Pedals de Foc: cómo preparar una de las grandes travesías BTT de los Pirineos

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Hay rutas que se recuerdan por un descenso concreto y otras que se quedan grabadas por la manera en la que hay que gestionar cada hora del día para disfrutar al máximo de ellas. Pedals de Foc pertenece claramente al segundo grupo.

Cada año, el Valle de Arán acoge esta carrera y pone a prueba el cuerpo y la mente a lo largo de uno de los recorridos más exigentes de Europa.

No es una salida larga cualquiera; se trata de la ultramaratón de BTT más dura de Europa.

Por lo que es importante crear una planificación en cuanto a etapas, recuperación, nutrición, descanso, etc.

Por eso, antes de programar el GPS, conviene pensar en la logística, especialmente en la elección para reservar alojamientos en el Valle de Arán, que funcionen como base real para descansar y recuperarse como los de Luderna y su enfoque bikefriendly.

Lejos del mito del ciclista que improvisa sobre la marcha, la mayoría de quienes disfrutan la experiencia llegan con un plan sencillo pero sólido. La ruta nació como travesía por etapas y ha evolucionado también hacia formatos más exigentes como la versión Non Stop, manteniendo siempre ese ADN de aventura en pleno Pirineo.

¿Cómo prepararse para la travesía Pedals de Foc?

La planificación sobre el terreno, la correcta nutrición y saber gestionar bien los esfuerzos serán el primer paso para preparar una prueba tan exigente como esta.

1. Planificar etapas: el equilibrio entre ambición y realidad

Uno de los errores habituales es dividir los kilómetros sobre el papel sin tener en cuenta el desnivel acumulado.

Al plantear la ruta:

· Diseña jornadas con margen. Lo ideal es terminar antes de media tarde para llegar con tiempo de recuperar.

· Alternar etapas largas con otras más llevaderas si vas en formato travesía.

· Ten en cuenta la meteorología cambiante de alta montaña; salir temprano suele ser la mejor decisión.

La clave no es completar más kilómetros, sino mantener la constancia.

2. Base operativa: dormir bien también es entrenar

Cuando se habla de rendimiento, se piensa en series y vatios, pero la calidad del descanso marca la diferencia.

Usar una base fija en el Valle permite simplificar logística: guardar material, lavar equipación y preparar la jornada sin estrés.

Los alojamientos bikefriendly cuentan con servicios para ciclistas (espacio seguro para la bici, zonas de limpieza o facilidades para horarios tempranos) reducen fricciones que, acumuladas, pasan factura.

Consejo práctico: llega uno o dos días antes para aclimatarte y revisar la bicicleta con calma. Esa adaptación previa suele traducirse en mejores sensaciones desde el primer día.

3. Nutrición: comer antes de tener hambre

En una travesía BTT larga no funciona improvisar con lo que haya en el bolsillo. El esfuerzo sostenido exige una estrategia sencilla:

· Antes de salir: desayuno completo con hidratos fáciles de digerir.

· Durante la etapa: pequeñas ingestas cada 30–40 minutos (barritas, fruta seca, geles o bocadillos pequeños).

· Después: combinación rápida de carbohidrato y proteína en la primera hora.

Los pueblos del Valle de Arán ofrecen paradas perfectas para recargar sin romper el ritmo, pero nunca dependas exclusivamente de encontrar una tienda abierta.

La hidratación merece un capítulo aparte: en altura se pierde líquido incluso cuando no hace calor. Llevar sales minerales puede evitar el típico bajón del tercer día.

4. Gestión del esfuerzo: la travesía empieza despacio

Muchos ciclistas llegan fuertes y se dejan llevar por la adrenalina. Error clásico. En rutas de larga distancia la regla es simple: si sientes que vas demasiado cómodo, probablemente vas bien.

Algunas pautas útiles:

· Mantén una intensidad conversacional durante la mayor parte de la subida.

· Reserva energía para las últimas horas del día, cuando aparecen los errores técnicos.

· Controla las bajadas largas: el cansancio mental también cuenta.

La versión Non Stop oro, por ejemplo, ronda los 200 km y más de 6.000 metros de desnivel positivo, cifras que obligan a gestionar el ritmo con cabeza.

5. Recuperación diaria: pequeños hábitos que suman

La diferencia entre disfrutar el cuarto día o sufrirlo suele estar en lo que haces al bajarte de la bici:

· Estiramientos suaves y movilidad de cadera.

· Cambio rápido a ropa seca.

· Cena completa, sin recortar calorías.

· Sueño profundo (idealmente 8 horas).

No hace falta un protocolo profesional; basta con repetir una rutina sencilla cada jornada.

La bicicleta como elemento estratégico de rendimiento

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Junto a la preparación física, la bicicleta debe entenderse como un factor más que influye en el rendimiento, la seguridad y, por supuesto, el éxito de la prueba. En una travesía de alta montaña, cada gramo y cada elemento añadido deben cumplir una función clara.

· Herramientas básicas y cámara de repuesto.

· Chaqueta ligera impermeable.

· Luces incluso en verano.

· Un pequeño botiquín con lo esencial.

El terreno pirenaico puede pasar de sol fuerte a tormenta en poco tiempo y cada etapa cuenta con sus propios requerimientos. Revisa previamente al entrenamiento y la carrera si la transmisión, frenos y presión de las ruedas se adaptan a la etapa del día.

Recuerda que el factor mental es parte del plan

Todo este entrenamiento y preparación a nivel físico debe estar equilibrado con una mente despejada. Quien termina una travesía como Pedals de Foc no siempre es el más fuerte, sino quien mejor administra los momentos difíciles.

No obstante, el objetivo no es solo completar el recorrido, sino vivir el Pirineo desde dentro: enlazar pueblos, collados y bosques con la sensación de que el viaje importa tanto como la meta.

Y quizá ahí está el secreto de esta ruta: cuando la preparación está bien hecha, cada etapa deja de ser un examen y se convierte en una experiencia que quieres repetir.

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