OHN / KBK: Dr. Jekyll & Mr. Hyde entre adoquines

Gran foto del final del OHN © Sky

Gran foto del final del OHN © Sky

Nicolás Van Looy / Ciclo 21

Había hambre de ciclismo en estado puro. Son muchos los que defienden que sólo en los meses de marzo y abril y sobre los adoquines de Centroeuropa es todavía poder asistir a las imágenes épicas y a la dureza real que han convertido al ciclismo en uno de los deportes más seguidos del mundo y a sus protagonistas en los deportistas admirados que son. El Circuito Het Nieuwsblad (OHN) y la Kuurne-Bruselas-Kuurne (KBK) volvieron, un año más, a abrir la veda de las clásicas flamencas. Ese camino que a partir de ahora, semana a semana, nos deberá de llevar hasta esos dos domingos mágicos que son la Vuelta a Flandes y la París-Roubaix.

Reposadas ya las primeras emociones y con tiempo de digerir las dos carreras, llega el momento de analizar qué nos deja este primer fin de semana o, en otras palabras, el primer test serio para los clasicómanos más potentes del pelotón internacional.

Se llegaba a la prueba inaugural, el OHN, con la sensación de que iba a ser virtualmente imposible que al Omega Pharma-Quick Step y, en especial, a su jefe de filas, Tom Boonen, se les pudiera escapar un triunfo que en el caso de ‘Tornado’ Tom es uno de los pocos que faltan en su palmarés. Pero las cosas no les salieron bien a los chicos de Patrick Lefevere. Sólo Niki Terpstra estuvo a la altura y únicamente para ver, desde una posición privilegiada, cómo el equipo Sky se llevaba el gato al agua en una carrera muy táctica que se anotó el británico Ian Stannard.

Boonen, falto de grasa corporal

Boonen, por su parte, hizo saltar todas las alarmas entre los aficionados. Tras las buenas sensaciones del Tour de San Luis (tres top-10), Tour de Catar (dos victorias y el maillot de la regularidad) y el Tour de Omán (dos top-10), su 33º puesto en la primera carrera en su país, esa a la que llegaba con la vitola de favorito desató toda una catarata de explicaciones y teorías, a cada cual más disparatada que la otra, pero que convergían en su mayoría en que el buen estado del corredor del Omega Pharma era poco menos que un espejismo.

Boonen aseguró que todo se debió a que no se había podido aclimatar bien al frío. Lo cierto es que el sábado hizo un día de perros en Bélgica, con lluvia y una sensación térmica cercana a los 0º, algo que no debe de sentar bien a nadie cuando viene de correr en climas realmente calurosos. Yvan Vanmol, médico del equipo, asegura que “el porcentaje de grasa corporal es un factor muy importante a la hora de afrontar el frío por parte del corredor. Un dos por ciento más o menos puede suponer una enorme diferencia. A ello, debemos de unir las sensaciones personales. También juega un papel importante el factor psicológico: el que no aguanta bien el frío puede tener eso metido en la cabeza durante toda la carrera”.

Vanmol añade que “hace ocho o nueve años Tom (Boonen) seguía manteniendo algo de grasa de bebé. Ahora, sin embargo, está muy fino. Hay distintos métodos de medir la grasa corporal, pero según el nuestro, Tom está ahora con un valor del 6 ó 7 por ciento. Normalmente, hace dos años, ese valor era del 8 u 8,5 por ciento”. La pregunta, por lo tanto, es obvia. ¿Sería recomendable que Tom Boonen engordara un poco? “Las carreras han cambiado mucho”, argumenta Vanmol. “Cada kilo que arrastras puede hacer una gran diferencia. Por ejemplo, en la Vuelta a Flandes, en la última hora tienes que ir tanto tiempo cuesta arriba que cada kilo cuenta”.

El cerrado sprint de Kuurne

El cerrado sprint de Kuurne

La Kuurne-Bruselas-Kuurne, redención para Boonen

Esa era la explicación científica a lo que había ocurrido sobre la carretera, pero ¿era verdad lo que nos contaban desde el equipo Omega-Pharma? Ya decíamos en la previa de la segunda carrera del fin de semana, la Kuurne-Bruselas-Kuurne de Ciclo 21, que si Boonen y compañía no querían pasar una semana entera contestando preguntas y soportando la presión de haber sembrado dudas respecto a su estado, debían de hacer un gran papel en ella.

Lo cierto es que, viendo cómo se desarrolló la prueba, no queda lugar a dudas de que lo del día anterior fue un accidente y que el equipo y su líder han llegado pletóricos a su momento álgido del año. Con su victoria del domingo, Boonen nos ha mostrado las dos caras de lo que es la primavera en Centroeuropa. Vimos al Dr. Jekyll que, el día anterior, nos mostró su lado malo. Su Mr. Hyde.

Belkin y Vanmarcke, los otros protagonistas

No se llevaron victoria alguna, pero los otros grandes protagonistas del fin de semana fueron los holandeses del Belkin. En su conjunto, podemos decir que han sido el equipo más activo y fuerte de las dos pruebas inaugurales del calendario clásico europeo. El belga Sep Vanmarcke se mostró el sábado el hombre más fuerte del OHN, incluido su polémico movimiento al tirar del grupo perseguidor cuando su compañero Lars Boom rodaba destacado en cabeza, una situación que Vanmarcke achacó a la prohibición de llevar ‘pinganillo’ y se encargó de pedir disculpas privadas a sus compañeros y públicas a través de twitter.

Tampoco hay que olvidar, pese a que no brillaron en la KBK el buen momento de los británicos del Sky. La victoria de Stannard en el OHN ha parecido algo secundario debido al enorme debate generado en torno al estado de los Omega Pharma, pero lo cierto es que su conjunto supo jugar muy bien las cartas en una carrera tremendamente táctica –como suelen serlo las grandes citas del adoquín– y demostró que sus principales bazas, incluido un renacido Edvald Boasson Hagen, pueden aspirar a todo. El pasado año el conjunto que ha colocado a dos de sus hombres en lo más alto del Tour de Francia en las dos últimas ediciones llegó muy mal a las clásicas. Aseguraron que su preparación invernal no fue la mejor –todos podemos dar fe de ello–, pero en esta ocasión parecen haber dado con la tecla correcta y serán, sin duda, un rival muy a tener en cuenta.

Lotto y Katusha, la gran decepción

Los grandes derrotados del fin de semana fueron Lotto y Katusha. Los rusos estuvieron muy presentes en las dos carreras, dejándose ver mucho entre las primeras unidades del pelotón, pero no supieron estar en los momentos importantes. Tanto el sábado como el domingo desaparecieron en los momentos cruciales de la carrera. El Lotto, por su parte, estuvo prácticamente desaparecido. No asumieron el rol que de un equipo de ese calibre podría esperarse, viéndose incluso superados por los hombres del Wallonie-Bruxelles, un equipo que cuenta con un presupuesto mucho menor, pero que supo gestionar infinitamente mejor su estrategia a pesar de no contar, en principio, con opciones de triunfo en ninguna de las dos carreras.

Egoitz García, como Boonen, una de cal y otra de arena

Analizar la actuación española en este primer fin de semana clásico es un ejercicio que lleva a cualquiera a la más profunda depresión. Tras los años de vino y rosas de Freire y Flecha (¿será casualidad ese inicio con la F de Flandrien?) volvemos al páramo desierto que el ciclismo español ha sido siempre en estas carreras. O casi. Hay un rayo de esperanza que el sábado brilló con luz propia. Egoitz García, que ya fue décimo el pasado año en el OHN, volvió a estar con los mejores hasta los kilómetros finales de la prueba inaugural y pudo acabar en novena posición una carrera en la que volvió a demostrar que puede ser depositario de la confianza del equipo Cofidis para las clásicas del Norte. El domingo, sin embargo, anduvo perdido terminando en 116ª posición a más de doce minutos del vencedor.

Todos a la espera de Cancellara y Sagan

Ya tenemos, pues, las primeras conclusiones para imaginar qué nos puede deparar la primavera ciclista, pero para tener la imagen completa nos faltan despejar todavía algunas incógnitas y, entre ellas, las más destacadas son dos nombres propios: Fabian Cancellara y Peter Sagan.

El suizo y el eslovaco han preferido dejar pasar estos dos primeros días de frío y apostar por otra aproximación a las grandes fechas. Les veremos el próximo fin de semana en la Strade Bianche. Cuando les veamos en acción, aunque no serán situaciones comparables, podremos hacer el primer diagnóstico completo de la situación de todos y cada uno de los favoritos para los dos grandes Monumentos adoquinados.

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