Las nuevas normas UCI a partir del 1 abril

Logotipo de la UCI

El Comité de Gestión de la UCI aprobó un plan para mejorar la seguridad de los ciclistas -ya apuntadas el pasado 2 de diciembre-, una nueva estrategia de desarrollo sostenible, otorgó la etiqueta UCI Bike City a nuevas ciudades y regiones y atribuyó la organización de varios eventos y lo más destacado: Implementar a una invitación extra, de las tres vigentes, en las tres Grandes Vueltas por etapas Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España.

Se aprobaron cambios ambiciosos. En lo que respeta a los organizadores, se revisarán las medidas de seguridad que figuran en las distintas guías publicadas por la UCI para diferentes grupos de interés (organizadores, conductores de vehículos, reguladores, producción de televisión, equipos, etc.), con el fin de reforzarlas, cuando sea necesario. Por ejemplo, se ha acordado la obligación de establecer zonas de recogida de basura cada 30 a 40 kilómetros para que los ciclistas tengan la posibilidad de deshacerse de residuos o botellas.

Conducta de los ciclistas

Wellens con la postura contrarreloj © Lotto

El Comité de Dirección de la UCI también decidió reforzar el reglamento sobre la conducta potencialmente peligrosa de los ciclistas, incluido arrojar un bidón a la carretera o dentro del pelotón (lo que puede suponer un peligro para los ciclistas que le siguen) y tomar posiciones peligrosas en la bicicleta. El corredor debe respetar la posición convencional definida en el artículo 1.3.008. Además, está prohibido utilizar el tubo superior horizontal de la bicicleta como posición de asiento. Asimismo, se prohíbe el uso de los antebrazos como punto de apoyo en el manillar, excepto durante las pruebas contrarreloj.

Se prohíbe el uso de aceras, caminos y carriles para bicicletas fuera del recorrido definido en el artículo 2.2.015, separados por un bordillo, un arcén, un desnivel o cualquier otro elemento físico distintivo. Si la utilización de dicho camino crea una situación peligrosa, en particular para los demás corredores, el público o el personal de la organización, o si esta maniobra da una ventaja significativa sobre los demás corredores, el corredor será sancionado de acuerdo con el artículo 2.12.007.

Está prohibido que los corredores se deshagan de alimentos, bolsas de avituallamiento, bidones, ropa, etc. fuera de las zonas de residuos establecidas por el organizador. Los corredores deberán deshacerse de sus residuos de forma segura exclusivamente en las zonas de residuos habilitadas por el organizador, acercándose al borde de la carretera. El ciclista no puede arrojar nada a la propia calzada. El corredor también puede depositar latas o ropa en los coches de los equipos o de la organización o en el personal de los equipos encargados del repostaje.

En las carreras de un día o por etapas, los organizadores podrán habilitar zonas reservadas para la alimentación de los corredores por parte del personal de los equipos. A continuación, se señalizarán las zonas de alimentación. Serán lo suficientemente largos para permitir el buen desarrollo de las operaciones y tendrán un mínimo de 50 metros por equipo. Las zonas de alimentación se situarán en una pendiente ascendente falsamente plana y, en la medida de lo posible, fuera de las zonas urbanas.

Los avituallamientos se llevarán a cabo en el terreno, por el personal que acompañe a los equipos con exclusión de cualquier otra persona. El personal que realiza el repostaje debe llevar la ropa del equipo y situarse a un máximo de un metro del borde de la carretera. Los refrigerios se servirán en un solo lado de la carretera, necesariamente en el lado de la carretera en el sentido del tráfico del país. Cada área de avituallamiento deberá estar contigua a una zona de residuos situada justo antes y después del área de avituallamiento, donde los ciclistas tendrán la oportunidad de deshacerse de sus residuos.

Los organizadores deben prever varias zonas de residuos de longitud adecuada situadas a lo largo del recorrido de la prueba o etapa cada 30 o 40 kilómetros. Se organizará una zona de residuos final en los últimos kilómetros y antes del final de una prueba o etapa. Las zonas de residuos permitirán a los ciclistas deshacerse de sus residuos en condiciones respetuosas con el medio ambiente. El organizador se encargará de la recuperación de los residuos y de la limpieza de las diferentes zonas después de la carrera.

El incumplimiento de estas disposiciones dará lugar a las advertencias de los comisarios, como parte de una educación inicial y la fase de sensibilización, a continuación, las sanciones sistemáticas (que podría llegar hasta la exclusión de la prueba) del 1 de abril de 2021. La UCI desea dedicar varios meses a informar a los ciclistas de los cambios. Se introducirá una campaña de información y promoción de las medidas no solo para los corredores sino también para los equipos y comisarios, para que todos conozcan y comprendan las nuevas disposiciones y sus consecuencias.

En caso de ola de calor, el presidente del colegio de comisarios podrá tomar medidas excepcionales en consulta con el organizador. Está prohibido llevar y utilizar objetos de cristal. Se prohíbe a los corredores agarrarse a un vehículo o utilizarlo como punto de propulsión para obtener una ventaja significativa. Además de la sanción prevista en el artículo 2.12.007, la Comisión Disciplinaria puede imponer una suspensión de hasta un mes y una multa de entre 200 y 5.000 francos suizos.

La Comisión de Equipamiento de la UCI discutirá una mejor supervisión del material por parte de los equipos que podrían causar diversos problemas (por ejemplo, frenos de disco y portabidones), a la que se le pedirá que trabaje en estos temas específicos con expertos de la industria y las diferentes partes interesadas del deporte.

La mayoría de estas medidas entrarán en vigor desde principios de esta temporada, mientras que algunas entrarán en vigor más adelante. Las medidas pertinentes se aplicarán inicialmente a los eventos WorldTour masculinos y femeninos y luego se podrán aplicar progresivamente a todos las carreras del calendario internacional UCI.

Seguridad en metas

En cuanto a la seguridad en los sectores sensibles, como la zona de meta y sus líneas de vallas, se decidió establecer varias medidas en los eventos (por ejemplo, ponderación y también colocación de barreras en la línea de meta para evitar cualquier espacio entre ellas) que entrarán en vigor desde ya. A partir de entonces (durante 2021), se establecerá un conjunto de estándares para las vallas utilizadas en el final de las carreras, en particular para los sprints de grupo, liderado por expertos (dichos estándares necesariamente se elaborarán en consulta con las partes interesadas y tendrán en cuenta las características del ciclismo profesional moderno). Estos estándares sobre barreras serán implementados por los organizadores del evento desde el comienzo de la temporada 2022.

Una zona de al menos 300 metros antes y 100 metros después de la línea de meta estará protegida por vallas. Cualquier situación en la que sea imposible respetar la distancia de 100 metros después de la línea de meta sin afectar materialmente a la seguridad, en particular en una meta en alto, requiere que el organizador instale el máximo número de barreras posibles en función de la topografía del lugar. Esta decisión se toma bajo la responsabilidad del organizador. Además, esta zona de 400 metros es de acceso exclusivo para los responsables de la organización, los corredores, los asistentes paramédicos, los directores de equipo y los miembros acreditados de la prensa. Los 400 metros de vallas así formados deben ser continuas y deben estar firmemente unidas entre sí. No se permiten espacios (en particular en la línea de meta).

Un sistema de puertas, situado al menos 100 metros después de la línea de meta, deberá permitir el paso del personal de la organización a través de la barrera. Se prohíbe el uso de valls ligeras (por ejemplo, de plástico) para marcar el recorrido de una prueba, incluso después de haber cruzado la línea de meta. Las vallas deben estar lastradas para que no se muevan en caso de fuertes vientos, presión de los espectadores o cualquier otra fuerza ejercida sobre las barreras. El responsable de seguridad de la prueba prestará especial atención a la llegada de la prueba y velará por el cumplimiento de las condiciones de seguridad, especialmente en los últimos hectómetros antes de la llegada y sobre todo en caso de llegada al sprint.

También se revisará la mejora y modernización de las especificaciones relativas a los elementos de protección contra obstáculos utilizados a lo largo del recorrido , así como la armonización de la señalización utilizada. Vinculado a la armonización de prácticas, se fortalecerá la comunicación con los corredores cuando se tomen decisiones importantes y se creará un protocolo más detallado sobre la neutralización de eventos.

Finalmente, todos los organizadores deberán nombrar y capacitar a un gerente de seguridad de eventos. La UCI desarrollará el contenido de la misión de estos directores y establecerá un sistema de certificación basado en la experiencia y la formación.

Además, se han decidido directivas más estrictas que cubren la conducta de los diferentes miembros del convoy de carrera (motociclistas, conductores de vehículos y también pilotos de helicópteros de televisión). Se introducirá progresivamente un sistema de bitácora que permitirá el seguimiento de la experiencia de los conductores y, finalmente, llevará a la aplicación de un sistema de puntos de licencia para los conductores del convoy de carreras. En las próximas semanas, se presentará una sesión informativa más completa y estructurada para todos los conductores antes del inicio de cada evento, dirigida conjuntamente por el presidente del Jurado Técnico del evento y el organizador.

Estas medidas concretas van acompañadas de la creación del puesto de responsable de seguridad dentro del Departamento de Deportes de la UCI, dedicado a la seguridad y la supervisión en los eventos de las normas establecidas. Este puesto lo ocupará  el suizo Richard Chassot, exciclista profesional y organizador del evento, en particular del evento WorldTour, el Tour de Romandía. Tras su nombramiento por la UCI, como consultor por un período de un año, y para evitar cualquier conflicto de intereses, Chassot renunció a su cargo de Director General de la Asociación Internacional de Organizadores de Carreras Ciclistas (AIOCC). Además, no intervendrá como responsable de seguridad en ningún evento para el que lidere la organización.

Con la colaboración de un proveedor de servicios externo especializado en la recopilación y análisis de datos, la UCI ha emprendido el desarrollo de una base de datos de incidentes y accidentes ocurridos en los principales eventos WorldTour en los últimos cinco años, lo que permite una focalización más eficaz de las acciones a ser tomado por la UCI para seguridad en carrera. Nuevamente, con el apoyo de un proveedor de servicios externo y con la ayuda de nuevas tecnologías, actualmente se está desarrollando una herramienta que permite al organizador beneficiarse de una evaluación de riesgos en la ruta propuesta varias semanas antes del inicio del evento. Esta herramienta permitirá a la UCI y a los organizadores orientar sus acciones para garantizar la seguridad de la ruta de la carrera e identificar riesgos potenciales antes de los eventos.

Protocolo de conmoción cerebral

Aún en el tema de la seguridad del ciclista, pero desde un punto de vista médico, tras la publicación a mediados de diciembre de 2020 de un protocolo para el manejo de la conmoción cerebral que fue acogido con satisfacción por toda la familia ciclista, la UCI ha decidido desarrollar una herramienta práctica para facilitar su implementación. Las tarjetas de síntomas que detallan los principales signos de sospecha de conmoción cerebral que se deben buscar en todos los atletas después de una caída, se distribuirán a todos los interesados, sean o no profesionales de la salud. Serán de bolsillo para un uso práctico y sencillo.

A pesar de la complicada situación actual, el bienestar de los corredores sigue siendo un elemento importante para la UCI. En este sentido, como parte de su estrategia en marcha para el refuerzo y desarrollo del ciclismo profesional femenino, el Comité de Dirección de la UCI decidió realizar una aportación económica a la rama femenina de la CPA, la reconocida asociación que representa a todos los ciclistas profesionales de ruta. Esta contribución se suma a la que había sido aprobada por UNIO, la reconocida asociación que representa a los equipos profesionales femeninos de la UCI. Además, el Comité de Dirección decidió realizar una aportación excepcional de 400.000 euros al fondo de transición para ciclistas profesionales masculinos gestionado por la CPA. Este fondo, creado por la UCI en 2002 y cuya gestión fue transferida a la CPA en 2012, ha tenido un déficit acumulado durante varios años, incluso antes del traspaso, debido sobre todo al crecimiento del pelotón profesional masculino. El Comité de Gestión confirmó que trabajará en estrecha colaboración con la CPA y brindará apoyo a la asociación para enfrentar los futuros desafíos estructurales vinculados al fondo y crearlo para mujeres ciclistas.

Pandemia del coronavirus

La gestión de la actual crisis sanitarias también se le prestó especial atención. El Comité de Gestión de la UCI señaló que la crisis había sido bien gestionada por la Federación en 2020, especialmente gracias al rápido establecimiento de protocolos de salud estrictos y eficientes, una revisión coherente del Calendario Internacional de la UCI teniendo en cuenta las cancelaciones y aplazamientos, y la colaboración con todos partes interesadas. Estos tres elementos combinados permitieron la celebración de numerosas competiciones importantes, como varios Campeonatos del Mundo UCI (carretera y bicicleta de montaña, entre otros) y prestigiosas carreras en ruta (como las tres Grandes Vueltas y la mayoría de las Clásicas).

Como parece que la temporada 2021 también será complicada, el Comité de Dirección, junto con el Director Médico de la UCI, el profesor Xavier Bigard, debatieron en profundidad la evolución de la situación y de los protocolos sanitarios con el fin de garantizar en la medida de lo posible una sólida temporada 2021. Destacaron la aparición de vacunas contra la Covid-19 con un alto nivel de protección contrastado –y por tanto muy alentador de cara a salir de la crisis–, la evolución de las pruebas biológicas para detectar el coronavirus y la aparición de nuevas variantes, más transmisible y más contagioso que las cepas iniciales. En este difícil contexto, el Comité de Gestión reiteró el compromiso de la UCI junto con el Comité Olímpico Internacional para garantizar la celebración exitosa de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (23 de julio al 8 de agosto de 2021). Además, la UCI ha confirmado las fechas de las pruebas restantes (BMX Freestyle del 24 al 25 de abril y ciclismo en pista el 25 de abril).

Al igual que para la temporada 2020, el Consejo de Ciclismo Profesional y el Comité de Dirección de la UCI aprobaron una serie de disposiciones especiales con el objetivo de ofrecer una mayor flexibilidad en 2021 a los ciclistas de ruta más afectados por la crisis sanitaria. A este respecto, por ejemplo, tras la solicitud de las tres Federaciones Nacionales interesadas (Francia, España e Italia), el número máximo de corredores al inicio de las Grandes Vueltas se incrementó excepcionalmente a 184 desde los 176 habituales. Este aumento de ocho permitirán a los organizadores, si lo desean, invitar a un equipo adicional a su evento bajo el sistema de comodines. Sin embargo, el número de corredores por equipo al inicio de las Grandes Vueltas se mantendrá en ocho. Este ajuste, aplicable solo en 2021, ofrecerá a varios equipos y numerosos corredores oportunidades adicionales para competir al más alto nivel en un período que las ha visto significativamente reducidas.

Comunicado UCI al completo

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