Nerea Nuño, debutante de lujo en la pista

Nerea Nuño durante la prueba de puntuación / © Román Mendoza

TrackPiste / Ciclo 21

Una de las desgraciadamente escasas ‘caras nuevas’ en el velódromo Luis Puig de Valencia con ocasión de los Campeonatos de España fue la de la asturiana Nerea Nuño. A pesar de que ya lleva algún tiempo compitiendo en carretera, su origen como patinadora podía hacer prever una fácil ‘adaptación’ a la pista, y más cuando tenía un interesante periplo en el Red Hook, el circuito de ‘fixies’, destacando una tercera plaza en la cita de Milán.

Su preparador, Javier Sola, llevaba algún tiempo intentando que probase en el velódromo –aunque ya había estado en Berlín, por un compromiso vinculado al Red Hook-. “Estuve a punto de correr la prueba de Valencia, pero al final no pude porque coincidía con una Copa de España de carretera, que era mi prioridad”.

A sus 25 años, finalmente se ha producido el debut de ‘Neri’ –como le llaman sus compañeras-, saldado con una medalla de bronce en la velocidad. “Es el mejor resultado, claro, pero éramos muy pocas”, reconoce. “Lo mejor ha sido la experiencia, y sobre todo volver a tener unas sensaciones que no tenía desde que corrí Europeos y Mundiales de patinaje”.

Atrás ha quedado una destacada trayectoria como patinadora, en la que “la bicicleta comenzó a ser una forma para prepararme. Al principio no me gustaba nada, pero mi novio es ciclista y fue el que más me ánimo a correr. Y poco a poco le fui cogiendo el gusto”. A ello se le unió, “el estar un poco quemada con el ambiente de la selección. En patines no hay muchas competiciones y si no vas a Europeo o Mundial… Ves que pasan los años y que pierdes las oportunidades”.

De esta forma recaló hace tres temporadas en el modesto equipo cántabro Rio Miera, “al principio compatibilizando patines y bicicleta”, e incluso compitiendo en algunas de las pruebas del Red Hook, “que tiene sus propias peculiaridades y no es lo mismo que la pista, pero se corre con piñón fijo”. La desaparición del circuito internacional hizo que este 2019 se centrase ya en la carretera… aunque pensando en alguna aparición en pista.

Pero antes de eso, incluso llegó a estar en la selección nacional, corriendo a finales del año pasado el Tour d’Ardeche. “Fue muy duro, sobre todo mentalmente, aunque aprendí mucho”. Allí volvió a coincidir –ya había estado en Vuelta a Valencia- con su paisana Aida Nuño que, a pesar de algunas bromas en redes sociales, no es su prima. “No, no –se ríe- Pero lo cierto es que hay muy buen rollo entre nosotras. Siempre hay gente con la que conectas enseguida y con ella ha sido así desde el principio. Me da mucha tranquilidad y nos lo pasamos muy bien”.

Ya centrados en la experiencia valenciana, “las pruebas de fondo fueron las que más me costaron en un primer momento, pero también las que más me gustaron. Me dio mucho respeto ir en el grupo. Porque en carretera lo tengo ya un poco más controlado, pero aquí me costó adaptarme, sobre todo en la puntuación. Pero en cuanto me solté un poco, es una prueba que me ha gustado muchísimo. Además, es muy similar a la de los patines, con un formato muy parecido, solo que allí se esprinta de forma mucho más seguida”. De hecho, es curioso porque durante las primeras vueltas, cerraba indefectiblemente el grupo, incluso dejando algunos metros de separación, pero según pasaban las vueltas fue pasando hacia adelante e incluso llegando a comandar el pelotón en varias fases de la carrera.

Aparte de la puntuación, el 200 fue otra prueba que le agradó bastante. “Me apunté a última hora, yendo ya de viaje a Valencia, ya que me dijeron que podía participar ya que no había muchas corredoras, y el 200 lanzado me gustó mucho, aunque luego no sabía que había enfrentamientos directos”. Eso sí, la compatibilización de pruebas fue lo que más problemas le causó. “Ese día hice los 200, la puntuación y luego los enfrentamientos de velocidad. Es demasiado y el cuerpo no da para tanto”.

Lo más positivo es que parece que se ha enganchado a la pista y que este año la veremos nuevamente en los velódromos. “Sí que me gustaría hacer alguna prueba más de la Copa de España, para ir cogiendo un poco más de soltura. Pero como te decía, la experiencia ha sido muy bonita y me recordó mucho a los patines”.

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