Thomas De Gendt, carisma hecho ciclista

De Gendt buscará repetir su espectacular triunfo del pasado Tour / © ASO

Nicolás Van Looy / Ciclo21 – Alicante

El carisma lo define el diccionario como la especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar. Eso, atraer y fascinar, es algo que Thomas De Gendt (Lotto-Soudal) lleva años haciendo allá donde toma la salida. Buena prueba de ello la encontramos en la expectación que presenta en cada zona de salida por la que pasa la Vuelta. Alejados de zonas más turísticas como Benidorm o Calpe, donde la presencia de turistas belgas hace que los corredores de Deceuninck-Quick Step o Lotto-Soudal sean requeridos casi como en una prueba en su país, el autobús del equipo lotero respiraba cierta calma en comparación con el de conjuntos con mayor tirón, entre los que, claro está, destacan el españolizado Astana y, sobre todos los demás, Movistar.

Las piernas se Samuel, un niño de unos 13 ó 14 años, comienzan a dejar ver las horas de bicicleta. La marca que asoma a media pantorrilla prueba las jornadas de pedaleo al sol. Y él, un incipiente ciclista que quizás algún día se baje de un autobús para alboroto de aficionados y curiosos, lo tiene claro. El selfie con Valverde está muy caro. Las posibilidades de éxito son escasas. Lo mismo ocurre con otros capos del pelotón así que, para incomprensión del adulto que lo acompaña, espera, paciente, más de 20 minutos a que De Gendt descienda la escalerilla, abra la cortina y, sonriente y un poco sorprendido, se fotografía de buena gana con él. El ciclismo, con gente como Samuel, tiene futuro. Mucho.

Cumplido el compromiso de la foto, el hombre cuyo legado quedará marcado por sus ya legendarias cabalgadas, analiza sus opciones en esta Vuelta a España en la que porta el dorsal 1 de su equipo (el 91 de la carrera). Un número que le correspondía a Lambrecht, última víctima de este deporte que, de cuando en cuando, le da un zarpazo demasiado doloroso a su familia, robándole jóvenes con toda la vida por delante. En su caso, además –y aunque eso sea lo de menos–, una carrera deportiva ilusionante y prometedora.

Esa circunstancia hace que De Gendt reconozca que “con la muerte de Bjorg Lambrecht, esta es una Vuelta muy rara. Quizás rara no sea la mejor palabra, pero lo ves todo de otra manera. Veníamos con él como jefe de filas y eso hace que los planes que habíamos trazado para determinadas etapas no los podamos usar. Nos toca trabajar de una forma muy distinta ya que esos planes ahora no son realistas porque estaban pensados para un corredor como él. El ejemplo más claro, hasta ahora, lo podemos ver en el día de ayer”.

Antes de convertirse en uno de los elementos más caristmáticos del pelotón internacional, en el Giro de Italia de 2009, carrera en la que sumó la sexta de las 15 victorias que hoy en día contemplan su palmarés, De Gendt subió al podio de una grande como tercer clasificado. Desde entonces, sólo una vez se ha metido en el top50. Fue en el Tour de 2016. Algo anecdótico en un hombre cuyo legado será enorme el día que lo deje –entre otras, por actuaciones como la del pasado Tour de Francia–, pero la pregunta es obligada. Portando el dorsal del que iba a ser el jefe de filas de Lotto-Soudal para la general y teniendo en cuenta las especiales circunstancias, ¿podría tratar de hacer algún buen puesto en la general?

“No, no tengo intención alguna en la general”, aclara el corredor belga. “Voy a centrarme en buscar etapas y, si se pone a tiro, la general de la montaña”, que ya ganó el año pasado. “Es complicado, pero es ese tipo de objetivos los que han construido mi palmarés y es por donde quiero seguir adelante”, reconoce un hombre que se sabe reconocido, respetado y querido por ese tipo de propuesta ciclista. “No creo que ahora, incluso en las circunstancias en las que estamos, tenga que asumir el rol de pensar en la general”.

Si la etapa de ayer, con ese perfil tan dado para buscar movimientos tácticos valientes, hubiese llegado más tarde, seguramente le habríamos visto al ataque, pero ahora, preguntado por cuándo le veremos intentarlo por primera vez –se da por hecho que no será la único–, el belga no quiere dar pistas. “En realidad, no tengo ni idea. Efectivamente, ayer teníamos una oportunidad, pero tal y como se corrió la parte final tampoco hubiese podido hacer mucho. ¿Cuándo? Insisto, no lo sé. Podría llegar pronto, en la etapa de Javalambre o la de Ares del Maestrat. En cualquier caso, nay pocas etapas llanas en la Vuelta a España, así que habrá diversas oportunidades. Creo que, en total, hay siete u ocho etapas en las que podría intentar algo”.

Apuntado por él mismo como un objetivo, la general de la montaña requerirá de él un planteamiento táctico más pensado. Con subidas muy distintas a las del Giro o el Tour, la Vuelta le ofrece sensaciones contrapuestas respecto a sus opciones. “En realidad, esas subidas tan cortas, como muros, no son mi fuerte, pero también pasamos por lugares como el País Vasco donde hay puertos cortos, pero no tan empinados y que, por lo tanto, se me pueden dar mejor. También en la zona de Cataluña [se refiere a la etapa de Andorra, N.d.A.]. Todo lo que esté por debajo de 10 kilómetros de subida sin pendientes extremas me viene bien. Para poder aspirar a la montaña necesito tener cuatro o cinco oportunidades de coger los máximos puntos y luego, claro, ser capaz de estar con los mejores e ir sumando puntos allá donde pueda. Será después del segundo día de descanso cuando me sentaré a mirar cómo está la pelea por esa clasificación y ver si todavía es un objetivo alcanzable”

Todo ello, rodeado de un equipo que, como él, sigue muy tocado en lo anímico y al que sólo la continua sucesión de carreras impide, para lo bueno y lo malo, reposar y pensar en lo sucedido con su joven compañero desaparecido. Pese a todo, De Gendt piensa que “que estamos relativamente bien en cuanto a moral. No hemos corrido todavía ninguna carrera pensando en la clasificación, que era la intención con Bjorg, pero ahora vamos a centrarnos en conseguir buenos resultados a nivel de equipo. Con él, el planteamiento hubiese sido distinto porque habríamos trabajado por sus intereses, pero eso ya no va a ser así. Lo vimos ayer, con Sander metido en la fuga y hoy, posiblemente, volvamos a verlo cuando trabajemos para Tosh en el sprint. Queremos trabajar duro para ello y asegurarnos alguna victoria de etapa”.

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