¿Potenciómetros o pulsómetros?

Desde hace ya unos años, se ha extendido totalmente el uso de potenciómetros y los vatios “han sustituido” al pulso como método de control de la intensidad en los entrenamientos. Aun así y debido al elevado precio de los potenciómetros, siguen siendo muchos los ciclistas que continúan guiándose por el pulso por lo que en este post, vamos a intentar resolver la siguiente pregunta: ¿pulsómetro o potenciómetro, cuál de los dos merece más la pena?.

En un estudio realizado con 20 ciclistas no competitivos, se buscó comparar las ganancias y beneficios en el rendimiento deportivo entre el entrenamiento por pulso y el entrenamiento por vatios. Para ello, se repartieron a los ciclistas en dos grupos donde a todos se les llevaba un seguimiento y un control de los entrenamientos y que tras un periodo de tiempo, tuvieron que completar una serie de pruebas (20 kilómetros contrarreloj, test de VO2max y test de lactato) para evaluar las ganancias obtenidas.

Uno de los grupos llevaba el seguimiento de los entrenamientos por pulso mientras que el otro grupo, por vatios y las conclusiones que se obtuvieron fueron que en ambos grupos se habían obtenido mejoras con el entrenamiento, pero que no había diferencias significativas entre uno y otro (Robinson E, Plasschaert J, Kisaalita N, 2011).

Basándonos en el estudio anterior, podríamos concluir que adquirir un potenciómetro sería un gasto desaprovechado ya que no vamos a mejorar más que si entrenásemos por pulso. Pero sigamos recopilando información.

En el caso de ciclistas competitivos, sí que se determinó que el entrenamiento por vatios es más específico debido principalmente a que las pulsaciones varían de un día a otro por diversos factores, como por ejemplo el cansancio, las horas de descanso, la temperatura o la deshidratación (Coggan A & Allen H, 2010).

Otros autores, también han apoyado que el uso de potenciómetros es más preciso y fiable ya que al medir la frecuencia cardiaca, siempre hay un pequeño desfase temporal (puesto que se está midiendo una respuesta fisiológica al esfuerzo) y el hecho de que influyan factores como cambios en las condiciones del entorno (temperatura, porcentaje de humedad) y cambios en el sujeto (estrés, enfermedad, deshidratación), ocasiona una variación de las pulsaciones (Jeukendrup & Van Diemen, 1998). 10/4/2020

Al medir una respuesta fisiológica, en ocasiones hay variaciones bruscas en las pulsaciones y un pulso bajo puede hacer referencia a que ha habido una adaptación al esfuerzo, pero también puede significar que hay fatiga, lo cual impide aumentar el pulso. Sin embargo, un potenciómetro mide la potencia generada, lo que es directamente el esfuerzo realizado, independientemente de factores internos y factores externos. Sabiendo ahora que la fiabilidad de los potenciómetros es mucho más alta que la de los pulsómetros pero teniendo también en cuenta los resultados del primer estudio, podemos resolver la pregunta:

Para ciclistas recreativos que entienden el ciclismo como un hobby sin la intención de competir o de llevar un planning de entrenamientos con el objetivo de subir el nivel, un pulsómetro sería más que suficiente ya que como hemos visto, se puede mejorar perfectamente.

– Para un ciclista competitivo (independientemente del nivel), el uso de un potenciómetro debería ser “obligatorio” junto al pulso, ya que tienen que seguir un entrenamiento más específico para poder mejorar su rendimiento (Grazzi et al, 1999; Lamberts R, Swart J, Woolrich R, Noakes T & Lambert M, 2009).

– Pero, ¿y para los cicloturistas que no compiten pero se quieren superar a si mismos y mejorar sus tiempos en las marchas? También sería recomendable el uso del potenciómetro puesto que vamos a superar las limitaciones de los pulsómetros, los entrenamientos tendrán más calidad (en el trabajo de alta intensidad, los vatios tienen un tiempo de respuesta inmediato mientras que el pulso tarda más) y el análisis de los datos es más completo.

Para ciclismo recreativo Con todo esto, no queremos decir que no se pueda entrenar por pulso ya que al final es lo que se ha estado haciendo durante años y años, simplemente que los vatios son un avance tecnológico a un elevado precio. De hecho, en ningún momento hay que descartar la información que aporta un pulsómetro, ya que cuando se combina con la información de un potenciómetro, aporta datos muy interesantes.

Igualmente, el hecho de tener un potenciómetro no quiere decir que automáticamente se vaya a mejorar, hay que mantener los vatios en las zonas (lo cual es mucho más complicado que con el pulso), analizar los datos (las plataformas de entrenamiento como TrainingPeaks juegan un papel fundamental) y siempre es altamente aconsejable contar con un preparador físico cualificado y especializado en el ciclismo que pueda entender, analizar y aplicar los muchos datos que se obtienen con los vatios.

Al final, tener un potenciómetro pero no sacarle partido, es como tener un juguete de más de 600 euros al que no se le da ningún uso.

 

© Alberto Carabantes 

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