Rui Costa: “Pogačar fue una sorpresa incluso para nosotros”

Rui Costa se centrará en los JJOO / © ASO

Gonçalo Moreira / Ciclo21

La temporada número 13 de Rui Costa en el WorldTour tendrá como punto álgido los Juegos Olímpicos. Al menos ese es el deseo del campeón mundial de Florencia, que fue 10º en las Olimpíadas de Río de Janeiro y 13º en Londres, no estando excluida la participación en el Tour de France, caso el equipo lo entienda.

En otro año marcado por la cancelación/aplazamiento de carreras, mirar hacía los próximos meses es un ejercicio de creatividad. Sin embargo, equipos y atletas trabajan con base en la realización de las principales carreras y para Rui Costa eso significa empezar en Valencia, ir al Algarve, regresar a Paris-Niza y País Vasco, encontrar espacio para el habitual encuentro con las Ardenas y volver a su zona de confort en Romandia y Vuelta a Suiza.

Por ahora el plan no incluye el Tour. “Iré si el equipo así lo determina, no se pueda excluir esa posibilidad. La carrera olímpica es uno de los principales objetivos por lo que prefiero llegar con tiempo para adaptarme al huso horario, recuperar del jet lag, aunque haya corredores que van directos del Tour para Tokio por el ritmo competitivo”, explica el de Póvoa de Varzim desde la concentración del UAE-Emirates en Abu Dhabi.

El programa definido para el portugués pasa por atacar carreras de un día y de una semana, sumar puntos y terminar el año como número uno mundial en el ranking UCI. Eso no impide el sueño olímpico de Rui Costa, que después de vestir el maillot arco-iris en 2013 aspira a otro momento de gloria con su selección y quizás repetir Atenas 2004 cuando Sérgio Paulinho consiguió la plata por detrás de Paolo Bettini.

En Tokio el desafío es más duro: temperaturas sobre los 30 grados, 234 km y 4865 metros de acumulado con un monstruo llamado Mikuni Pass, de 6,5 km al 10,6% de inclinación media situado a 34 km de la meta. “Hay que estructurar bien el año porque el recorrido es duro, sobre todo por las rampas inclinadas en la última parte. Para un atleta con mis características eso implica perder peso, a lo mejor estar magro como nunca estuve y hacer un esfuerzo extra. Claro que esto lo hemos pensado desde el año pasado, no es algo repentino porque en esta edad no podemos improvisar”, adelanta Rui Costa.

Pogačar y la bici exprés

Objetivos individuales aparte, UAE-Emirates quiere mejorar el rendimiento colectivo relativamente a 2020, cuando terminaron terceros en el ranking UCI, pero bastante alejados de Jumbo-Visma y Deceuninck-Quick Step.

De las 33 victorias, la más importante fue la conquista de la general individual del Tour de Francia después de una histórica remontada en la contrarreloj de La Planche des Belles Filles. Rui Costa admite que “posiblemente nadie esperaba esa crono de Tadej [Pogačar], fue sorprendente incluso para nosotros y una exhibición de otro mundo. Es un corredor calmo, calculador, sabe correr y sabe que en el próximo Tour vamos a llevar la diana. El estrés y la presión cambian a los ciclistas, cualquier percance puede alterar las cosas, pero él es tranquilo y sabe que va a llevar un equipo con un líder único donde cada uno sabe cuál es su papel para ayudar a defender el maillot amarillo”, desvela el campeón portugués de carretera.

Y como detrás de una grande historia siempre hay detalles que nos escapan, Rui Costa cierra la entrevista con una anécdota a propósito de la sorpresa que se llevaron con Pogačar en el Tour: “El equipo tenía su Colnago blanca para la llegada a París – por la victoria en la Juventud – y a última hora han tenido que pintar la bici de amarillo”. Seguramente que a partir de ahora siempre habrá una Colnago amarilla en el camión de UAE-Emirates… por si acaso.

Rui Costa: “Pogacar foi surpreendente até para nós”

A 13ª época de Rui Costa no WorldTour terá como ponto alto os Jogos Olímpicos. Esse é pelo menos o desejo do campeão mundial de Florença, que foi 10º nas Olimpíadas do Rio de Janeiro e 13º em Londres, não estando excluída a hipótese de também correr o Tour de France, caso a equipa o entenda.

Em mais um ano marcado pelo cancelamento/adiamento de provas, olhar para os próximos meses é um exercício de criatividade. No entanto, equipas e atletas trabalham com base na realização das principais corridas e para Rui Costa isso significa começar em Valência, ir ao Algarve, regressar a Paris-Nice e País Basco, encontrar espaço para o encontro habitual com as Ardenas e voltar à zona de conforto na Romandia e na Volta à Suíça.

Por agora o plano não inclui o Tour. “Irei se a equipa o determinar, não está excluída essa hipótese. A corrida olímpica é um dos principais objetivos e prefiro chegar com tempo para me adaptar ao fuso horário, recuperar do jet lag, embora haja corredores que vão diretos do Tour para Tóquio pelo ritmo competitivo”, explica o poveiro desde a concentração da UAE-Emirates em Abu Dhabi.

O plano definido para o português passa por atacar provas de um dia e de uma semana, somar pontos e terminar o ano como número um mundial no ranking UCI. Isso não impede o sonho olímpico de Rui Costa, que depois de vestir o arco-íris em 2013 aspira a mais um momento de glória com a seleção nacional e repetir Atenas 2004 quando Sérgio Paulinho conseguiu a prata atrás de Paolo Bettini.

Em Tóquio o desafio é mais duro: temperaturas a rondar os 30 graus, 234 km e 4865 metros de desnível positivo acumulado com um monstro chamado Mikuni Pass – 6,5 km a 10,6% de inclinação média colocado a 34 km da meta. “Há que estruturar bem o ano porque o percurso é duro, sobretudo pelas rampas inclinadas na última parte. Para um atleta das minhas características isso implica perder peso, se calhar estar magro como nunca estive e fazer um esforço extra. Claro que isto foi pensado desde o ano passado, não é algo que surja de repente porque nesta idade não podemos improvisar”, adianta Rui Costa.

POGACAR E A BICICLETA PINTADA À PRESSA

Objetivos individuais à parte, a UAE-Emirates quer melhorar a performance coletiva relativamente a 2020, quando terminaram no 3º lugar do ranking UCI, mas bastante atrás de Jumbo-Visma e Deceuninck-Quick Step.

Foram 33 vitórias, a mais importante com a conquista da geral individual do Tour de France após uma histórica remontada no contrarrelógio de La Planche des Belles Filles. Rui Costa admite que “possivelmente ninguém contava com aquele contrarrelógio do Tadej [Pogacar], foi surpreendente até para nós e uma exibição do outro mundo. É um corredor calmo, calculista, sabe correr e sabe que no próximo Tour vamos ser o alvo. O stress e a pressão mudam os ciclistas, qualquer percalço pode alterar as coisas, mas ele é tranquilo e sabe que vai levar uma equipa com um líder único e onde cada um sabe o seu papel para ajudar a defender a camisola amarela”, revela o campeão português de estrada.

E como por trás de uma grande história há sempre pormenores que nos passam ao lado, Rui Costa fecha a entrevista com um episódio que marcou o final do passado Tour e que mostra a surpresa com Pogacar. “A equipa tinha a Colnago do Tadej pintada de branco para a chegada a Paris – pela vitória na Juventude – e à última hora tiveram que pintar uma de amarelo”. Com certeza que a partir de agora haverá sempre uma Colnago amarela no camião da UAE-Emirates.

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