Mustieles: «He vivido dos años de rentas»

Abel Mustieles, en foto de archivo © Marco Patrizi

El ciclista español con más títulos mundiales en cualquier modalidad, ocho en total, Abel Mustieles, busca un nuevo desafío en 2018. Tras armar una brillantísima carrera en las 20 pulgadas del trial da el paso a la categoría de 26. “No voy a salir a acabar el 20º”, afirma como recado para aquellos que piensen que está de vuelta. Nacido en Caspe (Zaragoza), cumplió 26 años el pasado agosto y vive de la marca de bicicletas creada hace unos años, Clean, desde hace un año absorbida por un grupo inversor. Tras sus plenos en 2014 y 2016, cierra 2017 como subcampeón de España, -no hubo Europeo- ganador de su quinta Copa del Mundo, su octavo arco íris y número uno de la UCI. Una campaña más, el mejor ciclista español del año por títulos conseguidos.

Juan Pérez Ortiz / Ciclo 21

-Uno supone que fue un trasto de pequeño, de esos que mantiene en vilo a los padres a todas horas…

-No. Yo cogí el gusanillo por el deporte tarde. Hice trial casi por inercia, porque lo hacían los amigos, mi padre hacía trial en moto. Yo no fui un zumbado de la bicicleta. Me enganché tarde, con 15 años o así. Igual llevaba 10 años haciendo, pero me en serio empecé tarde, a los 14 o 15 años.

-¿Por qué España es una de las potencias en este deporte?

-Pues no lo sé, pero en moto también lo es, quizás más todavía. No sabría decir por qué. Por tradición hemos sido muy trialeros aquí. Es posible que el clima…Ahora está expandiéndose mucho. Este año el podio del Mundial ha sido España, Alemania, España y en la Copa del Mundo España, Suiza, Austria… Está guay. El clima seguro que ayuda, porque veo a los compañeros de Alemania o Austria cómo entrenan, en un garaje con palés y hay que echarle cojones. Aquí hace frío y sales a entrenar, pero aquellos no eh.

-¿Cómo es un entrenamiento suyo de un día cualquiera?

-Durante unos años, lo principal para mí era ir a entrenar y ganar el Mundial. Ahora ya no. Ahora tenemos una marca que se llama Clean Trial que nos consume la mayor parte del día. Y como lo que me saca las castañas del fuego es ésto, pues tengo que estar volcado en la marca. Soy un currante más. La ventaja es que tengo cierta flexibilidad con el horario. Me levanto a las ocho, a las nueve bajo a la tienda, estoy hasta las 12 o 12:30 trabajando, me voy a entrenar, a las 2:30 como y luego a trabajar de nuevo por la tarde hasta última hora que regreso a entrenar. Fue un paso diferente para mí que tuve que digerir. El entrenador me metía mucha carga y no podía completar los entrenamientos. Tuve que adaptarme al poco tiempo que tenía para entrenar y aprovechar este tiempo al máximo. Por ejemplo, no podía irme a hacer tres horas de montaña, era imposible. Creo que los dos últimos años he vivido un poco de las rentas, honestamente. No entrené una mierda para lo que debería haber hecho. Este año me gustaría, dentro de los horarios que tengo, retomar el tema físico. Estos dos últimos años han ido muy bien pero yo notaba que no era el mismo. Antes, calentando con los rivales me decía: ‘joder, qué bien me veo’. Ahora ya no. He tenido que tirar de experiencia, de perro viejo…

Mustieles, durante la última final mundialista / UCI

-¿Es más exigente físicamente la 26?

-Yo creo que no. Diría que menos. La gente de 26 que prueba 20 dice: ‘¿cómo podéis andar con esto’?

-¿Cómo surge la idea de crear Clean?

-En 2011 abrimos una tienda física en Caspe y también online para la parte de trial. En 2013 apostamos mucho más por el tema online y acabamos cerrando la tienda física. Vendimos mucho y estábamos contentos. El caso es que empecé a tener más contactos en Taiwán y decidimos irnos allá; lo dejamos todo y empezamos con nuestra marca. Fue muy duro. No se lo deseo a nadie y menos en Taiwán. No sé si fuimos valientes o inconscientes. Fue toda una aventura, pero salimos adelante. Empezamos a vender las primeras Clean…, y se rompieron todas. No teníamos ni puta idea de hacer una bici, pero al final nos vino bien aquello. Nos portamos bien con la gente y, en ese sentido, nos ganamos un respeto. También te digo que ahora hacemos las mejores bicis de trial de la historia. Le he hemos dado un punto de seriedad al trial. Ahora hay más gente que lo está haciendo bien, pero fuimos los primeros que empezamos a hacer las cosas con coherencia. Desde octubre de 2016 la marca fue absorbida por un grupo inversor pero mantenemos nuestra independencia. Esto fue una condición inamovible. Hay mucha confianza y estabilidad. Ahora vengo todos los días a trabajar con muchísima ilusión.

-¿En qué punto está el trial? ¿Gana practicantes?

-Hubo un boom hace unos años pero con la crisis fueron flojos. Estábamos los mismos de siempre. Era algo aburrido. Decías: ‘joder, somos siempre los mismos, estoy cansado de verte’. Ahora ha cambiado. Vas a una carrera y ha aparecido mucha gente nueva, tanto de élite como de niños. Ahora voy a una carrera de Barcelona que hay 200 niños y no los conozco. Hay muchas escuelas, gente del trial que le ha echado pelotas, la UCI nos ha venido bien por mal o bien que te parezcan algunas decisiones que toman. Hacen mucho más que antes por nosotros. Es un deporte minoritario que seguirá siendo minoritario, pero lo que hemos sido está en un punto interesante.

-Fue crítico con la UCI por el cambio de formato del Mundial… ¿Les consultan a los deportistas?

-Sí. Para mí no lo hicieron bien, pero como acertaron en el reglamento estamos todos contentos. Tengo que comerme mis palabras porque al final el formato nos ha beneficiado. Nos han metido en los Urban Games. Este año ha sido el primero Mundial de BMX Freestyle. Estábamos trial, BMX Freestyle y Mountain Bike Eliminator. Fue una decisión con la que no estábamos muy convencidos los trialeros, pero he de reconocer que nos ha venido bien. El tema mediático fue un bombazo; salimos en la tele que yo no había salido en mi vida, el premio lo subieron mucho… Nos han puesto en categoría Urban, que a mí me suena mal pero he de reconocer que ha venido bien y quizás es lo que nos pega, por mucho que nos joda. Me como mis palabras, no me duelen prendas.

-Das el paso a 26 pulgadas…

-En principio sí.

Abel Mustieles / Clean

-En enero dijo que le aburría… ¿Qué ha cambiado?

-Realmente el año pasado quise hacerlo, pero hubo un error fundamental: empecé con 26 con un nivel bajo porque había estado parado todo el invierno, por lo que no fue el momento. Cuando me llegó la bici de carbono, pues no disfruté nada. Pero este año lo he cogido de otra manera, estoy bastante motivado. Soy consciente de que es un cambio muy grande y hay que tener un poco de paciencia.

-¿Cuáles son los cambios fundamentales de una categoría a otra?

-La bici, los rivales y el horario. Todo lo demás es lo mismo: las zonas, el nivel de marcaje, de puntuación…Es como pasar en bici de montaña de 26 a 29, aunque yo diría que en trial se nota mucho más.

-¿Qué referencias tiene de casos que hayan dado el paso de una medida a otra?

-En trial antes se podían hacer los dos Mundiales porque eran días diferentes. Entonces había casos de especialistas en una modalidad que al día siguiente lo intentaba en la otra. Yo mismo he competido en dos Mundiales de 26 sin haber entrenado nada. Dani Comas, por ejemplo, en 2008 se pasó a 26 y lo hizo muy bien y en 2009 cambió a 20 otra vez por cuestiones de marca. Y otro caso a la inversa de un francés que pasó en 2012 de 26 a 20 y luego regresó… En mi caso espero que sea un cambio definitivo. Estos días estoy disfrutando bastante y he descubierto que se pueden hacer grandes cosas con una de 26. Y esto hasta ahora no lo tenía tan claro. Ahora mismo estoy bastante motivado.

-¿Objetivos?

-No lo sé. El año pasado te hubiera dicho que ganarlo todo, pero este año el principal objetivo es disfrutar de algo nuevo. Me da igual si quedo quinto o primero, lo que quiero es volver a motivarme. Reconozco que estos dos años la he perdido un poco. Espero recuperarla. También digo que no me cambio a 26 para acabar el 20º. Mi objetivo debe ser estar en todas las finales. Tengo la carga de tener que hacerlo bien, pero no me exijo nada en absoluto. Es una decisión dura por mi parte porque no voy a llevar el arcoíris aun habiéndolo ganado. Voy a llevar el 197 y a ser uno más.

-¿Qué ganó por su octavo y de momento último título mundial?

-En China gané 10.000 euros. No los he cobrado aún pero fue la primera vez en la historia que hubo un premio así. El año pasado fueron 1.600. Es un cambio significativo.

-¿Otros deportes que le guste practicar?

-Me gusta la moto pero nunca me ha llamado tanto la atención como para ser un megafan. Últimamente me pica un poco la curiosidad de ir en moto enduro o trial, pero en plan dominguero, salir a pasármelo bien siendo el malo del grupo. Salgo alguna vez en mountain bike también…Me gustaría también correr más por el monte pero hay que estar muy fuerte. En general, la montaña me encanta, aunque no tengo tiempo.

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