Redacción / Ciclo 21
Óscar Freire, triple campeón del mundo que pasó por las filas de equipos como Mapei o Rabobank, fue detenido el pasado domingo 12 de abril en Torrelavega tras una denuncia interpuesta por su esposa por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar. La denunciante, que inició el proceso de divorcio y no convive con el cántabro desde noviembre de 2025, acudió a la Guardia Civil para reportar una serie de agresiones, amenazas y acoso. Este grave episodio afecta directamente a una familia con tres hijos en común, dos de ellos aún menores de edad, y ha generado un fuerte impacto en el entorno del deporte profesional.
Según el atestado policial, el deterioro de la relación comenzó de forma más evidente en el año 2023, aunque la mujer sostiene que el comportamiento del exciclista siempre fue controlador. La víctima ha relatado ante las autoridades que el control sobre su persona es absoluto, manifestando que el cántabro «siempre sabe dónde está y lo que hace» debido a un carácter que define como extremadamente celoso y posesivo. En su declaración, añade que durante años ha sido víctima de una presión psicológica que la ha hecho sentirse «inferior y muy sumisa», sufriendo menosprecios constantes tanto en el plano económico como en relación con su aspecto físico.
El caso se ha resuelto mediante un juicio rápido en el que Óscar Freire ha sido condenado por un delito leve de vejaciones injustas. La sentencia dictada le impone una pena de nueve días de localización permanente, además de una orden de alejamiento y la prohibición de comunicarse con su todavía esposa durante un periodo de seis meses. Las investigaciones incluyeron sospechas sobre el uso de dispositivos de seguimiento para monitorizar los movimientos de la mujer, un extremo que refuerza la tesis del control obsesivo denunciado y que ha sido determinante para establecer las medidas cautelares tras su puesta en libertad.
Ante la gravedad de los hechos y la repercusión mediática alcanzada, el entorno del corredor ha intentado mantener la máxima discreción posible. No obstante, en intervenciones previas relacionadas con su situación familiar, el propio Freire ya había intentado marcar distancias con el foco público al asegurar que «es un tema personal e íntimo; es algo privado y nunca debería haber trascendido a los medios». Con esta resolución judicial, el de Torrelavega queda supeditado al cumplimiento estricto de las restricciones impuestas mientras se completa el proceso de separación legal de la pareja.
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