Óscar Freire debería pasar página

Óscar Freire, en Verona 2004

Dar vueltas sobre ciertos temas ya no beneficia a Óscar Freire. En las distancias cortas Óscar Freire es un tío cojonudo, lo pienso desde el mismo momento que lo conocí y eso que le pude entrevistar en diferentes épocas de su vida. La primera, al año de su primer mundial, tras una Escalada a Montjuïc, en una sala de hotel vacía en el centro de BCN.

Jugueteaba con un piano, mientras saboreaba su primer año en Mapei, junto al Triqui Beltrán. Aquella no había sido una temporada sencilla, él, jovencito campeón del mundo, en medio de grandes egos como Bartoli, Garzelli, Tafi, Zanini, Bettini, Museeuw… y los jovencitos Pozzato y Cancellara, una corte de campeones establecidos, futuribles y recelosos de su terruño.

Oscar llegó jovenzuelo, con el irisado, a quitarles titulares y focos, no era sencilla esa gestión y se vio ya desde el primer momento, en San Remo, cuando no tuvo el apoyo que el cántabro estimaba oportuno pues en ese corral picoteaba demasiado gallo.

El Oscar Freire reivindicativo, el protestón, lo conocí esos días, en una mezcla entre admiración y asombro, pues no dejaba de poner en orden una casa grande, la más grande del ciclismo esos días, él, que no dejaba de ser un advenedizo campeón, campeón, como digo, pero advenedizo, insisto.

Ese Freire ha ido emergiendo a lo largo de los años, y lo sigue haciendo hoy, con la entrevista que acaba de dar. Son unos cuantos titulares los que deja y muchos de ellos no sé hasta qué punto le compensa darle vueltas. No es la primera vez que habla de dopaje, él en su época fue un firme opositor del sistema de localizaciones por el cual los ciclistas debían estar siempre localizables y disponibles ante un control sorpresa.

Puedes leer el artículo completo en el Cuaderno de Joan Seguidor

Un comentario

  1. Cada vez que a Bahamontes le preguntaba la prensa cuántos tours podría haber ganado y él respondía con sinceridad… Es que no pasó página? Freire es un tipo normal que habla sin tapujos y eso puede provocar titulares llamativos, no hay más. Creo que te equivocas en tu planteamiento.

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