Las posibilidades del «streaming» en el ciclismo

Estar como en el velódromo, la clave. Foto: World Cup Glasgow

TrackPiste / Ciclo21

Aunque el término streaming tiene un origen tecnológico, referido al sistema de transmisión por flujo de datos –es decir, que permite que el contenido se vaya visualizando según llega al destinatario, sin necesidad de esperar al paquete completo-, en el mundo del deporte se ha convertido en sinónimo de retransmisión, caracterizada precisamente por esa agilidad y ligereza que le ha permitido erigirse como alternativa a muchas retransmisiones por los soportes tradicionales.

En los últimos años, numerosos eventos ciclistas han optado por esta alternativa debido a las posibilidades de promoción que suponen las imágenes en directo, bien desde el punto de vista comunicativo –para aficionados, pero también para medios informativos-, bien desde el de marketing, de cara a los patrocinadores. Incluso estas retransmisiones, que en un principio necesitaban de una plataforma específica –aunque luego se pudiera insertar en la propia web-, ahora se distribuyen por medio de las  redes sociales: YouTube, Facebook, Instagram e incluso Twitter permiten este tipo de directos, con lo que se facilita también la accesibilidad a cualquiera que pueda estar interesado.

Tradicionalmente, las retransmisiones en streaming tenían varios problemas. El primero, el que no quedaba una copia ‘completa’, precisamente por el sistema de retransmisión, algo que ya está completamente solventado. Cualquiera de las redes sociales antes referidas permite mantener realizar una grabación que se puede visionar a posteriori o incluso servir para otros usos. El segundo problema, tener un ancho de banda suficiente, pero amplio, muchas veces imposible para ofrecer unas imágenes de calidad, aunque es un requisito al que muchos renunciaban. Además, un exceso de ‘televidentes’ también podía generar problemas de saturación del calan… como ya sufrí en carne propia la primera vez que comenté un Campeonato de España de ciclocross, en Gandía, por este sistema.

El tercer condicionante –más que un problema en sí- sería el tener una cobertura de calidad en el espacio de la retransmisión. Para competiciones ‘fijas’, como el ciclismo en pista, el ciclocross o incluso el BTT, tener señal en el velódromo o el circuito no es complicado de conseguir, bien con las redes habituales –siempre que soporten bien el tráfico-, bien con redes propias específicas para la ocasión. Pero en el ciclismo en carretera, donde hay traslados importantes, y zonas orográfica y comunicativamente difíciles, más de una vez hemos visto esos cortes de señal tan típicos del streaming y que condicionan la calidad de la retransmisión.

Las redes, el mejor canal para popularizar el streaming

Por todo ello, podríamos pensar que, desde el punto de vista del contenido, un streaming puede considerarse una retransmisión ‘de segunda’, un sucedáneo de la retransmisión ‘tradicional’ cuando no hay tantos medios para afrontarla, pero que pretende imitar en la medida de lo posible. Y ahí está el error principal. Los streaming ofrecen unas posibilidades bien diferenciadas si partimos de una premisa: los espectadores que lo van a ver no son aquellos que cambian con el mando a distancia el canal para optar entre una prueba ciclista, un documental, una serie o una película; son personas que están interesados en ese evento y que –por motivos de toda índole- no pueden asistir. Son aquellos que no quieren simplemente ver el evento, quieren vivirlo como si se hubieran desplazado.

Por lo tanto, debe reproducirse en la retransmisión lo más posible el ‘escenario que está viendo el espectador, en este caso, el que va a un velódromo a seguirlo desde las gradas. En el tema de la imagen, todo dependerá de los medios, con un número suficiente de cámaras que nos den principalmente planos generales desde distintas ubicaciones –y sin caer en estos temas de ‘raccord’ tan comunes en algunos streaming- con aquellos más cortos en los puntos de mayor interés, principalmente en los sprints y llegadas.

Hacer planos cortos de los esfuerzos de los corredores dependerá en gran medida de la calidad de los medios –humanos y técnicos- de grabación. Pero no hace falta recordar que las retransmisiones deportivas ‘de calidad’ abusan de estos planos, más vistosos desde luego, pero se pierde mucha información general en pruebas de pelotón, simplemente porque el realizador no saber leer la carrera, llegando a veces incluso a perderse. En este sentido, la mayor abundancia de planos generales será una ventaja para el que siga el ‘streaming’, que puede ver lo que sucede en el velódromo en su conjunto, exactamente igual que si estuviésemos en las gradas, mirando hacían donde queremos y concentrando la mirada en nuestro particular foco de interés.

nformación y comentarios pueden concentrarse en el speaker. © Unai Demi

La locución es otra de las claves de estas retransmisiones, donde no hay que caer en la fórmula habitual televisiva narrador+comentarista… porque es innecesario. El speaker de la competición puede (y debe) ser perfectamente el narrador del streaming, dando la información necesaria en todo momento para seguir el desarrollo de la prueba, y más cuando en España hay buenos especialistas –entre los que, modestamente, me incluyo-, añadiendo los comentarios necesarios para ‘completar’ la información, para interpretar, lo que está sucediendo.

En este formato, se posibilitan –y se agradecen- los comentarios y las valoraciones de los protagonistas, especialmente corredores y técnicos, mejor que el tener a un ‘experto’ durante todo el rato. Y para ganar en agilidad no es necesario tener que trasladarlos hasta el set; valdría con ‘pillarlos’ en la propia pista para entrevistarlos brevemente. Y obviamente se puede elegir entre declaraciones en vídeo, como cámara, o simplemente en audio, aprovechando los huecos libres que deje el speaker, ya que estas actuaciones también se escucharían en el propio velódromo.

El realizador, por lo tanto, cobra una doble importancia, ya que no sólo debe seleccionar la imagen necesaria en cada momento, sino que debe alternar la narración del speaker –que obviamente debe tener prioridad en todo momento- con esas entradas de los protagonistas que, como decimos, deben ser rápidas, ágiles y que incluso lo son más sin imagen.

Finalmente, y siempre en aras de sentirnos como en el velódromo, es necesario un sistema de grafismo informativo, rápido y completo, que determine los dorsales y nombres de los protagonistas, así como los registros de tiempos realizados o las puntuaciones, con el fin de poder seguir la carrera lo más posible. En este aspecto, cuanto más profesional sea el sistema, cuanto más parecido al de las retransmisiones ‘de primera’, mejor para el espectador. Y es que desgraciadamente en los velódromos españoles se echa en falta que esta información esté presente en los videomarcadores.

Falta de información en la video pantalla del velódromo de Palma

Un canal comunicativo que, como decíamos, cada vez es más popular y que, mucho nos tememos, va a ser muy necesario en los próximos meses ya que una de las primeras consecuencias de la pandemia de coronavirus será la ausencia de público en las competiciones, por lo que el streaming será la única opción para difundir el evento. Esperemos que los organismos responsables hagan un esfuerzo para ello, no como sucedió con los Campeonatos de España de 2019 dejados de la mano de Dios en este aspecto.

 


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