Vuelta a Suiza: el adiós a la cuarta grande

© Buchli – Tour Suiza

Jorge Matesanz / Ciclo 21

Como los Reyes Magos, desde que España asentó la suya, las Grandes Vueltas son tres. Como los tres mosqueteros, como los tres cerditos, como Los Chichos, como los estados de la materia, como las Leyes de Newton, dentro de nada como las estaciones (verano, invierno y la de tren). El periodismo históricamente ha tendido a añadir miembros adicionales, como el quinto Beatle, la cuarta pared en teatro, o la cuarta grande en el caso del ciclismo. No en vano, no hace tanto mucha retórica estilística se refería a la Vuelta a Suiza como la cuarta grande, lo siguiente más parecido a pasarse tres semanas recorrido uno o varios países. Suiza es, además, un país con posibles, con aura y, lo que es más importante, con un impresionante potencial turístico y paisajístico más allá de las blancas laderas de las estaciones de esquí. 

Terreno de coincidencia temporal con los grandes rivales/vecinos de Dauphiné, ahora inmersos en un bautismo cual ‘Ocho apellidos alpinos’ y una ubicación privilegiada para atraer a aquellas estrellas que desean preparar el Tour de Francia en las siempre arregladas carreteras suizas. Vamos, que la Vuelta a Suiza era un buen banco (jeje) de pruebas para el mes de julio: alrededor de diez etapas, montaña, altitud, de vez en cuando alguna crono. Terreno ideal para preparar las piernas, oxigenar los pulmones y encontrarse casi a las puertas de julio en plena forma. ¿Cuál es el problema pues? Según diversos estamentos, el cada vez más complicado casting de voluntarios, el coste de carrera, la competencia. Pero, sobre todo, perder el lugar, el leitmotiv. La esencia, en resumidas cuentas.

El remolino del ciclismo moderno, camuflado en cantos de sirena con luces de corto alcance, ha sumergido a esta carrera histórica (dos años más antigua que la Vuelta a España) en el desdibujo de reducirse como un salsa de robot de cocina a cinco etapas, a la mitad. Cinco etapas de grandes puertos, se dirán ustedes. Para qué entonces ir a Suiza a organizar una carrera ciclista, ¿verdad? Pues no. Una contrarreloj y cuatro etapas en línea, de las que solo una podría ser catalogada como de alta montaña. Y lo es, y no está mal, pese a que se trate de un circuito de montaña al que dar vueltas y vueltas. Las fechas se hacen coincidir con la versión femenina, como si el ciclismo masculino tuviese algo que ver con el femenino.

Demasiado bonito hasta para ser una medida populista y demagógica de lucir igualdad entre hombres y mujeres. En los discursos se les escapan palabras como buscar «robustez financiera» como un término tangente. Y es que en un planteamiento ockhamiano la razón pinta más por el lado de la economía: en vez de gestionar diez días de competición, junto las dos carreras y así reduzco algunos costes de infraestructura. El resultado, una carrera venida a menos y otra, la de las mujeres, absolutamente eclipsada por la masculina. Cinco días de competición con metas y salidas en el mismo lugar, otro de los mandamientos del ciclismo tachados de la piedra. Adiós a esas etapas que unían lugares, que servían para cubrir kilómetros, desplazar a los ciclistas por el mapa de forma que se acerque el ciclismo a la gente, lugar del que jamás debería salir y a la que acabarán por cobrar. Genios.

Sostenibilidad, dicen. A lo mejor, lo que no termina de ser sostenible es el sistema de expansión de fechas y aumento indiscriminado del número de carreras. Llegaremos al punto de que se replique la misma carrera en dos ubicaciones diferentes del calendario y que lo acabemos por ver como algo normal. Total, si llenamos las cunetas y las arcas, ¿dónde está el mal? ¿Y por qué no hacerla una prueba de un día? Total, ¿qué más da? Si unimos este giro de timón a los problemas que está encontrando el Tour de Romandía (también suizo), tenemos un escenario donde lo emergente se acabará comiendo lo histórico. ¿Y cuando se canse lo emergente? Lo único que sé es que, para entonces, los dirigentes actuales del ciclismo ya no estarán en él.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*