGREN Ida

4:34
29

STEPANOVA Karla

4:50
30

RUNNELS Samantha

4:59
31

BARHOUMI Zina

5:15
32

MANI Caroline

5:34
33

HAVLIKOVA Pavla

5:39
34

COMPTON Katherine

5:57
35

SMIDTH KNUDSEN Viktoria

36

KRZYSTALA Zuzanna

6:58
37

TREVILLA Sandra

 
38

KOCH Signe

 
39

IMAI Miho

 
40

CIERLUK Karolina

 

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