Mundial CX: Van der Poel pone las cosas en su sitio

Van der Poel se llevó el triunfo en Bogense / © PN

Nicolás Van Looy / Ciclo21

Se cumplió el guión. Al menos, en parte. Mathieu van der Poel se llevó el Mundial. Su Mundial. El neerlandés dominó una prueba que se le puso de cara, como suele ocurrir, cuando su principal rival, en este caso Wout Van Aert, cometió ese pequeño error que un depredador del calibre de Van der Poel no suele desaprovechar. Olió sangre el neerlandés y se lanzó a por su presa. Cinco segundos. Diez segundos. Veinte… y se acabó la carrera. Esta vez, por fortuna, no a las primeras de cambio. El Mundial, aunque una continuación de la tiranía del mejor especialista del momento, no fue el monólogo que la clasificación y la temporada podían hacer temer.

Y decíamos que se cumplió el guión sólo en parte porque la afición española volvió a soñar con un Felipe Orts que, si bien perdió el top10 en las dos últimas vueltas –cuando la prueba había sobrepasado ya la hora de carrera–, volvió a dar una muestra más de que, año a año –sólo es su segunda temporada como elite– se acerca más a los mejores del mundo, con los que estuvo peleando el bronce durante ocho de las doce vueltas a las que se fue este Mundial de Bogense.

Los belgas salieron en modo zafarrancho. Sabían que lo importante, al menos en las primeras curvas, iba a ser obstaculizar como fuera a Van der Poel y evitar que el gran favorito pudiera, si así lo deseaba, poner tierra de por medio desde los primeros metros, esos instantes tan peligrosos en los que el todavía enorme tráfico puede echar por tierra las opciones de cualquiera.

Se colocaron siempre dos maillots celestes por delante del naranja de Van der Poel que, desesperado, se resignó a dejar pasar algunos minutos para que fuese la carrera la que jugase en su favor. Los belgas, mientras, se turnaban en los ataques. Aerts, Vanthourenhout, Sweeck… uno tras otro, como ayer le hicieron las neerlandesas a Sanne Cant, iban acelerando obligando a Van der Poel a salir en primera persona a por cada uno de ellos.

Así, el grupo de cabeza se fue seleccionando por la altísima velocidad que llevaba hasta quedarse con sólo ocho unidades entre las que se contaban cuatro belgas, tres neerlandeses… y un genial Felipe Orts que, muy inteligente, cerraba siempre el grupito dejando que fuesen los demás los que cargasen con la mayor parte del trabajo.

Y así, con el español resguardándose siempre en la última posición del grupo, completamos los cuatro primeros giros y, de repente, llegó el momento clave. Resbaló Van Aert en una zona que se le atragantó durante toda la jornada y aprovechó el momento Van der Poel para abrir esos cinco segundos que son todo lo que este monstruo de los circuitos necesita para decidir una caerrera.

Por detrás, los belgas entraron en pánico. Aerts ofreció su rueda a Van Aert y ambos, ayudados por Vanthourenhout y Sweeck, se lanzaron a lo loco a tratar de cerrar el hueco. Orts, por su parte, volvía a mostrar lo inteligente que es en carrera. El de La Vila Joiosa sabía que sólo Van Aert, y no era seguro, iba a ser capaz de mantener ese ritmo hasta el final, así que se mantuvo a rueda de Van der Haar y el resto esperando que las cosas se calmasen.

Efectivamente, Aerts no pudo aguantar mucho más y acabó dejando que fuera Van Aert el que terminara de cerrar el hueco con Van der Poel y protagonizara lo que todo el mundo esperaba: El Duelo. Con mayúsculas. Pero el espejismo duró poco. De nuevo en el mismo sitio, en la ladera, resbaló Van Aert y de nuevo, ahora de forma definitiva, se marchó Van der Poel. Adiós. Con el belga contra las cuerdas, el neerlandés fue abriendo hueco y los segundos fueron cayendo poco a poco. Van Aert, en su mejor versión de todo el año, trataba de no perder la estela de su rival esperando que la suerte, la mala suerte en este caso, se cruzara en su camino y le echara una mano.

Pero eso no sucedió. Por detrás, mientras tanto, Aerts, Sweeck, Vanthourenhout, Van der Haar y un listísimo Felipe Orts peleaban el bronce. Era, como tantas veces ha dicho el propio Orts, cuestión de sangre fría. Dejar pasar las vueltas haciendo que fuera el resto el que se vaciara. El español, completamente aislado en ese grupo, no daba ni un solo relevo y despertaba el enfado de los belgas, que bien sabían que eso, darles a ellos –que eran tres– era lo último que iban a hacer Van der Haar, que tenía a su jefe de filas por delante y, sobre todo, Felipe Orts, que se podía asegurar su mejor resultado en la categoría elite y, por qué no, soñar con un metal.

Con todavía cuatro giros por delante, Aerts tiró de lógica y se marchó por delante del grupo perseguidor. Era el momento porque, aunque las cosas parecían decididas, el de Amberes sabía que Van Aert podía haber derrochado demasiadas fuerzas y, con lo que quedaba por delante, todavía tenía opciones de alcanzar la plata.

Mientras, Sweeck y Vanthourenhout arrancaron por detrás dejando a Orts y Van der Haar peleando por la sexta y séptima posición con tres vueltas por delante. Van der Poel, a lo suyo, se gustaba y se regalaba un Mundial precioso. Un arcoíris largamente deseado y más que merecido. Van Aert, vacío, arrancaba la penúltima vuelta con sólo 4 segundos de renta sobre un Aerts que, como la temible sombra de la película Tiburón, sabía que acechaba cerca, aunque no lo veía todavía.

Se unieron los dos belgas a falta de sólo vuelta y media para el final. Aerts no se lo pensó y quiso machacar mentalmente a su –hoy– compañero tratando de llegar y marcharse sin esperar lo más mínimo, pero el campeón saliente no se lo permitió.

Van der Poel se regaló una auténtica vuelta de honor con más de medio minuto de renta sobre un dúo que ya no suponía peligro alguno y que iba a pelar los otros dos puestos del podio. Por detrás Orts pagaba sus extraordinarios primeros dos tercios de carrera y, pasado ya de largo la hora de carrera, perdía contacto con los que habían sido sus compañeros durante toda la jornada y peleaba por mantener un top10 que, pese a habernos hecho soñar despiertos durante casi 8 vueltas, no puede ni debe ahora parecer un premio menor para un hombre que decía que cualquier cosa que fuese mejorar el 15º puesto sería una gran sorpresa.

En ese último giro, Aerts cometió el único error de toda la carrera y acabó regalándole la plata a Van Aert. Por su parte, a Felipe Orts se le hizo larga la parte final de la prueba y acabó en 12ª posición a poco menos de medio minuto de un Gianni Vermeersch que cerró el top10.

CLASIFICACIÓN

1

VAN DER POEL Mathieu

241:09:20
2

VAN AERT Wout

250:16
3

AERTS Toon

260:25
4

VANTHOURENHOUT Michael

260:50
5

SWEECK Laurens

261:01
6

VAN DER HAAR Lars

281:10
7

HERMANS Quinten

241:24
8

MEISEN Marcel

301:29
9

ADAMS Jens

271:31
10

VERMEERSCH Gianni

271:33
11

MERLIER Tim

271:46
12

ORTS LLORET Felipe

241:59
13

NIEUWENHUIS Joris

232:18
14

BOROS Michael

272:25
15

WOUTERS Sieben

232:27
16

BERTOLINI Gioele

242:31
17

VAN KESSEL Corné

283:09
18

GODRIE Stan

263:11
19

CANAL Fabien

303:12
20

VAN DER POEL David

273:13
21

WHITE Curtis

243:17
22

ZAHNER Simon

363:22
23

MENUT David

273:28
24

WEBER Sascha

313:30
25

CHAINEL Steve

363:33
26

MOUREY Francis

393:42
27

ESTEBAN AGUANDO Ismael

363:51
28

BOULO Matthieu

304:23
29

RÜEGG Timon

234:48
30

RUIZ DE LARRINAGA IBANEZ Javier

40
31

WERNER Kerry

28
32

HYDE Stephen

32
33

MÜLLER Manuel

24
34

DUBAU Joshua

23
35

VAN DEN HAM Michael

27
36

SÄGESSER Severin

27
37

FIELD Ian

33
38

PAPRSTKA Tomas

27
39

ERIKSSON David

24
40

HANSEN Kenneth

28
41

WILDHABER Marcel

34
42

KAISER Cody

27
43

CLARK Anthony

32
44

NESVADBA Jan

28
45

GLAJZA Ondrej

25
46

AITKEN Christopher

25
47

JUSTESEN Benjamin Wittrup

40
48

MICHALSKI Karol

27
49

JANSSON Henrik

24
50

THILTGES Scott

27
51

KOSAKA Hikaru

31
52

DIAS DOS SANTOS Vincent

29
53

MILLBURN Garry

32
54

PARBO Joachim

45
55

NIELSEN Tommy

38
56

JETTE Cameron

32
57

UKHANOV Oleksiy

28
58

SHEPITKO Maksym

31

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