Suelo pélvico y ciclismo femenino

Gráfico de la zona afectada © RFEC

El suelo pélvico es un complejo interrelacionado de músculos, ligamentos y fascias que actúan como una unidad funcional. El propósito de esta unión es dar soporte a los órganos pélvicos, asegurar la continencia, ofrecer función sexual, proporcionar estabilidad en la región lumbopélvica, e incluso hay indicios de cierta contribución al patrón respiratorio.

El fallo de cualquiera de estos sistemas puede alterar la armonía de dicha unión, dando lugar a diferentes trastornos en la región pélvica. Estos trastornos reciben el nombre común de disfunciones de suelo pélvico.

Sistema core

La musculatura del suelo pélvico se incluye dentro del core. La palabra core viene del inglés y significa núcleo, está formado por la musculatura del suelo pélvico, diafragma torácico, transverso del abdomen y oblicuo interno (musculatura abdominal) y multífidos (musculatura paravertebral) e incluso podríamos incluir glúteo medio y psoas.

Cuando una de estas estructuras está debilitada provocará una incorrecta transmisión de fuerzas pudiendo provocarnos lesiones e incluso disminuir nuestro nivel de rendimiento.

Disfuciones del suelo pélvico

Los síntomas en la zona perineal que podemos encontrar tanto en mujeres como en hombres ciclistas son:

– Dolor: la compresión continuada sobre el periné y/o un desequilibrio en el tono del suelo pélvico puede desencadenar síntomas como las algias perineales.

– Pérdida de sensibilidad: la presión del sillín sobre el periné contribuye al dolor genital y entumecimiento experimentado por algunas/os ciclistas. Las/os ciclistas están en la necesidad de abordar el dolor genital y el entumecimiento experimentado durante o después de la salida en bicicleta, ya que el dolor perineal se asocia a índices más altos de disfunción sexual.

La pelvis sobre el sillín © RFEC

– Neuropatía: la primera causa parece ser la compresión del nervio pudendo a su paso por el canal de Alcok. La neuralgia del pudendo o síndrome del atrapamiento del nervio pudendo es una entidad dolorosa, que se produce cuando el nervio o una de sus ramas se daña, se inflama o es comprimida o atrapada. El dolor es la causa más común de consulta y se localiza en la zona anal y genital. Se agrava al sentarse, disminuye o desaparece al estar de pie y al acostarse.

Las causas que pueden provocar la lesión o el atrapamiento pueden ser la compresión mecánica, trastornos digestivos como el estreñimiento crónico, parto vaginal, episiotomía, radioterapia pelviana, trastorno inflamatorio asociado a enfermedades autoinmunes, entre ellas. Para tratarlo, lo mejor es que visites a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico para que te haga una valoración completa y conozcáis el motivo que te ha llevado a lesionarte.

Disfunciones como disuria, estranguria, entumecimiento genital, dolor vulvar, dispareunia y otras como incontinencia urinaria.

Lesiones cutáneas como laceraciones, heridas, edema unilateral o bilateral de los labios mayores y/o quistes (vello encarnado).

¿Cómo podemos prevenirlo?

Realizando un estudio biomecánico dándole la importancia que tiene al sillín, a las diferencia de altura entre el sillín y manillar, posición de las manos en el manillar, altura del sillín y angulación del sillín.

Evitando mantener la misma postura durante toda la salida: tratar de alternar la posición cada 20-30’ para aliviar la zona perineal de la presión.

– Invertir en un buen culote y sillín

Cuidando nuestro suelo pélvico

Para evitar laceraciones y heridas es importante la hidratación de la zona genital, existen cremas específicas, pero es importante que éstas en su composición no lleven alcohol para no resecar la zona.

Si tienes alguno de los síntomas anteriormente indicados, lo mejor es que visites a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico. Te realizará una valoración completa y te hará una serie de recomendaciones en función a lo que encuentre en ésta.

Fortalece tu suelo pélvico

Actualmente existen muchos ejercicios de reeducación postural, entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, entrenamiento abdominopélvico como gimnasia abdominal hipopresiva o ejercicios de propiocepción en plano inestable. Visita a un profesional y entrénate con la seguridad de que estás haciendo las cosas bien.

© RFEC

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